Monday, November 09, 2009

El descaro de sentirse superior.






















Un cristianismo de este tipo, carece entonces de fuerza moral y ética espiritual para decirnos a nosotros, a los que estamos fuera, a los que están enfermos crónicos, a los que no tienen recursos materiales, a los separados, a los alcohólicos, a los que no estamos de acuerdo con el procedimiento que siguen los evangélicos, qué debemos o no hacer con nuestra vida espiritual, para tener esa capacidad, una realidad espiritual no debe transar con los representantes del poder político ni ninguna otra clase de poder mundano, nos basta el último capitulo de la historia de Chile para entender que un compromiso con el Estado, provoca en la opinión pública, una sensación de menosprecio hacia el propio Evangelio de Cristo.


Esta actitud de soberbia absoluta y que prueba el corazón de esta forma de cristianismo, deja al descubierto, cuáles son realmente las verdaderas ambiciones de sus líderes, incapaces de valorar el propio peso de la historia del protestantismo en Chile, cuya realidad nos habla de personas que amaron a DIOS, y que por creer en ÉL y predicar su Nombre, ni siquiera fueron enterrados como personas naturales de este podrido país cuando entregaron sus almas y espíritu al descanso en Él, los cementerios para disidentes son testigos mudos de aquella historia, una historia que no desea ser contada ni menos recordada por los voraces constructores de esta fábula actual de la fe cristiana. Sin embargo, todas aquellas muertes reclaman honestidad, Ética, Moral, lealtad de sus líderes que tienen como responsabilidad, dirigir las conciencias de un pueblo que en su gran mayoría, carece de educación, los cuales, enfrentados al sombrío y poco claro discurso de sus predicadores y maestros, asisten y financian el Circo que les brinda la religión de los sentidos y de las congratulaciones.



¡Como si haber ganado un día para la Iglesia Evangélica chilena les otorgara prestigio!

Con tal arrogancia, el mensaje profético a las naciones pasa prácticamente desapercibido, todo entra en un mismo canasto, del mismo modo que el ecumenismo practicado por Roma, de la misma forma como la Puta norteamericana absorbe el peso de nuestras culturas y de nuestras historias, nada tiene diferencias, nada tiene malicia, nada carece de cuestionamientos, se amputa el poder de la Palabra y de la interrogación, y en su lugar, los nombres de Ministros de Dios vendidos al sistema, hacen una enorme y serpenteante hilera que no alcanzo a ver en dónde comienza y donde termina. Todo lo que se busca es gloria humana, ser conocidos, ser aceptados, no tener problemas con el Estado, aunque más de medio Chile no tenga todavía seguridad del porvenir. Todo el requerimiento de Dios para ellos es sólo pompas de jabón, luces de neón, ¡Glorias a Dios! ¡Aleluyas!, una inmensa montaña de sombras que no se disipan y que pretenden desde allí, hacernos sentirnos culpables porque no entendemos a Dios ni al Evangelio de Cristo del modo que ellos lo ven.

La caricatura es loable, si pensáramos tal condición, es posible que nunca acertáramos, sin embargo, las vidas de esas personas puede que estén construidas con elementos que las hacen mucho más predecibles de lo que nosotros pensábamos. ¿Cuál es el techo? ¿Cuáles son entonces los parámetros? ¿Cuáles sus bases? Tal vez nunca lo sabremos, pero si está claro, es que el fruto revela la naturaleza del árbol, y en tal caso, no existe, dentro del panorama bíblico profético histórico, semejante demanda de Dios, menos ahora que la credibilidad en la política ya no tiene sentido, justo en ese momento, cuando más ellos necesitan del apoyo popular, del respaldo de los votos, del escrutinio sin reflexión de las masas, aparecen estas torres de Babel criollas sentenciando a la realidad evangélica chilena, a una incertidumbre mucho mayor que la que vivieron los judíos cuando debieron caminar por el desierto más de 40 años. No hay entonces líderes como Josué, desaparece del alma de este pueblo los Moisés, quedan sepultados en el olvido, porque todo se trata de dejar bien a los Ministros evangélicos chilenos con quienes, de una forma que tampoco entendemos, han recibido el apoyo suficiente como para coexistir con otras realidades sin sufrir un solo y perentorio rasguño. ¡Lo triste de todo no es que ya no existan, sino, que no los extrañemos! La palabra persecución, huye ahora del lenguaje cristiano, y el Estado, que precisa de votos y apoyo, pasa a ser el único guardador y no el Espíritu Santo del recurso intangible que es La Iglesia, tamaña deserción hace que la inmensa mayoría de cristianos evangélicos, ya no tenga capacidad para corregir ni redargüir al alma sin Cristo, ni tampoco dar cátedra de moral a quienes ya desertaron de esta fe podrida y vuelta al mundo.

Los planteamientos bíblicos, sin embargo, dejan, a quienes tenemos el valor de desertar de tal realidad, un espectro de seguridad en lo referente a nuestra posición. Al discurrir ahora un poco las sombras que eclipsan el mensaje bíblico y profético, la palabra REMANENTE comienza a tener un profundo y decidor asevero, y lo que no tiene raíz si quiera en La Palabra de Dios, aparece dando a luz una corporativa y esquelética demostración de ignorancia con respecto a la verdad tantas veces vapuleada e ignorada en la persona de hombres decididos a cambiar la historia. El pequeño pueblo de creyentes ahora, toma su lugar, son tan importantes aquellas convicciones, no importa en tal situación, si tienes o no recurso monetario, si ayudas o no al Ministro para que haga un pequeño viaje a Norteamérica y traiga las buenas nuevas que allá se predican, total, Cristo dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo. El Cuerpo de Cristo deja de tener coberturas mundanas, ya no es necesaria una escarapela que diga que eres cristiano para que otros te reconozcan, el alma y el espíritu hablan a través del hombre sin dejar dudas que tal o cual hermano ha tenido un genuino encuentro con Dios, eso es suficiente, eso es mayor que la asistencia a un templo, eso es mayor que el diezmo entregado a un voluptuosos y carnal predicador de Gozo, eso es suficiente para sentir que eres cristiano, nada puede ser mayor que aquello que te ofrecen, s etrata ahora de una IDENTIDADA y nada más.

Pero ser remanente también implica ciertas responsabilidades, como por ejemplo, nunca más permitir que la realidad corporativa haga sucumbir el Espíritu de la verdad, porque aquí, esparcidos sobre este inmenso desierto, nada te faltará, Jehová siempre estará para guardarte, a ti, y a los tuyos, porque desde hace muchos siglos ÉL deseaba ver a su pueblo libre, libre para encontrarlo, para educarlo, libre para vestirlo con Su Palabra y Su Presencia, pero Él, no hallaba en este mundo, al hombre dispuesto, no encontraba el cristiano deseoso en lo profundo de su existencia, para querer ser parte de una realidad tan inconmensurable como es, la gran experiencia diaria con Jesucristo lejos de los parámetros institucionales y jerarquizados de la religión corporativa. Los discursos ahora, no serán mayores que las alboradas, que el silencio del mar nocturno y las estrellas centelleando sobre sus lomos, el don, por cierto, será respetado, el Llamamiento considerado, el Ministerio, por humilde que sea, dignificado, nunca más podrán absorber la cultura de su pueblo esparcido sobre estas y otras latitudes sin que antes, ÉL mismo Dios que guió los destinos de Israel, salga Personalmente a enfrentar a los enemigos de las convicciones, a los sensuales, a los cercenadores del Cuerpo. El remanente ahora pace tranquilamente, alejado de las babilonias, apartado de las juergas, de las fiestas en que a veces, por condescender, tenía que estar en ellas.

