Tuesday, February 18, 2014

El alma convertida en un mercado de ofertas.


Tambaleándonos diariamente sobre la cuerda floja de las indulgencias, corriendo todos los riesgos que nos obliga el estar viviendo una forma de fe casi en extinción para las acomodadas realidades de la vida espiritual actual, la moral con la cual debes dirigir este navío de la existencia, acompañado siempre de La Presencia Bendita del Señor Jesucristo, no te permite condescender siquiera un poco, con todo lo que dice relación con esta manera tan materialista de entender y de vivir esto que llamamos, El Reino de Dios. El punto, o el espacio que nos separa por lo tanto, puede que no tenga relación alguna con aquellas cosas sin las cuales, muchos de estos prototipos de cristianos; porque ya no se trata de Ministerios solamente, sino, de una forma persistente y apóstata de vivir la realidad; simplemente no podrían vivir, ello mismo es lo que nos ha hecho en este tiempo, difícil por lo demás, dar pasos realmente decidores en el campo siempre beligerante de la vida de fe en Cristo.

De este modo, es como familia, como clan elegido y protegido por Dios, que va siempre en busca de esas promesas que el gran patriarca de nuestra fe, Abraham, nos enseñó y nos legó, que hemos tenido que tomar nuevos tipos de acuerdos, hacer nuevos convenios con Dios para emprender esto que a diario, nos da la fuerza necesaria y nos impulsa a seguir perseverando en Él, a pesar de la clase magistral de indiferencia que nos ofrece la realidad del cristianismo actual, con todas sus catastróficas y vergonzosas desviaciones, las cuales, infectadas e inyectadas del veneno más mortífero y doloroso que se ha producido en este mundo, habrá convertido el alma del ser humano, hasta la aparición de nuestro amado Salvador, El Señor Jesucristo, en un denigrante mercado de ofertas y demandas. Porque finalmente, tratándose todo esto del alma y de la salvación de ella, ¿qué realmente habrá traído el hombre actual a su alma, el cristiano, qué habrá sembrado en su alma en este tiempo que sea digno de resaltar o de nombrar, estando inmerso en su naturaleza y rodeado de alternativas en cuanto al campo valorico espiritual? Por supuesto, no pensamos entonces como los grandes patriarcas del mercado de la fe que hoy día envenena la conciencia de los cristianos y de los seres humanos en general, navegamos tal vez, para ellos, en el corazón de un mar tormentoso e incierto, en el cual, las dudas y el temor podrían simplemente hacer zozobrar nuestra barca, sin embargo, La Presencia y la certeza de sabernos guiados y protegidos por el mismo que un día, sobre un pequeño bote en medio de una tormenta en el Mar de Galilea, fue capaz de calmar el viento y la tempestad, nos llena de una bella y poderosa calma que nos hace pensar que nuestras vidas, y las de todos quienes aún conservan en su alma este tipo de certezas, se encuentran en completo protegidos.

Pero no ha sido fácil queridos amigos, desde luego que no, como tampoco fue fácil para nuestros antecesores, Los Apóstoles, ellos, al igual que todos nosotros, no contaron con los medios adecuados para hacer lo que debían por el Señor, cansados, agotados o enfermos, muchos de ellos ni siquiera lograron acabar ni vieron terminadas sus labores antes de emprender el viaje, por el contrario, El Apóstol Pablo, en sus cartas, nos especifica con lujo de detalles, allá en el capítulo 4 de I de Corintios, el estilo de vida que ha de representar un verdadero Apóstol del Señor Jesucristo, y si el Espíritu Santo lo aguijoneó para que escribiera estas características, por algo fue. Sin embargo, como es de conocimiento general, estas cualidades, o mejor dicho, estas características que hacen o retratan a un Ministro verdadero de Dios, jamás fueron tomadas en cuenta por los tributarios del sistema actual, ellos, de manera violenta y hasta ignorando las advertencias del Espíritu Santo mismo, no solo las ignoraron, sino que además, las amputaron de todo el espectro escritural a que nos impulsa a creer y a sustentar la inspiración divina, de manera que, rebajando o excluyendo la importancia del dolor en su aspecto formativo, fundamento y soporte de toda la experiencia con Cristo, dejaron expuesta la realidad ministerial y docente, a verdaderos delincuentes y prosélitos de una forma de vida que no contempla el sacrificio como herramienta para alcanzar los rasgos morales y éticos a que nos induce La Bendita y siempre cuestionada Palabra de Dios. El espacio entonces, o la distancia que nos ha de separar con la forma actual de entender los conceptos de la doctrina cristiana, como decía anteriormente, no tiene en absoluto relación como plantean los dictadores de las tinieblas, con aspectos puramente materiales, la soberbia propuesta de la Prosperidad, en la cual, prácticamente casi todo el cristianismo se encuentra actualmente inmovilizado, está prácticamente errada cuando piensa que un cristiano, por poseer bienes materiales, ello es un síntoma de la fidelidad que éste le guarda a Dios, y por ende, la bendición alcanzada es producto de esa misma fidelidad, pasando por alto casi todo el contenido de Su Palabra Bendita.

