Wednesday, September 26, 2012

El irrenunciable amor de Dios.
















Puede que para los instigadores y promotores de la desdicha de la Prosperidad, la enfermedad, o mejor dicho, el estado de la enfermedad, constituya una maldición, que todos los que debemos soportar grandes y costosos padecimientos debido a algún desequilibrio hormonal, a una causa tal vez desconocida como la dolencia que he debido sobrellevar por largos y tediosos años, o en fin, por cualquier otra extraña razón, estamos siendo castigados o maldecidos por el Dios de la misericordia. Visto desde esta singular perspectiva, es probable incluso, que el nacimiento de un niño con alguna anomalía o un desastre genético que provocó en la realidad alguna triste deformación física, constituya una explicación al origen del pecado y sus consecuencias, existe seres humanos con esta visión de la realidad, ¡Dios nos libre! El caso es que, habiendo conocido al Señor, no me queda otra cosa que agradecerle por todos y cada uno de los padecimientos que me ha tocado enfrentar a través de este largo proceso, para mí, todavía es un misterio el cómo Dios, en el momento en que mis crisis de muerte arrebatan con violencia mis minutos de existencia, logra proteger mi alma, y en esos duros momentos, que constantemente embisten mi humanidad, puedo percibir aún el poder inigualable de Su gran y poderoso Amor, el que a estas alturas de mi vida, no solo forma parte de mis sentimientos sino, de mis valiosas y persistentes convicciones, aunque nuestras vidas, en especial como decía, de todos los que sobrellevamos enfermedades catastróficas, pasen inexcusablemente, sin pena ni gloria por las insensibles realidades de la vida espiritual que nos dice estar, “discipulando”.

He perdido muchas cosas en mi vida tratando de comprender el por qué de tanto dolor en las personas, el por qué los hombres gastamos el dinero que deberíamos invertir en medicamentos o en alimentos, en armamentos para la guerra, que en muchos de los casos, ni siquiera son utilizados una sola vez en su vida útil, ya que pronto quedan obsoletas, a sí mismo, rápidamente son dadas de baja convirtiéndose en pertrechos, lo que obliga inexorablemente a los gobiernos del mundo, en especial, a los grandes potentados o imperios modernos que defienden el estilo económico que hoy impera en el mundo entero, a hacer enormes y exorbitantes inversiones en el mercado de las armas, para poner a sus naciones y grupos económicos, bajo una muy segura y palpable protección militar. De allí que naciones como Estados Unidos solamente, invierta cifras estratosféricas en su misión de, protector comercial y político del mundo, dejando en una muy débil circunstancia, a todas las grandes necesidades que hoy en día, el solo establecimiento de esta maldita economía del libre mercado y de la globalización, dejó sobre las más frágiles realidades en el mundo que aún no logran integrar a sus precarios escenarios, el compromiso de los grandes potentados por ejercer, un verdadero “escudo” contra las aberraciones que dicha doctrina económica ha establecido en todas y lejanas latitudes del orbe mundial.

En esta búsqueda, obviamente, he involucrado mi vida entera, el costo es imposible detallarlo, aún no tengo absolutamente claro cuánto realmente es lo que he tenido que invertir en mi vida para intentar a lo menos, comprender el por qué y de qué modo el hombre se constituye en esclavizador de sus propios hermanos, la riqueza desde luego, es decir, lo que he aprendido, lo llevo impreso en casi todo mi trabajo musical, allí, en mis letras, no he dejado sin valor, ningún espacio para dar a conocer mis propios puntos de vista, es decir, todo lo que Dios me ha permitido entender, ha quedado plasmado en letras de canciones que intentan, dolorosamente algunas, de dar a conocer la enorme tragedia que estamos viviendo como partes de un mundo que no ha querido aceptar, la realidad de un Dios que nos insta, desde nuestros propios orígenes, a creer en Su Amor y en la poderosa intervención de Su Persona en el ámbito de nuestras existencia. Para mí no ha sido fácil llegar a entenderlo, para los grandes economistas de la vida espiritual, todo esto es solo pan comido, ellos ya lo sabían, por lo tanto, no hay nada de qué dudar o qué reflexionar, así que, ¡que vengan las alabanzas! ¡A Dios, hay que alabarle, sin importar nada, sin importar la desdicha del hombre y las miserias que nos acongojan!