Con una lengua tan histriónica y flexible como la mía, difícilmente podría pasar por alto todas estas reflexiones, aún quedan muchas, sé que muchos además, hoy día se están nutriendo diariamente con tal verdad, es que la mentira no puede sobrepasar a la verdad, desde algún lugar debe emerger con toda su crudeza, con toda su poderosa y afilada consistencia la verdad, sin importar quien la diga o la respalde, vivir enajenados pretendiendo hacer como que no ves lo que de verdad existe, es una manera cobarde de enfrentar la vida, es una forma de decir a los demás, que no estás interesado en lo que les duele o por lo cual se desviven, peor siendo un cristiano que dice estar viviendo en la certeza de Cristo. Así, la condición de la realidad espiritual actual, no deja dudas, la fuerza corporativa que el Estado les ha otorgado, les cierra toda posibilidad de ser los paidagogos de nuestras existencias mientras se aproxima La Venida de Cristo al mundo por Segunda vez. De tal modo entonces, no podemos permitir que por tratarse de superestructuras corporativas las llamadas congregaciones cristianas, tengan el derecho de la fe, por nada del mundo, Cristo nos ha hecho libres, libres para experimentar la vida con Él en cualquier lugar, si somos templos del Espíritu Santo, no necesitamos fuerza corporativa ni dictados humanos para poner en ejercicio la misericordia de Dios ni la piedad cristiana, el Reino se ha de construir aquí en la tierra, con resentidos, con marginales, con seres humanos de carne y hueso, llenos de defectos, llenos de problemas que permitan a Dios manifestar su verdadero Amor y Poder. Los siúticos abyectos de la religión corporativa que dicen estar representando el Carácter de Cristo, no tienen ya la fortaleza ética para confrontar a un pueblo que desea ser instruido y ser conocedor del Propósito divino, no hay manera que puedan detener una fuerza semejante, lo tengo más que claro, y sé que después que yo, vienen muchos más, como muchos que fueron olvidados por las castas sacerdotales de la religión corrupta, los asesinatos espirituales cometidos contra aquellos santos hombres de Dios, no van a quedar impunes, en algún momento el Señor de las almas cobrará.

Por lo tanto, no intenten detenerme, no lo van a conseguir, estoy demasiado contagiado de esta locura como para impedir que la obra que Dios desea realizar en muchos de ustedes, se detenga porque yo no he sido claro con mis palabras, para nada, no es que me jacte de tal condición, el que piensa de este modo simplemente no me conoce, sin embargo, el llamado persistente del espíritu Santo a sus hijos allá adentro seguirá siendo:

¡Salid de ahí pueblo mío y no os contaminéis!

¡He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo!

Tengo finalmente la certeza de que la tradición, con toda su potente dictadura del miedo, no será capaz de detener a muchos que si han oído la Voz de Dios y que anhelan en lo profundo de sus corazones, vivir una experiencia genuina con Cristo, genuinamente humana, genuina como para contarla y hablar de ella sin tener que pasar por las escuelas norteamericanas ni extranjeras, una experiencia real que convierta el corazón humano en una alborada de luz, y que el Nombre glorioso de Cristo, permita iluminar el corazón de tanta gente que la religión simplemente dejó en el olvido o simplemente decidió ignorar.

Thursday, November 05, 2009

Viviendo bajo las sombras de la deslealtad.
























Pudimos haber cometido un gran error con nuestro cristianismo, como por ejemplo, haber sido seguidores irrestrictos, como tantos otros, de algún actual Gurú de la predicación mundial o nacional, o simplemente, haber olvidado que todo se trataba de seguir y poner en práctica las enseñanzas de Jesús. Sin embargo, aquello no ha ocurrido, los címbalos resonantes de la predicación actual, a pesar de toda su superestructural modalidad de fe, no han logrado permear nuestras fuertes ataduras con la verdad, ni menos debilitarlas, el sometimiento que ha impuesto la nueva dictadura de la Derecha religiosa norteamericana por sobre los países que aún no comprenden el mensaje profético, puede parecer simple a los ojos escurridizos de aquellas realidades que nutren su vida espiritual e intelectual con fuentes venidas desde aquellas tierras, no obstante, se trata de una DICTADURA, de una imposición, de una castración, de una modalidad, en tal condición, no te puedes mover a donde tú quieras, siempre te estarán vigilando, siempre cuestionarán lo que haces porque no se encuentra en los predecibles y siempre estúpidos parámetros de una cultura que sólo piensa en basura, y que además de ello, la deifica, y no porque carezca precisamente de recursos, muy por el contrario, simplemente porque sus castas poderosas se han adueñado de la fe cristiana y de todo el ámbito político y militar, y por supuesto, necesitan que una religión tan potente como el protestantismo norteamericano, pueda avalar con su silencio el proceder corrupto de sus políticos y mercaderes.

Tal condición de la cristiandad actual, nos deja profundas reflexiones e interrogantes, tantas como para escribir sendos tratados de cobardía y de soberbia, es que la situación, por tratarse de factores relacionados con La Palabra de Dios, amerita que tengamos que volver una vez más atrás, y todas las veces que sean necesarias para enfrentar el problema que nos ofrece el panorama espiritual de hoy, el cual, con antecedentes de carácter criollo, no deja de sorprendernos por la forma en que los grandes paradigmas de la fe evangélica nacional, han decidido obviar una vez más, todo el recurso profético para dar a luz, un tipo de cristianismo que para existir necesita de la colaboración del Estado chileno.

¡Si esto no es porquería, entonces! ¿Qué es?

Pero lo que nosotros no llegamos a entender jamás, fue que para un sistema religioso colapsado de luz y gozo, como el impuesto por la Babilonia norteamericana, la palabra entendimiento, no iba a tener valor alguno, porque para mantener a una realidad espiritual en constante ignorancia, los que entienden, no son precisamente los llamados a engendrar o encubar la semilla de la verdad dentro de los corazones y las almas aún sin cultivar, contrariamente, el gran aporte de la castas religiosas actuales, nos pone en la vanguardia misma de la vergüenza, sí, porque no hay otro modo de definir esta paranoia de los evangélicos chilenos por querer ocupar un sitio de importancia dentro del panorama político actual, por ello es que nos resulta vergonzoso el acto público que ofreció la Iglesia Evangélica chilena dentro del palacio de La Moneda, porque cuando Constantino pensó en una religión de carácter estatal, debe haber soñado o visionado el patio de los naranjos lleno de Ministros y creyentes evangélicos con sus cámaras digitales, haciendo un esfuerzo por dejar retratado tan magno evento político, y por su puesto, como todo tiene un costo, ofreciendo el voto de este pueblo a una Presidenta que a pesar de esta fe y de sus contactos con ella, aún no cree en Dios. Y me pregunto, ¿no habrá algún hombrecito con algo de Dios dentro de todos estos arrastrados y vendidos al sistema que pueda predicarle el Evangelio de Jesucristo tal y como es a nuestra queridísima presidenta? ¡Por supuesto, sin esperar nada a cambio! Parece que no, parece que perderemos tiempo y no se trata de ello, tenemos que avanzar, total, el hecho de que el gran Apóstol de la fe cristiana, el Apóstol Pablo, se haya jugado el pellejo delante de los poderosos de la tierra por causa de Cristo, ya nada significa para los meretrices del sistema, nada podrá hacerles cambiar de opinión, los tragos y las empanadas después del servicio fueron demasiado buenas como para perder el tiempo en decir cosas que la Presidenta y sus correligionarios, necesitan oír.



Para no quedarse atrás entonces, la realidad templista y toda su angustiante persistencia, ha tenido que innovar en cuestiones formales o estéticas, no obstante, el miedo, el gran truco de La Edad Media, sigue siendo uno de los parámetros más utilizados a la hora de engendrar o hacer real algún tipo de ejercicio espiritual que no ponga en riesgo, toda la estructural y casi fantasmal propuesta de los predicadores de Gozo. Es que el miedo, como instrumento, como herramienta de convencimiento, no deja dudas en cuanto a la forma en que el objeto de toda esta cuestión, entenderá el problema de la fe, más aún cuando el hombre, el de las laderas urbanas, el que camina sobre el asfalto de las sociedades modernas, no desea profundizar en un tema que podría hacer tambalear su pobre condición materialista y secularizada. Pero el miedo, como instrumento, jamás actúa en forma solitaria, porque un alma y un espíritu libre saben de antemano, que más allá de las prohibiciones y costumbristas jerarquías haciendo alarde de espiritualidad en algún simposio de política influencia, el amor existe, el amor que se obstina a no desaparecer, a no dejarse vencer por las costumbres, por las tradiciones, por los exhibicionismos propios de una realidad que somete al ser humano a una forma de creencia etérea y sin fundamentos. El miedo, para reaccionar y afectar la vida del cristiano, necesariamente debe hacerse acompañar de su gran aliada, la ignorancia, la cual, inocula a la cristiandad contra las fuertes y persistentes oleadas de interrogaciones que nos envía el Espíritu Santo, dentro de un tiempo que carece de respuestas acertadas en cuanto a la condición en que se encuentra la humanidad y su destino.

