Saturday, April 19, 2014

La Bendita Juventud.


Hacía mucho tiempo que no recibía tantos llamados a mi teléfono, ni cuando he estado internado de emergencia en el Hospital, ni menos cuando he estado hospitalizado. Lo increíble, es que a pesar de ello, las llamadas se han ido sucediendo una detrás de la otra, los que saben y conoce de la enfermedad que me aqueja ya de largo tiempo, preocupados, ofreciéndome ese abrazo generoso que solo El Bondadoso Espíritu Santo de Dios, sabe brindar, otros, para que, textualmente, yo me ponga las pilas y salga a buscar a quienes han sufrido y lo han perdido todo.

Como lo he compartido antes, la experiencia de servir al Señor, todavía detrás de un Ministerio como el que yo tengo, puede que tinga tintes hasta de heroico, claro que sí, porque no es fácil de ningún modo, ponerse de pie frente a algo que los doctores te dicen, no hay absolutamente nada que hacer, ni siquiera tratamiento, aún así, cuando las fuerzas me acompañan, muchos hermanos saben que pueden contar con mi canto, con mis reflexiones y pensamientos detrás de una guitarra. De esta forma es como me construyo y no he dejado, con la Misericordia de Dios y de la fortaleza de mi esposa e hijos, y por supuesto, de todos aquellos hermanos que han tomado ésta, mi experiencia de vida, como una oportunidad que Dios nos brinda para aprender y comprender acerca del dolor y del costo que tiene para los seres humanos la dura realidad de la enfermedad. Llevo, según mi cuenta, casi 8 a diez años totalmente sobrepasado por estas realidad, han sido años durísimos, en los cuales, no ha faltado la compañía ni el cuidado de Dios, aún así, el camino ha sido costoso, en todos los sentidos, en lo económico, en lo humano, en lo emocional, el impacto que te provoca el efecto de cada crisis que debo soportar, te deja a veces inmóvil, absolutamente inerte, razón por la cual, no puedes trabajar con insistencia y bajo un régimen de horarios, basta solo una crisis fuerte para que te quedes en cama 2, 3, 4, o cuánto sean los días, lo que convierte a esta enfermedad, en una tragedia.

Sin embargo amados hermanos, a pesar de lo tremendo que resulta ser el día a día, la dulzura de Dios nos enternece en la persona de nuestros pequeños, Mateo y Efraím, ellos, nos animan a continuar y a no quedarnos detenidos en esta inmensidad, de manera que el día a día se nos torna llevaderos, lo cual se transforma en una verdadera tormenta de fuerza que el Buen Dios del cielo, convierte en bendición, así que no falta nada, ni para los medicamentos diarios, ni para sobrellevar el peso de un Ministerio que nos bendice y bendice a muchos. A pesar de ello, debo aclara, que los Ministerio de Fe nacional, son los que más fueron afectados con la llegada de Witt y toda su casta de vagos, La Doctrina de La Prosperidad, vino también a refrendar una vez más, que muchos Ministros que dicen ser de Dios, solo están interesados en los peces gordos, así que ustedes comprenderán, yo debería haber dejado de cantar y testificar hace rato, no obstante, El Espíritu de Dios, hablando poderosamente a mi alma, me insta a diario a no dejarme amedrentar ni menos socavar por esta clase de apostasía en la cual se haya inserto casi todo el cristianismo protestante mundial, contrariamente, uno pensaría que muchos hermanos, en la situación por la que nos encontramos hoy como ciudad por la tragedia que vivimos, habrían de ser tocados para dar a Ministerios como el mío, la verdad es que no, nada hay de eso, salvo esos hermanos que sí están preocupados por mi salud desde hace mucho tiempo, el caso es que, por el tipo de enfermedad que me aqueja, específicamente ubicada en mi tráquea y casi todo el aparato respiratorio, y además por lo avanzada que se encuentra, no puedo acercarme a los que sufren como habría querido hacerlo, sin embargo, sé que llegará el momento en que Dios usará, éste, mi humilde canto, cuando los valientes jóvenes de mi país, hayan vuelto a sus clases en la Universidad, y comience tal vez, la restauración del alma de muchos de nuestros hermanos que lo han perdido todo, allí, un Ministerio tan denostado y segregado por estas verdaderas castas de la religión evangélica actual, volverá a ser usado como siempre, como Dios lo ha querido, mientras tanto, me uno a todos y cada uno de los hermanos y amigos que a diario, hacemos profundas y honestas oraciones para que, el dolor de nuestros hermanos, en el Sur de Chile, en el Norte y ahora, aquí en Valparaíso, pueda ser mitigado con toda la fuerza que emana de lo alto. Nos ha quedado entonces, la postal del dolor y del desvanecimiento casi absoluto de hogares que hace solo un par de días atrás, colgaban como racimos de las laderas de este Valparaíso que tanto amarra, casi como el viento, nos queda también la postal inolvidable de una juventud que no solo sabe carretear y pasarlo bien, sino que además, ir en ayuda de los que necesitan de una fuerza que solo, la juventud bendita de mi pueblo, la sana, la que ve en el prójimo a sí mismo, puede ofrecer.

Bendito sea Dios y todos los que han hecho lo imposible para que el sufrimiento de tantos, pueda ser también el de todos nosotros, desde nuestras sesgada realidades, adoleciendo el dolor de una enfermedad como la que me aqueja entonces, bendigo a Dios, y oro al Altísimo, por cada una de las personas que sé muy bien, esta Nación finalmente, sabrá arropar y bendecir, como se merecen.

elrecolector

         

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