Saturday, February 16, 2013

¿Qué conmueve hoy día a la gente?













Sin embargo, nada parece conmover a las personas, a las mismas gentes que pudieron haber sido el blanco del fuego, el síntoma es mundial, el hombre no logra percibir el tiempo que vivimos, del mismo modo es como uno llega a entender la forma de ser de las personas, viviendo solo a unas cuantas cuadras en donde parece haber caído una bomba atómica, sin olvidar también, que fue en este mismo sector en donde ocurrió hace tiempo atrás, la muerte de la pequeña niña que, luego de haber sido ultrajada cobardemente y aún estando viva, fue lanzada al mar en el interior de un bolso. Nada es menor, nada ocurre porque sí no más, no obstante, uno espera que la gente cuerda pueda detenerse en el dolor de otros para luego pensar un poco en el propio, pero ya ven, a pesar de todo esto, la fiesta de Dichato se llevó a cabo, solo a unas cuantas horas de habernos enterado de la muerte de todos esos jóvenes valiosos que perdieron sus vidas, en una causa que para muchos nos resulta inexplicable. Chile al parecer, afectado en su moral fuertemente por el goce y el poder del consumismo, no puede darse el lujo de perder un solo minuto de su vida para reflexionar en cuestiones del alma, no señores, las vidas solo serán recordadas para luego, finalmente, ser simplemente olvidadas, pero, la importancia de una sola vida, no es en absoluto, razón para que las cosas puedan cambiar o emprender un rumbo distinto por lo menos al que todos estamos acostumbrados.


Por ello es que no puedo comprender, o mejor dicho, puedo comprender ahora, el por qué nuestros vecinos de Barón, cercano al lugar en donde sucedieron los hechos, en esta madrugada, estén de fiesta, como en otros lugares cercanos, ellos, parecen no tener memoria o alma que les pueda proporcionar ese instante de calma en el cual, la meditación en Dios, los haga pensar un poco en el dolor que pudo habernos tocado directamente a cualquiera de nosotros, el reguetón reina, no solo en Valparaíso, sino, en todas las dependencias de esta comarca que es Chile, y que además, ya no le pertenece a los que creen en valores trascendentes, por el contrario, la fuerza con que la violencia y la delincuencia se han potenciado en este tiempo, solo me hace pensar y preguntarme, si no viene el Señor antes, ¿qué sucederá con nuestros hijos y nuestras vidas?

La caída de un meteorito de las dimensiones y de la importancia que tiene el que cayó en la ex Unión Soviética, debería provocar una reacción no de miedo, por ningún motivo, pero sí de preocupación, por la vida del alma, por la vida del espíritu, esa que el chileno común y silvestre abandonó alguna vez, reemplazándola por baile y diversión. Así es como las naciones se van desperfilando, de este modo es como la cordura puede perderse y dejar expuesta, a toda una sociedad, a los más riesgosos eventos que pudiéramos esperar de una naturaleza aún desconocida para nuestra mínima comprensión del entorno en el cual nos movemos como especie. Carabineros golpeando cobardemente a un solo ser humano, me parecen escenas que solo podrían corresponder a un tiempo etéreo que nos dejó la dictadura militar, no obstante, el cuadro no termina allí, luego el noticiario te lleva a hurgar en lo más hondo e inalcanzable de la pervertida y oscura naturaleza humana, una joven en el Norte, ha sido prácticamente disectada por otro joven, y cada trozo de ella escondido en el entretecho de una casa. Todo esto no es otra cosa sino, el síntoma de una sociedad que no desea el conocimiento de la verdad, incluidos los periodistas y sus siempre escuetas interrogantes acerca de la vida y la moral del hombre.

¿A dónde va la sociedad nuestra entonces? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿En qué camino se encuentra, hacia dónde va? Todas estas son preguntas que en los años sesenta y setentas, nos hicimos cuando, ahogados por la desdicha y la infertilidad de un sistema que no resuelve problemas del alma, creímos que la vida se nos venía encima, pero hoy día, viendo las reacciones de las personas, analizando como un ciudadano cualquiera la manera en que el mundo en general intenta o no comprender lo que le acontece a su propio entorno, no me queda más que pensar en lo inútil de cualquier disciplina que pretenda aminorar la importancia de Cristo en la vida del ser humano. Hoy día resulta que los Mayas lo sabían todo, incluso la caída de un meteorito, y si lo sabían todo, ¿por qué desaparecieron entonces? Bueno, los que creemos en el propósito de Dios y en el eminente Retorno de Cristo a este mundo por segunda vez, tenemos claro el por qué de algunas cosas, por lo menos las relevantes y concernientes con el Plan de Salvación, por ello es que tanto los Mayas como Nostradamus, y toda esta corriente revisionista y espiritista de la actual cultura mundial, no tiene para nosotros ningún alcance ni nada que nos permita descubrir algún tipo de verdad que nos haga dudar del mensaje de Cristo a las persona humana, el problema es que a los cristianos actuales, no les interesa contender por la fe, bastaría con un solo Pablo para que muchos programas de nuestra televisión abierta, en donde, explícitamente, se hace caso omiso a lo que Dios, en Su Bendita Palabra PROHIBE, como la invocación a los muertos, finalmente desaparezcan. Pero esto es algo tan cotidiano, tan común en nuestras realidades que no alcanzamos a notar el peligro ni los efectos de esta clase de prácticas en nuestro medio.