El ejercicio del miedo, siempre ha sido parte de esta gran cruzada, porque si te sales de ahí y dejas las costumbres, te perderás, serás un apatriado. Sin templo y sin estructura ellos piensan que dejaste de ser un hijo de Dios, que se acaba Dios y la vida para ti, que no sabrás qué destino tomará tu alma sin no estas ahí, que no tienes idea de cómo sobrevivirás en medio de un mundo que lentamente irá destruyendo tus convicciones. De este modo, para el religioso, la certeza de Dios pasa a convertirse en un Dogma, nada más que una excusa para ahuyentar el intrépido sentido de la búsqueda, y pretender con ello, castrar el alma del ser humano que cuestiona el sentido del dolor, el dolor propio, el intangible, el de los que yacen y jamás llegan a ser contados, dolor en toda su dimensión, un dolor del cual los apóstatas actuales de la fe mercenaria, no hablan, y cuando lo hacen, es para extraer de la gente su dinero, es para confiscar en el Nombre de Dios lo que a la gente le cuesta la vida y su trabajo. Deja entonces de ser la fe cristiana en un impulso venido de Dios para convertirse en una maraña de buitres y carroña espiritual que aguardan tu caída.



Así, la noche eclipsa nuestras vidas y nos vamos extinguiendo, desesperadamente, con una angustia que cercena nuestras gargantas, debilitados en lo más profundo de nuestra humanidad, de nuestra comprensión del espacio que ocupamos, de lo insignificante que pueda parecer al mundo lo que creemos y sentimos, somos demasiado pequeños para combatirlos, ellos se han adecuado a este sistema y el sistema a cambio, les ofrece protección, seguridad social, líderes obsoletos y sin ideas, comerciales a lo largo de una carretera iluminada que te haga recordar que les perteneces y que ya no eres propio ni de Dios, que le debes al sistema tu manera de sentir y de vivir la vida, y que ellos, por supuesto, están pensando en tu felicidad y en la de tus hijos.

¿Y Dios? ¿Dónde se encuentra Dios entonces? ¿A dónde podemos dirigir nuestras miradas?

¿Hacia dónde podemos dirigir nuestras naves que zozobran?

¿Al discurso dado por el próximo líder político que desea terminar con la miseria en sólo cinco años?

¿Al último miserable trabajo musical de un cantante cristiano hijo de la gran Puta norteamericana?

No es posible para un cristiano embebido de convicciones, aunque las manos duelan de tanto tirar la cuerda, aunque se hallen ensangrentadas, porque sangre debe haber, no he conocido un libro y una fe más sangrienta que la Biblia y el cristianismo, desde su mismo origen, la sangre siempre ha sido parte fundamental en cualquier tiempo cuando la fe se vio en riesgo de caer en costumbrismo o en procaz mediocridad. No dice La Palabra de Dios:

“Ví que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús.”
Apocalipsis 17: 6

“Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra del testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.”
Apocalipsis 12: 11

- ¿Acaso esta sangre es menos valiosa que toda la sangre derramada en las batallas y en las guerras de los hombres?

- Esta sangre, por ser sangre de mártires de Jesús, ¿es menos importante que la sangre derramada por los Árabes a lo largo de toda su guerra santa?

- ¿Es menos valiosa que la sangre que derramaron los nazis en su cruzada mesiánica?

- ¿O menos valiosa que la sangre de los judíos en los campos de concentración?

- ¿O tal vez la de ellos es más valiosa que la derramada en las calles de Palestina cuando los proyectiles caen desde Israel sin discernir entre soldados y niños?


Para escribir y pensar de este modo no puedo buscar inspiración en las canciones de Marcos Witt, o Marcos Vidal o cualquier otro, ni menos escuchando la predica de algún gurú espiritual que jamás comprendió el por qué el APÓSTOL Pablo trabajó con sus propias manos. Por ello, claudicar y dar un paso atrás para que la mediocridad pueda reinar sin obstáculo alguno, me parece bestial, inhumano, cobarde e inconsecuente con el espíritu de los evangelios, debe existir una forma de cristianismo que resista, que sea lo suficientemente valiente como para defender lo que La Palabra dice y lo que el Espíritu Santo reclama, porque en las horas que nos ha tocado vivir, nos jugamos nuestra estadía allá en la eternidad. Lo que nos ofrecen para que debilitemos en algo nuestras fuertes convicciones y así dejar que la carroña reine, no debe ser motivo de sobresalto, Jesús lo dijo:

¡Vendrán muchos en mi Nombre!

También dijo:

“Si el mundo os odia, sabed que a mi me ha odiado antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero,
Como no sois del mundo,
Porque yo al elegiros os he sacado del mundo,
Por eso os odia el mundo.”
San Juan 15: 18 - 20

Jamás ha existido ni existirá en el hombre ni en este mundo, algo que pueda siquiera ensombrecer el acto de la redención humana, cuyo centro es Jesucristo, nada que venga de Estados Unidos, nada que venga del espacio sideral, nada que emerja de las sombras de la muerte, podrá evitar que el peso de la Salvación que un día Cristo hubo de sobrellevar, pueda hacernos desistir de tan inmensa verdad, todo lo que nos puedan ofrecer para debilitar el cristianismo que debemos vivir en el día de hoy, aún con el terror y la gran cruzada del miedo haciendo sucumbir las miradas, logrará evitar que nuestras almas puedan olvidar cada una de las heridas y golpes que el crucificado debió soportar para que un día pudiésemos experimentar en carne propia, el gran don de la gracia salvadora a través del Señor Jesucristo.

Por ello Roma se equivoca, se equivoca el Protestantismo, se equivocan los políticos cuando creen que los evangélicos chilenos estamos de acuerdo con los derechos que el sistema ha donado para hacer silenciar a los cristianos de estas urbes, y así impedir que la voz profética se haga sentir con fuerza, el error de creer que estamos siendo representados por las castas de las jerarquías eclesiásticas evangélicas, simplemente impedirá el que en un momento, el que solo conoce Dios, la verdad tenga que ser oída, a pesar de las donaciones, porque Dios no mandó a Su Iglesia a hacer compromisos con el Estado ni menos con quienes están a punto de perder las elecciones y desean el voto de un pueblo que lamentablemente, por ignorancia, vende su primogenitura y ofrece a la farándula política, su propia conciencia.


El dolor, en tanto, al parecer, siempre será la mejor herramienta con que cuenta Dios para probarnos, a nosotros mismos, de cuan valiente somos, y por supuesto, de cuánto somos capaces de soportar si es que en algún momento nos vemos enfrentados a una lucha dirigida, específicamente, a ese lugar en donde se hallan protegidas cada una de las verdades por las cuales, muchos de nosotros, estaremos dispuestos a dar incluso nuestras vidas si fuera necesario. Es cierto que los hombres paradigmas ya no existen, sólo se ven en las películas, en el cine de hoy, en el de antaño, no obstante, a diario tengo la certeza que muy cerca de nosotros, muy cerca de nuestras frágiles existencias, aún las miradas despiertas y los ojos abiertos contemplando el firmamento desde algún espectral cuerpo de la noche, la fuerza de sentir que somos hijos de Dios dispersos sobre este angustioso planeta, no ha dejado de ser una realidad, una total y verdadera realidad que nos hace soñar con el Retorno y las estrellas, con los infinitos y tan distantes planetas, porque sólo un alma que ha nacido de nuevo, podrá soñar y volver a creer, aunque la verdad ya no tenga propósito en este mundo. Quienes navegan por este inmenso y angustioso mar, lo han comprendido, quienes se han detenido en la búsqueda, finalmente ya dejaron de pensarlo, de soñarlo y de quererlo, aún así, la noche precipita su luminosidad y nos vuelve a las alboradas, el cuerpo entre las sábanas se dispersa, y en el intertanto, la mano misericordiosa de Dios deja caer su bendición sobre nuestras vidas, para que descansemos, para que mañana, al levantarnos, nuevamente seamos capaces de enfrentar, en el Nombre de Jesucristo, la realidad que nos depara el futuro incierto, enigmático, y nunca seguro sin Jesucristo.

Sunday, October 25, 2009

La fuerza corporativa por sobre el poder de las convicciones.






