Los convenios a que hemos llegado con el Señor sin embargo, nos han permitido crecer, desde todos los puntos de vista, tener la confianza de que Dios no te dejará caer en ningún momento, o mejor, saber que en algún momento puedes llegar a tropezar, pero que cuando ello ocurra, Él siempre estará cerca de ti para brindarte todo tipo de ayuda, no es algo que pueda, desde nuestra humilde perspectiva, cuantificarse o compararse con la compra de una pantalla plana, o con algún otro importante accesorio que falte en tu hogar; un hijo de Dios no puede equivocarse tanto; la dimensión espiritual en la que los hijos de Dios nos movemos en este mundo, no nos permite razonar ni ver la realidad del modo en que los cantantes de moda cristiano y predicadores en general, pretenden ahogar el pensamiento que el Espíritu Santo tardó años en engendrar en el alma y en la mente de un hombre tan inquieto como El Apóstol Pablo. Por lo tanto, a pesar del crédito, a pesar de lo que puedan decir los cristianos acomodados y vendidos a este sistema, ni Falabella, ni el Easy, ni ninguno de los grandes representantes de esta degradación moral en la que vive inmersa la iglesia apóstata, cuenta con los elementos propios para ofrecer a nuestras vidas, un poco siquiera de lo que la vida del verdadero Reino de nuestro Dios, nos ha heredado en La Persona de nuestro Señor Jesucristo. El Reino establecido por el Señor, no contempla esta clase de presupuestos, desde luego que no, la vida valorica y de fe, se nos presenta como una meta diaria que no nos permite derrochar ningún poco de nuestras siempre importantes energías, por el contrario, El Espíritu de Dios, haciendo todo tipo de esfuerzos para declararnos el mensaje de Su Palabra, logra atravesar el mar dificultoso de las contradicciones, para presentarse, de manera casi milagrosa a nuestras vidas, e impregnarnos de una poderosa confianza que hoy día, a pesar de las necesidades propias de tener que sobrellevar esta enorme prueba de vida, debido a la enfermedad que se torna a veces persistente en mi, reina, gracias a este bondadoso Dios que nos ha enseñado la manera en cómo debemos sortear con su compañía, hasta los más tempestuosos días de invierno.

Queda claro, el por qué el cristianismo no volvió jamás a producir hombres como un Pablo o un Pedro mismo, o un Juan, que sin Tablet ni computador ni Internet, recibió el libro de Apocalípsis, sin el cual, no entenderíamos ni tendríamos si quiera, una pequeña idea de la conclusión de este enorme panorama espiritual que nos ha legado el cristianismo bíblico, lo realmente notable, no es entonces que estos hombres de Dios, hayan sido lo que fueron o llegaron a ser, no queridos amigos, allí no hay ninguna clase de problemas, la dificultad para mí siempre estará en el ámbito de los valores y de la moral cristiana:

¿Cómo hacen los cristianos y ministros actuales del Evangelio, para evadir toda la demanda de Su Santa Palabra?

Ello para mí, es y seguirá siendo, un enorme e inescrutable MISTERIO.  