La Iglesia de Cristo, creada por Dios para impedir que este tipo de conductas se propaguen, no solo ignora el llamado de Dios a través de nuestras palabras, sino que además, parece haberse acostumbrado a un sistema que le ofrece y le da de todo, por lo menos, de todo lo que el alma apóstata necesita para frenar el crecimiento y el conocimiento en torno a Su Palabra, ni hablar del planteamiento profético, ni menos del escatológico, no obstante, todos los cristianos sabemos que estas cosas sucederán, el problema es, ¿hasta qué punto estamos nosotros, en forma individual, colaborando con nuestro silencio y nuestros miedos para que la mentira, envuelta incluso en envoltorios aparentemente espirituales, sirva de somnífero a una realidad que necesita el canto profético y la verdad expresada de la manera más honesta posible? Es verdad, hoy día en el mundo reina el reguetón, pero dentro de nuestras realidades, la alabanza, la cual no indica si tal o cual agrupación cumple o no de manera congregacional o individual con el propósito divino, ya el profeta lo declaraba en el pasado diciendo:

“Este pueblo me ama, pero con la lengua, no con el corazón.”

Porque para amar a Dios con el corazón, se debe estar dispuesto a oír y defender la verdad al precio que sea. Pero hoy día, como lo decía anteriormente, nada parece hacer cambiar a la gente, incluidas las agrupaciones cristianas, parecieran ser las palabras del Apóstol Pablo, una verdadera sentencia con respecto a la real condición de la Iglesia Protestante actual, “… Ya estáis ricos, ya estáis saciados, sin mí reináis…” En este comportamiento, muchos cristianos pretenden evadir el peso de la verdad profética, huir de la responsabilidad moral y ética que nos corresponde por haber creído y haber sido salvados por el que todo lo dió para que un día fuésemos libres, no obstante, en este tiempo, las realidades espirituales parecen estar absorbiendo todo lo que se relaciona con servir a Dios, es decir, el cristiano apegado a la conducta propia de un defensor de pequeños mundos, no siente atracción por las grandes interrogantes de la existencia, por lo tanto, se trata de un reinado obsoleto y fuera del alcance profético al cual hemos sido llamados por Dios mismo para que, embebidos de Su Palabra, salgamos a ofrecer a la gente que aún espera un mensaje de esta envergadura, y no solo ALABANZAS, es decir, ser capaces de dejar las cómodas estancias de poder en la cual, los propios predicadores y ministros de esta edad, han alienado a los cristianos con respecto al Propósito y Llamamiento de Dios.

Es real entonces, se están desencadenando fuerzas de la naturaleza increíbles, y viene más, sin embargo, lo estacionario del cristianismo actual, no permitirá que las señales profetizadas por Cristo hace dos mil años atrás, logren desconectarlo de la flojera e inmovilidad que significa estar sosteniéndose dentro de un cristianismo que no contiende ni defiende a sus propios profetas. Lamentablemente, la realidad no parece estar dictándonos otra cosa, y es peor, esta canalización de la fe por parte de los Ministros de Dios en relación a lo que cantamos con la vida espiritual de La Iglesia, no tiene las herramientas necesarias que podrán evitar todo lo que de verdad habrá de suceder en este mundo, la prueba de ello, es el propio ejemplo que el gran paradigma de las alabanzas cristianas, Marco Witt, está viviendo en estos momentos, evadir el mensaje que Dios nos está dando a todos los que vivimos en esta realidad con respecto a este adorador, me parece de una inmoralidad monumental, aún así, los inmorales existen en el mundo de la fe, por montones, así que, uno solo espera que la veracidad de La Palabra de Dios, sea defendida aunque sea por pequeños hombres de Dios, total, siempre fueron esa clase de hombres los que finalmente catapultaron con su fe, la vida de muchos seres humanos en este mundo.

Finalmente, uno es producto en parte del evangelismo con el cual le fue presentado el plan de salvación, de eso no hay dudas, no obstante, el evangelismo siempre ha adolecido de fuerza para sepultar o enraizar al hombre en el Propósito de Dios, por ello mismo, comprendo que al ser evangelizados por un tipo de evangelismo en donde decir la verdad es cuestión de hombres heridos, carece de toda vigencia en medio de una realidad en donde claramente, los eventos de la realidad, parecen estar confirmando aspectos súper precisos del mensaje Profético, debido a esto mismo, es que creo que el evangelismo profético, es una realidad que muchos deberían comenzar a practicar ya, aunque ello signifique vivir ciertas incomodidades por causa de su mensaje, la voracidad con que la mentira se propaga por los propios medios de comunicación, son una muy clara prueba de lo errados que podemos estar en nuestros planteamientos, sin embargo, existe algo mucho más potente que respalda este aspecto, y no es otro que la propia realidad que estamos viviendo, y por supuesto, el aspecto profético del Llamamiento que Dios nos ha hecho para que entendamos que nuestra estadía en este mundo, es solo cosa de un tiempo y nada más.

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