¿Qué mayor significado para un cristiano de este tiempo puede tener el ser parte de una realidad espiritual con raíces y sustento corporativo? ¿Te hace más cristiano aquello que los demás? ¿Te hace más hijo de Dios? ¿Te ofrece una mejor perspectiva del Reino? En ningún caso, si hubiese sido así, El Señor parte diciéndole a los discípulos que construyan templos, en primer lugar, y luego, que soliciten la ayuda del sistema para emprender la realidad de La Iglesia. Lo absolutamente claro es que nada ni nadie podrá someter la realidad verdadera de La Iglesia de Cristo, a algún tipo de manipulación política o de cualquier otra naturaleza sin que los verdaderos cristianos antes, algo tengan que decir al respecto, porque la verdadera y única Iglesia del Señor, siempre careció de infraestructura material, Dios se la entregó al hombre como una posesión espiritual y no como un burdel, aunque duela, aunque hiera, de otro modo, ¿cómo íbamos a saber que somos o no hijos de Dios?

Por muchos años los cristianos organizados y vendidos a las corporaciones religiosas, han vivido creyendo que sin esas prerrogativas políticas o legales, La Iglesia de Cristo no existe, y te preguntan en las calles, por no sé cuántas veces, ¿a qué Iglesia asiste?, ¿cuál es su congregación?, ¿porque dice que hay que estar congregados? A lo mejor La palabra lo dice, pero no para que te pases la vida metido allá dentro dando una pésima demostración de lo que puede y es capaz de hacer la religión por ti, a esa realidad no se refirió el Señor cuando dijo que ni el hades podría contra ella, cuando Él, el Único Dios verdadero dijo que ni el hades podría contra ella, se refería a las convicciones, a lo que te hace ser un hijo de Dios y no a lo que te han impuesto como medida espiritual, todo aquello es simplemente la herencia de una corrupción nacida en el corazón de un Estado vendido a las mentiras y a los vaticinios como es Roma, Roma y su sistema perverso que le ha permitido manipular conciencias y dictar al mundo, sin respaldo valórico ni moral, lo que debemos hacer y lo que agrada o no a Dios. Pero, la peor lacra que estableció La Puta Romana, y que los Protestantes han tomado como regla espiritual, es sin duda, el hacer pensar a todos sus feligreses que quienes no tienen comunión con ellos están perdidos, prácticamente, se ha sentado en la VERDAD y han ignorado el valor de la misericordia, católicos y protestantes, la misma hediondez solo que los diferencia el nombre, piensan que nosotros estamos solos, que sin ellos no tenemos a Dios de nuestro lado, que ellos sí están cerca de ÉL y que nada malo tiene Dios en contra de sus castas y jerarquías organizadas que ocultas y manifiestamente actúan sin considerar que todo será tomado en cuenta.


Pero veamos, ellos que han sido los patrones a seguir en la historia, los que supuestamente ejercen el fideicomiso espiritual que dejó Cristo antes de su partida, ¿cómo pudo una realidad basada en la misericordia y amor al prójimo, llegar a IDEAR y EJERCITAR tan espantosas formas de imponer un dogma? La inquisición no fue un cuento, y aún no sigue siéndolo, porque tal vez su lenguaje a cambiado, pero no así el método, ellos siguen ignorando el dolor humano, ellos siguen segregando, igual que los protestantes, “porque si no te congregas con nosotros estás perdido”.


En tal condición, los protestantes también fueron embaucados, a ellos les enseñaron que asistir todos los Domingo a La Iglesia y no al Templo, les daba tiro y cancha para arrogarse derechos y creer en todo el menú y vino religioso que han propagado naciones tan desperfiladas del propósito de Dios como son los Estados Unidos y otras aledañas. Por ello es que cuando te encuentras con uno de ellos, es como si estuvieras hablando con un Testigo de Jehová, no los mueves con nada, aunque les digas verdades enormes, aunque les digas cosas que jamás escucharán desde sus trincheras, los han adiestrados para medir la espiritualidad de otros basados en parámetros ínfimos e inocuos para la realidad que tenemos que enfrentar a diario, y tratan de convencerte, que tienes que escuchar La Palabra, que no debes dejar de congregarte, que debes sentir el calor de otros hermanos. ¡Al carajo con todo eso! Cuando la deserción y la incompetencia de la obstinación hace sucumbir el espíritu del amor y de la verdad, no te queda otra cosa que perseverar en tu corazón y olvidarte de todo lo otro, porque te dañan, porque han creído que toda la basura religiosa con que nutren sus escuetas y muy precarias vidas espirituales, serán capaces para guardarlos cuando la tormenta comience a arreciar y no quede mono parado.


A este tipo de cristianos no le interesa nada, la ignorancia es perpetua, creen a pie firme en lo que dice el pastor, en lo que dice o dijo el predicador, no se dan el trabajo de investigar, porque se cansan, no resisten la demanda, la apologética les es totalmente inadecuada, sólo aceptan la vida espiritual, la pócima que los mantiene inoculados en contra de la degradación que vive este mundo. Lo curioso, no es que este cristianismo impuesto a fuerza de ignorancia se encuentre vigente, lo realmente asombroso es, la potente segregación que ejercen contra todos los que no tenemos realidad corporativa y sustentamos nuestras vidas tan sólo en los dones que Dios nos dio, y por supuesto en las fuertes convicciones que el Santo Espíritu de Dios nos ayuda a tener, las cuales, mantienen nuestras vidas en una constante y siempre sigilosa actitud de alerta. Pero eso no es parámetro para ellos, hay que estar allí metidos en sus realidades para que El Dios en el cual ellos han creído te acepte, porque no aceptan a cualquier persona, a cualquier ser humano, más ahora que toda la realidad se ha vestido de cordero mientras que en su fuero interno la perversa doctrina de la prosperidad incita a los hombres de Dios a corromper aún más el espíritu humano.


El problema radica entonces en la incomprensión y casi nula aceptación de las fuerzas corporativas y sus agentes, MINISTROS DE DIOS, para aceptar que ellos han fracasado, que tienen mucho miedo de perder todas y cada una de las franquicias que el sistema corrupto ha puesto en sus manos, que sin toda esa extraña y virulenta investidura de poder que los políticos les han regalado por portarse bien y no tener nada contra la el sistema, La Iglesia de Cristo no existe. Si piensan así, es porque simplemente forman parte de un gran ejército de cobardes, de personas que jamás han entendido el valor de la misericordia, ni tampoco el destino que tienen nuestras almas el día que salgamos de este mundo. Siendo de esta forma, uno puede comprender el por qué tanta mediocridad, el por qué el cristianismo que debió haber sido una fuerza extraordinaria, hoy día ya no tiene, dentro de los propios cristianos, la fuerza ni la convicción para defender lo que realmente tiene importancia.

Friday, September 25, 2009

Un cristianismo sin contradicciones.

















Pero nuestra búsqueda y nuestro amor por la causa de Cristo no culmina cuando se nos cierran las puertas de los templos, o cuando simplemente se pretende ignorar el valor de nuestro servicio a Dios, el cristianismo puede prescindir de todo esto, de hecho, lo hizo, en sus comienzos, pero hoy, cuando la comodidad se ha instalado como forma de vida dentro del propio cristiano, el templo y toda su agotadora liturgia de alabanzas, ha terminado por inmovilizar a quienes deberían en este instante, estar haciendo todo lo posible por llegar a quienes tanto necesitan de una palabra, de un afecto, de un sentimiento tal vez. Detener de este modo un movimiento que comenzó en un villorrio congregando a gente humilde y sencilla en torno a La Persona de Jesús, no ha sido cosa tan fácil, para ello, fue necesario mutar, producir una verdadera metamorfosis dentro del propio pensamiento de quienes se dejaron seducir, para abandonar finalmente, aquello que debieron haber defendido con todas sus fuerzas.