En esta moral entonces, no tiene lugar la desidia de los traficantes de la prosperidad, sus hijos un día lo lamentarán, ellos serán la prueba más evidente del daño que hombres como los ya nombrados y expuestos en toda su dimensión en mi trabajo no más, han sido capaces de inyectar en alma de un cristianismo que no comprendió, ni quiso esforzarse en comprender, el valor y la importancia de un LLAMAMIENTO venido de Dios mismo. El dogma materialista por lo tanto, que hoy día consume a los consumidores de profetas con sueldos millonarios, se habrá desintegrado, como todo lo que hoy día existe bajo el ala de un cristianismo que Su Palabra, ya nos daba a conocer en el cierne de nuestra fe, no obstante, queda claro que ellos son necesarios, por su puesto que sí, de lo contrario, no habría diferencias entre el trigo y la cizaña, y de ese modo, el juicio moral, espiritual, valorico, ético que ha de venir, no existiría, además, tiene mucho sentido si pensamos y reflexionamos en lo que especifica Su bendita Palabra, “el juicio comienza por casa”, así que, la sentencia para el cristianismo actual, aún a pesar de la arrogancia de sus precursores y sustentadores, sigue siendo la misma, “estuve enfermo, ¿me visitasteis? Tuve hambre, ¿me diste de comer? Y así…” Por lo tanto, aferrarse tanto a las bendiciones materiales, puede que no sea una buena medida, desde luego que no, tampoco hacer creer de manera descarada que el patriarca Abraham, solo pensaba en la materia y en lo que ello podría ofrecer a sus perspectivas, porque si él hubiese pensado de ese solo modo, entonces, Dios no le hubiese confiado semejante responsabilidad como la que él debió enfrentar cuando Dios mismo, conversando a solas con Abraham, le declaró que su bendición sería más incontable que la arena del mar. Gracias a que el Patriarca, lleno de un corazón misericordioso, logró comprender el trato de Dios, es que nuestras vidas hoy día, gozan de la mayor y más grande bendición que Dios nos traspasó a través de este extraordinario hombre, y que no es otra cosa que, La Persona y La Vida de nuestro eterno salvador, El Señor Jesucristo.

Por ello es que partí diciendo que a diario nos tambaleamos sobre la cuerda floja de la realidad, y es verdad, como la vida que deben vivir muchos de ustedes, aún así, hemos comprobado en nuestras vidas que Dios, de manera milagrosa, ha estado presente en todo, y de este modo, nos hemos ido enriqueciendo y llenando de grades bendiciones, a pesar de la enfermedad, a pesar de a veces no poder trabajar y no generar los recursos que son necesarios para la subsistencia, aún así, siempre está la mano tendida de aquellos que han comprendido que el dolor de un hermano, es el propio dolor de nuestro Señor Jesucristo, por lo tanto, no solo se dedican a entregar palabra, sino que además, a hacer por los demás, lo que La Palabra nos dicta, "si ves a un hermano tener frío y no le das con que abrigarse, entonces, ¿para qué sirve tu cristianismo? ¿Para qué pasarse la vida alabando a Dios?... Algunos no lo entienden así, y prefieren hacerse a un lado e ignorar, tornarse indiferentes, porque ello les torna inmunes, esa actitud no les acerca al dolor que tanto detesta la doctrina de la prosperidad y toda esa manga de arrogantes que dan forma a este verdadero ejército de cristianos apostatas, no obstante, siempre hay alguien cerca que necesita de nosotros, de nuestros cuidados, a veces me pregunto, ¿qué realmente quiere decir un cantante cristiano cuando dice en una alabanza, que lo único que desea es querer tocar la gloria de Dios? ¿Para qué me pregunto, quiere un ser humano tocar tanto la gloria de Dios si no es capaz siquiera en la realidad, de visitar a un hermano cuando sufre en un hospital por ejemplo? Dios, obviamente, no está de acuerdo con esta clase de impunidad, no lo digo yo, lo dice Su Palabra, la misma que ellos han ignorado, sistemáticamente, pero, cuando esto se haya cerrado y llegue el tiempo de dar cuenta, no ahora, no en medio de un tiempo en el que el cristiano, carece de oportunidades, según él, para hacer lo que debe por El Nombre de nuestro Señor Jesucristo, estoy seguro que el llorar y el crujir de dientes, como certifica Su palabra, será toda una realidad en La Bendita Presencia del Todopoderoso Dios del Cielo y La Tierra, y yo, por nada del mundo, deseo perderme esa bella oportunidad.

                      

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