Esto es lo que tenemos hoy, con esto contamos, no sé cuántos creerán realmente que el cristianismo actual, educado para evadir circunstancias históricas, logrará revertir la condición en que se encuentra, y hará que la gente pueda entender al fin, que no es el rito ni la pertenencia a tal o a cual agrupación lo que te hace cristiano, sino, tu convicción, la certeza de serlo sin necesidad de ser representado por institución alguna, solamente porque así debemos vivirlo, sólo porque así lo concibió El Señor, lo demás, es carroña. Pero la fuerza con que las grandes instituciones humanas pretenden ahogar el grito de libertad que proclama el Espíritu Santo desde la profundidad del alma del cristiano, nos hace dudar a veces, nos hace creer que estamos demasiado solos como para dar una lucha y querer enfrentarlos, así, muchos desertan, muchos vuelven sus espaldas a Dios y se entregan, se cansan, olvidan el principio que mueve nuestra fe, olvidan que una fe como la nuestra, jamás se debe doblegar a las pretenciosas y siempre corruptas intenciones del alma humana, aunque ellos hayan dado incluso, algunos indicios de su poder, devastador a veces, con la propia vida humana, con la dignidad de los que fueron el centro de la obra y del mensaje de Cristo.


Es probable que el protestantismo entonces haya nacido alguna vez para mejorar lo que otros echaron a perder, no voy a contradecir semejante verdad, histórica por lo demás, es probable que la honestidad haya sido parte de quienes pretendieron revertir la condición de una humanidad a la que se le negó una interminable lista de verdades y valores espirituales, como la Justificación por la Fe, en tal condición, podemos acceder a la historia y comparar, de qué modo realmente los primeros cristianos protestantes llevaron a cabo semejante iniciativa, la historia, en tal sentido, no ofrece lados oscuros al respecto, al contrario, detalla la condición decadente y vergonzosa del cristianismo imperante, frente a lo cual, Lutero, el gran reformador, no tuvo miedo en confrontar y dar una de esas luchas que rayan en lo heroico. Pero no fue sólo Lutero quien debió tomar tal decisión, otros en la historia también fueron capaces de pararse contra el sistema y declarar el mensaje de Dios para ese momento, así aparecen los profetas, los apóstoles mismos, el apóstol Pablo, los cristianos que murieron en las catacumbas, Los Cátaros, Los Valdenses, gente como ésta, no se quedó indiferente frente a la realidad, ninguno de ellos esperó que algún día las cosas cambiaran, por el contrario, ellos hicieron todo lo que pudieron para que, precisamente, los cambios ocurrieran, aunque ello haya significado destierro, sufrimiento, muerte, la conciencia de cada uno de ellos estaba demasiado despierta como para cambiar el rumbo de sus actos. Así fue como nació el protestantismo, ese es el verdadero y único origen de él, no hay otro, debía ocurrir lo que ocurrió, para que las condiciones del acto salvífico, fuesen y estuviesen al alcance de quienes realmente lo necesitaban. El cisma se hizo real, no era sólo un grupo de personas, no era sólo un pequeño rebaño atado de manos y pies, eran muchos los que gemían y clamaban, tanto como para que la Noche de San Bartolomé se hubiese teñido con la sangre de los mártires.


Hoy sin embargo, el protestantismo ha callado, ha enmudecido, ha mutado, ya no tiene por qué protestar, tiene lo que necesita, leyes que le protejan, reductos en donde expresar libremente su fe sin que nadie los persiga por ello, filiación con el Estado, amistad con el sistema, de este modo, el único beneficiado con tal situación, no es el hombre que aún padece en su problemática diaria de vida, sino, todos aquellos que nunca dieron algo importante de sus vidas y de su tiempo para que el mundo en que vivimos, fuese distinto. ¿Y para qué podría ser distinto? ¿Será ésta una inquietud del cristianismo actual? Es que las condiciones actuales para ejercer la fe cristiana, carecen en el día de hoy, de contrariedades, es más, no hay para qué hacerse problema, ¡eso no te dejará dormir por las noches!, ¡además, ya te lo han dicho!, “Dios es un Dios de paz”, y si Dios es un Dios de paz, ¿por qué permite entonces la guerra? El problema ahora se convierte en una lucha de convicciones, es que cuando alguien no tiene nada importante que decir, no sufrirá jamás sobresalto alguno, es el cristianismo de las costumbres, de los ritos, de la corbata, de los TE DEUM, de la mediocridad, de las JERARQUÍAS, de las CASTAS, de las CONVENIENCIAS, de la negación absoluta de la verdad.


Ser cristiano en este tiempo, nos hace ser entonces, seres inofensivos, sensuales e hipócritas, convencidos que el peor enemigo del alma humana, no es ni será jamás capaz de permear la vida del cristiano común, solo porque su atuendo dice que es cristiano, aunque la forma en que ha construido su mundo interior, carezca de revelación e inspiración divina. En tal condición, para sobrellevar semejante realidad, no es necesario tanto contacto con La Palabra de Dios, el cristiano en cuestión, puede eximirse, La Torá, Los Profetas, el mensaje apostólico, el histórico, el contextual, el escatológico, sólo representan ciertas figuras que jamás podrán impedir que un cristiano, saturado de gozo y de alabanzas, deserte de tal condición para que vea la pobreza y miseria espiritual en la que se encuentra. No hay renglones, no hay textos oscuros, no hay revelación, el espíritu del ecumenismo logró desentender a los protestantes de su verdadera vocación, y allí los tiene, celebrando, de fiesta, una interminable y agotadora oferta de cantos predecibles tomando el lugar de La Palabra.

Sin embargo, aunque parezca una locura, aún deben quedar los que no descansan hasta que Dios les responda, aunque tambaleen sus piernas, aunque la noche se haga interminable y las palabras se conviertan en murmullos, allí, donde las lágrimas no pueden detenerse, todo porque el mundo, este mundo, en su enormidad y sus ejércitos tan poderosamente custodiados, nos pone en actitud de oración, de una plegaria constante que casi nos desvela, no nos deja dormir, no podríamos, nos han cercado, nos ahogan, no quieren que vivamos, nos desean en silencio, no quieren vernos viviendo en libertad. Nuestros espíritus en cambio gimen, nada que pudiéramos ingerir para saciar nuestros estómagos podría hacernos cambiar de opinión, cuando la enorme necesidad del alma nos conmueve, nos sacude, como en un torbellino, como si estuviésemos en medio de una enorme tempestad, y sólo Cristo y Su Bendita Presencia nos puede cobijar.

El cristianismo verdadero ahora, debe migrar, no puede aceptar que se antepongan otras prioridades antes que las demandas del Señor, eso sería una deserción, y además, la fatalidad de ser parte de una forma de cristianismo que La Palabra de Dios define como Apostasía. Hay que salvar entonces lo que aún nos queda por vivir, lo que sólo una vida transformada por el poder de su sangre bendita es capaz de ejecutar, todo lo demás ha de quedar atrás, no es posible retornar, el verdadero Amor nos insta a no dejarnos embaucar, a no cambiar nuestro modo de pensar, a continuar nuestra larga jornada migratoria que nos ha de llevar a donde Dios quiere, a ese particular y especial momento de la historia cuando seamos erradicados por fin de esta tierra, y descansemos, en algún lugar del universo, en algún lugar recóndito del cielo en donde habita Dios, y todos nuestros problemas y nuestras dolencias hayan desaparecido, por completo.

Mientras tanto, aquí permaneceremos, hasta que las fuerzas ya no queden en nuestras entrañas, no vamos a permitir que este mundo, con toda su condenada tragedia de maldad nos vuelva silencio, si somos capaces aún de gemir, si somos capaces aún de hacer oraciones, de creer, de perseverar, de defender las convicciones, aún sin ligaduras eclesiásticas, aún sin techo que cobije nuestras creencias, es porque el tiempo aún no ha llegado. ÉL, no obstante, VOLVERÁ, pero no porque ello solo sea parte de nuestras creencias, como piensan muchos, sino, porque ÉL LO PROMETIÓ, Y POR TANTO, CUMPLIRÁ.

Sunday, September 13, 2009

Adoradores y adorados, los nuevos emisarios del silencio.


















La actitud de comodidad en la cual establece sus bases la cristiandad actual, es claro que evade el caudal profético, de otro modo, tendríamos o contaríamos al menos, con una exposición coherente en cuanto a planteamientos bíblicos, los cuales, no dejan de ser simples repeticiones o adaptaciones de lo que alguien ya dijo en el pasado. Esta forma de preservar las estructuras vigentes, y de hacer caso omiso a la realidad profética, nos habla con mucha claridad del modo en que es posible obstruir, cualquier intento de dar a conocer a los creyentes, algunos puntos de vista que para nada respaldan la condición actual de la realidad espiritual.

El Apóstol Pablo, insigne representante del cristianismo, estable en sus cartas con mucha claridad, que existe, para la bendición y desarrollo de los creyentes, una enorme variedad de dones y Ministerios que permiten además, a los creyentes, dar a conocer el mensaje de Dios a quienes aún no tienen conocimiento de Él, sin embargo, la gran burla de los llamados Apóstoles actuales, deja fuera el contexto y el elemento clave en toda esta cuestión que es la profecía, ellos, como instrumentos de la más pura egolatría espiritual, desechan conceptos bíblicos inevitables, y por supuesto, a todos quienes desean tener una comunión íntima con el espíritu y enseñanza de La Palabra de Dios, priorizando la cuestión monetaria por sobre los elementos constructivos propios del cristianismo, a ellos y otros dignatarios más, se debe el que un porcentaje enorme de dinero que la pura cristiandad protestante o evangélica logra reunir en sus arcas, en su mayoría sirva, solamente, para arrendar espacios enormes como cines, gimnasios, sinagogas u otras, o en su defecto, para levantar y construir una vez más, alguna catedral, que por sencilla que parezca, necesariamente debe erigirse con las ayudas u ofrendas de los creyentes. No obstante, debe quedar claro, una vez más, primero, que no son tan necesarios tantos templos en la tierra para la difusión de la fe cristiana, y luego, que los Ministerios que existe, no son de creación humana ni tampoco sirven o se sirven del sistema, muy por el contrario, la realidad histórica-profética antiguotestamentaria, nos muestra el estado decadente de La Nación de Dios, Israel, en circunstancias que Dios la había dotado de todos los elementos para su preservación, tanto teológicos como militares y hasta políticos, comienza de algún modo a desertar de los principios divinos, para dar origen a una sociedad muy religiosa, religiosa y externa, pero fuertemente armada contra la reflexión y la verdad profética. Carente de verdades absolutas que emplazaran a los religiosos corruptos, el debilitamiento y final destrucción del reino era inevitable, y así ocurrió, le llegó la hora, y la realidad espiritual que sustentaba ahora la vida de los israelitas, no fue suficiente, no había forma entonces de evitar que una sociedad como aquella colapsara, sin embargo, debía quedar un fuerte testimonio en la historia acerca de los procedimientos de Dios, de cómo Su Carácter, aunque lleno de amor y de misericordia por su pueblo, no fue impedimento para que Dios permitiera lo que habría de sobrevenir.


Israel, cae entonces, su desmoronamiento como Nación de Dios había sido profetizada por Isaías y Miqueas, 100 años antes. Nabucodonosor se tardó 20 años en destruir Jerusalén, desde el 606 hasta el 581, pero el profeta Jeremías había hilado mucho más fino diciendo que el cautiverio duraría, 70 años. Habiendo recibido los mandamientos de la mano de Jehová, habiendo incursionado en el propósito divino, ellos prefirieron seguir ejerciendo su religiosidad en forma externa, dejando atrás un proyecto inigualable en el que Dios invirtió muchas y grandes esperanzas. El dolor se hizo tangible cuando los Babilonios cercaron Israel, llevándose consigo, una enormidad de elementos constructivos del gran templo de Salomón, y además, llevándose a los ricos y acomodados que la propia religión inmoral había protegido, y dejando en la tierra prometida solamente, a los que nunca tuvieron acceso a las bendiciones de Dios.


Este fuerte llamado de atención que nos hace el mensaje bíblico, parece en este tiempo no tener consecuencias dentro de una realidad, prácticamente impermeabilizada en contra de los defensores del planteamiento histórico-profético, la sugerencia habitual para ellos venida desde el propio sistema religioso, “es que debemos cambiar de actitud y no atacar a la cristiandad por sus formas y religiosidad”, lo que a mi modo representa, la más fiel e indubitable prueba de la actitud siniestra con que ciertas agrupaciones han asumido el cristianismo. Pues bien, suponiendo que este tipo de cristianos tuviese razón, y que las personas que nos encontramos al borde de la delgada línea estuviésemos equivocados, aún así tenemos necesariamente que plantear algún tipo de reflexión e interrogantes, como por ejemplo:

- ¿Puede la realidad espiritual sustentar toda su vida espiritual en base solamente a la adoración?

- ¿De qué modo la adoración ha ido tomando el lugar de La Palabra de Dios hasta dejar al propio cristianismo expuesto solamente a la manifestación de tal o cual adorador?

- ¿Cómo explican los gastos corporativos aquellas congregaciones que prestan servicios a los diferentes realidades?

El caso es que hoy, en tiempos de APÓSTOLES DE SALÓN, de cristianos saturados de gozo, de interminables jornadas de alabanza, parece ser que la lista de Ministerios que nos ofrece la enseñanza bíblica, dejó de ser importante, y lo que empeora el panorama, que solo ciertas congregaciones o agrupaciones cuentan con el beneplácito de Dios para nombrar APÓSTOLES Y APOSTOLADOS como si el servicio a Dios fuera una cosa tan simple y llevadera. La Unción ya no tiene importancia, lo que Dios te ha mandado a hacer, tampoco. Esta forma de desprenderse de la realidad espiritual tradicional, deja en claro no obstante, que ya nadie quiere o desea depender de nadie, cada congregación posee su propia mecánica corporativa como para desarrollar, independientemente de las otras, su propia realidad, ignorando el valor de los LLAMAMIENTOS Y MINISTERIOS de algunas congregaciones con las cuales no se tiene ni tendrá relación alguna.

¡Bello testimonio entonces!

La adoración por su parte, o mejor dicho, EL ADORADOR, centro de gravedad de una realidad empática con el bienestar material de las estructuras religiosas, es el que ahora toma el lugar o definitivamente suplanta la labor del PROFETA, o del CONTEXTUAL, sin tener siquiera el LLAMAMIENTO ni la UNCIÓN, y lo que es peor, careciendo en absoluto de MENSAJE PROFÉTICO, el adorador en cuestión, se ve apoyado por las diferentes corrientes espirituales, para que al cristiano común y corriente no le falte ambiente ni posibilidad de dejar pasar esta enorme oportunidad que le brinda el sistema con los llamados adoradores. Pareciera ser que la cristiandad actual, se ve totalmente plena en tal condición, por lo tanto, no comprende o no desea comprender que la ADORACIÓN, LA EXALTACIÓN Y LA ALABANZA, que hoy día se encuentra en el corazón de este sistema religioso, y que por su causa La Palabra de Dios ha sido prácticamente dejada en el olvido, no tiene ni cuenta con las herramientas ni TEOLÓGICAS, NI HISTÓRICAS, NI CONTEXTUALES como para dar sustento y credibilidad a toda la realidad espiritual del cristiano, el ejemplo más próximo lo tenemos en David, siendo David un indiscutido ADORADOR y Siervo de Dios, no fue llamado a ejercer el Ministerio de La Profecía, es que él, como adorador, aún siendo un hombre conforme al corazón de Dios, no fue CAPACITADO ni ORDENADO por Dios para tales efectos, lo que no fue impedimento para que en su enorme trabajo literario, incluyera además, elementos propios del mesianismo.

Para este problema entonces, Dios tenía preparado a otra clase de hombres, otra clase de personas, a esos hombres los llamó:

PROFETAS,

NO ADORADORES
NO EXALTADORES
NO MARCO WITT
NO MARCOS BARRIENTOS, o como se llamen, apenas la palabra que ellos poseen contiene ciertos elementos evangelísticos, pero proféticos, en ningún caso. Pues bien, los profetas eran hombres extraídos del sistema que no tenían más vínculo con la realidad religiosa que la que Dios les permitió, al igual que los sacerdotes y los levitas, estaban capacitados para sobrellevar el enorme peso de La Palabra de Dios sobre sus vidas, no el texto de una adoración o de una alabanza, sino, La Palabra de Dios, la contextual, la del hoy, aquella palabra que podía remecer conciencias e increpar al pueblo por su falta de humildad y menosprecio a la labor y verdad POFÉTICA. Hombres como estos no se daban de la noche a la mañana, ellos para nada fueron condescendientes con el sistema tanto secular como religioso que les tocó presenciar, ellos se arrojaron sin titubear al precipicio de tener que decir la verdad, a cualquier precio, en cualquier circunstancia, sin importar el valor de sus propias vidas, las que en muchos de los casos sirvieron para burlas y escarnio de los propios dirigentes de la religión. Tampoco ellos gozaron con su estadía, hubo algunos que por lo tediosas de sus jornadas, estuvieron dispuestos a abandonarlas, pero Dios, que los LLAMÓ y los guardó, tenía sus propios planes, sus propios Propósitos que en esta generación de ACOMODADOS, pretende pasarse por alto.

En tal caso, la cristiandad Protestante por su parte, ha preferido ignorar estas monumentales verdades, y cambio de profecía, hoy día nos ofrece como Menú espiritual:

ADORACIÓN, GOZO, ALABANZA Y EXALTACIÓN,

todos elementos propios de un corazón que ya conoció el mensaje de Cristo, pero que carece de realidad contextual y teológica para dar a conocer el mensaje de Dios para este tiempo al mundo inconverso. Esto es entonces lo que justifica la condición económica que viven muchas congregaciones en lo referente al discurso bíblico, y además, el fluir constante de estos grandes sementales espirituales en la era de los ADORADORES, es que al parecer, el Protestantismo tampoco quiso quedarse atrás con esta moda, su deserción de la condición profética en la que debería permanecer hasta cuando El Señor Jesucristo regrese, es una realidad ya, y por lo tanto, nos encontramos viviendo frente a una expectativa profética ya anunciada de antemano y por la cual, el cristianismo todo deberá dar cuenta a Dios por su manera de alternar con las corrientes ecuménicas y seculares del orden político.

Por ello entonces, los adoradores gozan de tan grande prestigio dentro de la realidad sensual de La Iglesia, ellos no dicen nada, absolutamente nada de la profecía, y no es que a ellos no les interese, es que simplemente NO HAN SIDO LLAMADOS PARA TAL EFECTO. El problema nos lleva ahora a pensar en la forma en que las congregaciones han protegido a estos “MINISTERIOS”, y por supuesto en la manera en que han discriminado y finalmente desechado a quienes tenían algo que decir. La versión de LOS ACOMODADOS, no deja espacio para el hombre que tiene mensaje de Dios para La Iglesia de Cristo, que son los creyentes en Él, le ha sido impedido que tal hermano diga lo que tiene que decir, los métodos son variados, algunos muy originales y otros que rayan en la frescura, sin embargo, todos quienes creemos en el poder de La Palabra de Dios, en todas sus variables y posibilidades, evangelística, profética, histórica, etc., y creen ellos, “nos encontramos en el olvido”, seguiremos observando cómo la deserción del cristianismo actual se materializa totalmente, hasta que La Apostasía profetizada en Las Escrituras, se convierta en una realidad universal.

Sunday, September 06, 2009

El cristianismo de las castas y el silencio...


















El cristianismo nunca debió haber perdido su realidad migratoria, nació así y así debió haberse quedado, indómito, inaccesible a las cúpulas del poder mundano, jamás debió haber experimentado con el altruismo sensorial de la maquinaria dogmática de la fe. Ello dio lugar en la historia, a las jerarquías, a las castas, tal como en el Antiguo Testamento, y como consecuencia, a una forma de vida marginal en donde todos los que jamás dieron crédito a esta enorme porquería, lograron sobrevivir a pesar de la indiferencia con que fueron sesgados y tratados. Por ello, si el cristianismo gozó alguna vez de poder, no fue porque los seguidores de Jesús hayan establecido férreas ligaduras con los dueños y representantes del poder mundano, sino, porque en momentos cuando el ser un cristiano en este mundo constituía una herejía, ellos, sin considerar lo que iban a perder, se atrevieron a entregar incluso hasta sus vidas, todo, con tal de no poner en peligro el destino de sus propias almas.


Pero hoy día, en pleno siglo de la era digital, con censores a nuestro alrededor vigilando cada movimiento que damos, en una era con un desarrollo tecnológico nunca antes visto, el cristianismo, con su versión de la Prosperidad y sus resabios medievales moralistas, se presenta y ofrece a la humanidad de este tiempo, una forma de cristianismo inocuo, imposible de provocar o incentivar cambios revolucionarios desde un punto de vista espiritual y moral dentro del corazón humano, y no precisamente porque las bases o las enseñanzas del cristianismo hayan perdido importancia, sino que por el contrario, aún teniendo certeza que lo que escribieron los primeros cristianos era cierto, no aceptan que el formulismo y la religiosidad entintada con una proclive y fuerte inspiración puramente moralizadora, no afecta en lo más mínimo ni siquiera a los propios cristianos, además, como es sabido, porque la cristiandad, con su miseria ecuménica, fuertemente protegida por la Derecha política, y en su condescendencia con el sistema, ha logrado inocular esta vez, a los propios sementales del Gozo, produciendo una de las formas de cristianismo más vergonzosas jamás vista en la historia. Ello, por su puesto, ha traído grandes y graves problemas a aquellas realidades en donde el Evangelio de Cristo fue predicado y aceptado, como la propia Nación Norteamericana, corazón mismo de la Apostasía que hoy vive el cristianismo mundial, debido a su silencio capital en torno a la corrupción e iniquidad de un sistema que como un tornado, absorbe todo cuanto encuentra a su paso, dejando sobre este mundo, una estela de dolor e incertidumbre por el porvenir, justo en aquellos estratos en donde a diario los seres humanos, deben cancelar, al costo de grandes y sobrehumanos esfuerzos, tributos altísimos a los dueños del poder para seguir sobreviviendo.


Las castas, organizadas con comodidad dentro del propio sistema anticristiano y religioso incluso, han influido fuertemente en el carácter con que debería enfrentar el cristianismo actual, la iniquidad y la corrupción venida desde cualquier Norte. Pero el cristianismo actual, modificado en su genética valorica y espiritual, al contrario de lo que se piense, no ha protegido el carácter profético y contextual del mensaje bíblico, haciendo caso omiso a tales y monumentales verdades bíblicas, se ha obstinado en desertar y formar parte de la vanguardia, ofreciendo, como dije antes, una forma de vida espiritual nunca antes vista, una manera pueril y arrolladora en donde, ni los planteamientos políticos corruptos, ni las desigualdades sociales y económicas, sólo por nombrar algunos, logren tocar el manto de falsa espiritualidad que cubre a una enorme cantidad de seres humanos que se guarecen bajo esta tenebrosa forma de vivir la fe de Cristo en este tiempo.


El cristianismo actual, goza entonces, de una muy sólida y condescendiente inmunidad gracias a los manipuladores de conciencia, muy habituados a esta clase de trabajos que operan dentro del sistema secular, y por supuesto ahora instalados dentro de la vida espiritual de La Iglesia de Cristo, las castas y jerarquías entonces, han logrado, con su inmejorable posición, acertar una vez más, silenciando a quienes deberían haber confrontado a este sistema anticristiano, de manera que la voz profética de Dios, hubiese dejado algún destello de su Presencia en medio de un tiempo tan difícil e importante como este. La cristiandad entonces, la institucionalizada y atada al sistema, no deja nada al azar, se ha planificado de manera que los ofrecimientos mundanos de las cofradías tanto religiosas como políticas, logren embaucar a las multitudes, haciéndoles creer que ellos, tan solo ellos, podrán con las desigualdades y la falta de trabajo dentro de una realidad que en un 1000 %, depende de las condiciones económicas mundiales. La demostración que hemos visto en estos días tan solo en este país, por parte de la Derecha política en relación a la propaganda esparcida por todos los lugares de nuestra Patria, nos deja claro entonces, que nada, absolutamente nada podrá impedir el que una fuerza política tan poderosa y ávida de poder como la Derecha y sus aledaños, en un momento determinado de la historia, tengan el control absoluto no sólo de la circunstancia política del país, sino que además, de la educación, las artes, la religión, los medios de comunicación, etc.


Por lo tanto, nos encontramos viviendo un tiempo de fuertes turbulencias sociales y políticas, el cristianismo genuino, en tal situación, abandona cualquier tipo de conducta que vaya contra el espíritu de La palabra de Dios, y exige, a quienes son responsables, explicaciones en relación a la cantidad enorme de millones que sólo la Derecha de este país ha gastado en propaganda, y al exigirlas, reflexiona en la gran cantidad de desocupados que existe en este país gracias a la mezquindad de grupos poderosos que de seguro, cuando sea el momento, pasarán a llevar a otros seres humanos sin pensar en el dolor que ello pueda provocar. El catolicismo, algo ha murmurado en relación a este tema, por cierto, uno de sus más férreos colaboradores, fue uno de los hombres más poderosos de la tierra, ya desaparecido, sus carnes sólo sirven para los buitres, sin embargo, su tarea no estará cumplida totalmente sino hasta cuando uno de ellos, otro tan poderoso como él mismo, llegue a gobernar este país.

Friday, September 04, 2009

La insigne cobardía de una realidad sin voz profética.
















Y no basta sólo con transcribir lo que uno piensa, ello no cambia nada, apenas es solo una gota en medio del océano. La poesía, el pentagrama musical y otras variables alternativas de la realidad creativa, carecen de importancia, lo he dicho en repetidas ocasiones, “los líderes espirituales que cambiarán a esta sociedad y llenarán de Cristo nuestras calles”, no quieren a los creativos, ni tampoco les interesa un carajo si te duele o no lo que tú piensas.

Lo que de verdad enferma, no es que exista esta clase de pelafustanes, para nada, uno debe aprender a vivir y a convivir con esta clase de parásitos, y hacer como si uno fuera de roca y todo lo que te pudieran lanzar, simplemente rebotara o se esfumara, como la luz de la tarde. Pero en realidad, no es así, cansa por supuesto, esta interminable procesión de mediocres intentando convencerte que te quedaste en el pasado, sólo porque tienes un instrumento tan anticuado como una guitarra acústica y una armónica para decir lo que piensas, ellos la llevan, dicen, ellos están convencidos que cambiarán la sociedad, que sus esqueléticas propuestas lograrán evitar que en las calles de nuestras ciudades, podamos caminar libres a la hora que queramos sin tener miedo a que un maldito de esos, que salen en los noticiarios, ponga una navaja en tu cuello y te deje medio muerto porque cometiste el error de pensar que nada te iba a ocurrir si salías un momento a mirar las estrellas, y que estabas completamente protegido porque adquiriste la última pomada de Marco Witt. Estamos demasiado cansados de soportar, interminables y agotadoras jornadas de mediocridad e indiferencia, el cristianismo vale hongo si depende de tales constructores, todo se va a desplomar, nada quedará en pie, créanlo, la condición en la que subsisten hoy día muchas de estas realidades, sólo tienen un destino.

Pero bien, como lo he expuesto y seguiré haciéndolo, desde hace mucho tiempo no he necesitado la fortaleza de la curia evangélica apostólica para comunicar a otros lo que estoy pensando o lo que debo decir acerca de Cristo, desafío a cualquiera, hay varios cobardes sí que se han expresado en este espacio, pero que han quedado definitivamente en el camino, para no volverlos a ver nunca más, ellos seguramente, deben pensar que me voy a ir al infierno, que jamás con canciones que hablan de hambre y de dolor voy a convencer a la gente de que Cristo Viene, y peor, que sin la ayuda de gente como ellos, tan ordenaditos y formales, no voy a llegar a ninguna parte, aunque a decir verdad, no es la percepción que yo tengo cada vez que me invitan a algún lugar para, precisamente, compartir mis experiencias. En todo caso, sé que no estoy tan solo, sé que en algún momento, alguien despertará, y ya no tendrá necesidad de ser enseñado por nadie, sino, seguir decididamente a Cristo, aquí, en esta tierra, en medio de este conglomerado de vidas que se conjugan, defendiendo lo que uno cree es la verdad, y no lo que te han enseñado como verdad, sin tener que pasar por las agotadoras críticas de personajes que jamás escribieron ni han realizado algo importante con sus vidas.

Una realización de esta envergadura, no ocurre todos los días, es cierto, no obstante pedantes y antropófagos de la economía espiritual es posible hallarlos en cada esquina, no hay que urgar demasiado, no son como aquellos cristianos que para sobrevivir, tenían que habituarse a respirar el aire húmedo y críptico de las antiguas catacumbas, es decir, si no morían por la persecución, finalmente morirían por el dolor a los huesos o por un simple resfriado que en tales condiciones, dejaba los pulmones destrozados.Olvídense entonces, por lo menos mientras haya pan, vino y circo, esa clase de seres bipolares, no será posible encontrarlos aquí, la huella dejada por los carismáticos cantantes y predicadores del gozo, es demasiado tenue como para que se escriba algo importante acerca de ellos, cosa que nuestros nietos y familiares recuerden algo digno de tal realidad.


El problema se me plantea de forma visceral y abierto, no hay tentáculos posibles que logren desviarme del propósito, ni la pornografía en Internet, ni la desidia con que los cantantes del gozo invaden y asestan las conciencias adormecidas y confusas de muchos creyentes, podrá evitar que mis palabras se cristalicen, al igual que mi pecho, y ya no tengan absolutamente nada, pero nada que decir, cuando ello ocurra, ya no seré el mismo, habré desertado de Cristo, estaré colaborando con mi silencio a que la verdad se vuelva un monumento y no tenga vida propia, como las grandes catedrales que hay esparcidas por todo este mundo, en donde las imágenes o iconos de algún “santo”, recibe mucho más cuidado y protección que el más humilde de los necesitados que sobran por cierto, en todos los lugares de este mundo. Pero como no voy a renunciar, al carajo con las medidas rancias de propuestas sin un poco de conciencia por el dolor humano, al carajo con todos aquellos que dicen ser lectores de La Biblia, pero que cuando pasan frente a un hambriento, nada les recuerda el dolor del crucificado y la angustiante desigualdad que existe hoy día por culpa de verdaderos mercenarios del poder, establecidos y acomodados dentro de la propia realidad espiritual, evadiendo conceptos fundamentales en lo que respecta a la verdad profética del mensaje de Cristo.

Con una lengua así entonces, difícilmente podrás abrirte camino dentro de la realidad evangélica, los cobardes no te permiten excesos tan grandes como decirle a la gente lo que piensas, que estamos cansados de realytis y cuanta mierda la televisión chilena nos ha acostumbrado a mostrarnos, mientras, nuestro país, adolece de grandes y perversos males que tarde o temprano terminarán por agobiar a la gente. Muchos grandes admiradores y amigos míos, terminan por evitarme, ya nunca más me escriben, no quieren saber de un deslenguado como yo, prefieren la seguridad que les brinda el indómito silencio, prefieren dormir bien, despertar fresquitos después de haber tenido una buena relación sexual con o sin sus mujeres, y luego ir a trabajar sin tener que sobrellevar el peso del enorme significado de una fe vapuleada y pisoteada a diario por quienes dicen estar “ministrándonos” con sus porquerías.


Admito, finalmente, porque ustedes ya lo saben, pero deben entender que se han ido añadiendo nuevos lectores, que no necesito la opinión ni la crítica de los educadores del canto espiritual para ejercer mi derecho, el cual fue ganado a precio de sangre por el Único y Verdadero Dios allá en la cruz del Calvario. Eso me basta, además, muchos que hoy día se jactan de espiritualidad, en nada han colaborado a la creatividad, son repetidores, son económicos, son seguidores de ciegos, no se subordinan a los preceptos de la vida cristiana, leen a sus escritores favoritos, escuchan a sus cantantes elegidos, buenas grabaciones, harto billete, eso es suficiente para mirar en menos a un pobre cantor de verdades que sólo atina a mirar desde afuera, una realidad que antes bendijo mucho a muchos, y que hoy, por un estado de inmovilidad, carece en absoluto de importancia.


El tiempo nos acongoja, la condición de la humanidad nos vuelve a La Palabra, nuestros espíritus han de colaborar, con fuertes y decidoras plegarias, lo inevitable tiene su tiempo, nada podrá ser mejor, Jesucristo lo anticipó hace dos mil años atrás, con una certeza imposible de igualar, sentenció a la humanidad a vivir un estado de total apostasía, debido a los desertores y cobardes que jamás se jugaron un solo pedazo de su piel por decir alguna verdad frente al mundo. Por lo tanto, mucho está en juego, mucho es lo que podría cambiar también, si es que el propio cristianismo se volviese humilde, sencillo, sin ostentación alguna, que no fuera un mero instrumento de censura para proteger a los poderosos que hoy atornillados y apernados han hecho sucumbir el Espíritu de La Verdad, en la persona de siervos de Dios que sólo se han remitido a transmitir a los creyentes, lo que La Palabra y El Espíritu de Dios nos ha declarado como inevitable.