Pero no solo la música, o mejor dicho, las letras de mis canciones han sido el vehículo en donde mis ideales han podido ser dados a conocer a todos quienes creen que Dios, si está interesado en el acontecer histórico de la humanidad, incluidos nosotros los chilenos de la periferia espiritual y procaz, por supuesto que no, mi trabajo poético también ha constituido un fuerte llamado a no quedarnos estáticos frente al tumulto de interrogantes que nos plantea la realidad, y en todo esto, no puedo dejar de lado a todos quienes me han apoyado para que, teniendo esta dolencia, pasando gran parte de mi tiempo postrado en una cama, con fuertes y constantes dolores y bajo los efectos de drogas destructivas, haya podido seguir ilustrándome al respecto, y por supuesto, desde este mismo lugar en que me encuentro, sea capaz, por esta innegable ayuda de mis hermanos del alma, de seguir trabajando en el humilde don que el Señor, por su gran misericordia, sembró en la eternidad de mi alma. Todos ellos, constituyen para mí, la verdadera Iglesia de Cristo, la verdadera hermandad, la que no tiene nomenclaturas, la persistente, la que es capaz de romper con las ataduras del sistema y darse a conocer, la que se ha preocupado por cada una de las necesidades de mi vida, ese grupo de fieles para mi, son el Cuerpo que alguna vez creí haber conocido, hoy no obstante, son esos pocos fieles, que con cada llamada a mi teléfono, bendicen mi alma y no me permiten caer en eso que los entendidos llaman, “depresión”.

Contrariamente a ello, he visto algunos documentales a través de la televisión, los cuales me muestran, con ciertos tintes de honestidad, porque la realidad siempre ha de superar a la ficción, el sufrimiento de mis hermanos judíos en el holocausto Nazi, los cuales, a través de un proceso profundo y terrible, fueron exterminados por los ejércitos de Hitler, al verlos, uno puede comprobar que la maldad humana puede en algún momento no tener límites, así sucedió, y así seguirá sucediendo, porque el proceso aún no se detendrá. Sin embargo, es este tipo de dolor, y no los ofrecimientos de bienestar económico tan bien explicitados y dados a conocer por los cantantes del Gozo, como son la Doctrina PERVERSA de la Prosperidad, los que marcan mi apego a los principios de Dios y de Su Santo Evangelio, cada padecimiento de ellos en los trenes de la muerte y luego, su estadía en los campos de concentración para luego morir en las cámaras de gases y ser quemados en los hornos que los nazis prepararon para ese propósito, constituyen el gran legado ético que hoy día marcan mi punto discordante con los mediocres exponentes del Gozo espiritual y todos sus derivados perversos. Así que la depresión, no tiene lugar en mi alma ni en mi mente, la pérdida en mi vida ha sido una constante, por lo tanto, no vine a este mundo a ganar absolutamente nada, sino, a propagar, a dar a conocer algunas verdades, a usar todo lo que Dios me ha dado con el propósito de dejar en los hombres, a lo menos un vestigio del poder transformador de Su Persona y de Su Palabra.

De este mismo modo, es como he tenido que irme armando para llegar a este doloroso punto de mi existencia, sin tener que renegar contra un Dios al que muchos ya no quieren ni ver, por lo menos desde la manera más bíblica posible, desde luego, llegar a ello no ha sido fácil para mí, como no lo será para nadie que haya venido a cumplir con ese propósito a este mundo, llegar a comprender la pérdida como parte integral del gran propósito de Dios, no es algo que los predicadores y cantantes de hoy, desean dar a conocer a la gente que a lo menos pretende llevar una vida cercana a Dios, por nada del mundo, la elocuencia es utilizada en bien de otras circunstancias y no en bien de la comprensión y enseñanza de La Palabra, tal y cual como fue exhortada por el propio Señor Jesucristo, y en ello, creo no estar equivocado, es de conocimiento general que hoy día el pulpito es utilizado más para la transa comercial que para impartir conocimiento de Dios al pueblo, en ello radica esencialmente dicha doctrina, lo que permite además a la casta religiosa, aparte de ir generando suculentos recursos económicos, y de centrar prácticamente casi toda su atención en el factor monetario, lo que es gravemente serio para una realidad que dice estar dando a conocer la primicias del Amor de Dios para una humanidad colapsada de dolor, evadir el gran legado histórico profético que nos ha dejado por ejemplo, el mismo Holocausto que vivieron nuestros hermanos judíos. De esta manera entonces, aquí, detenido en estas circunstancias, no me precio ni me jacto absolutamente de nada, he llegado a comprender, conociendo y habiendo estudiado además el libro de Job, que quienes forman parte de tu más íntimo círculo de amigos, incluida tu propia familia, como le sucedió a este hombre de la Biblia, al cual, su propia esposa llegó a ridiculizar por su fe y su amor irrenunciable a este Dios que él creía estaba causando su tragedia, pueden llegar a transformarse en tus más poderosos detractores, así lo da a conocer Su Palabra, así lo establece Dios en su Bendita Presencia.

Por ello es que no me dejo estar, no le doy espacio al enemigo para que me pueda subyugar de ningún modo, esta enfermedad no será la causa de mi desaparición de este mundo, no hermanos, puede que mi humanidad se quebrante a tal extremo, que ya no pueda escribirles una sola línea más, aún así, yo sé que en la Bendita Soberanía de Dios, siempre hay un remanente que se mantiene fiel a sus preceptos, y por lo tanto, no mide la realidad de acuerdo a los parámetros del mundo sino, a lo que el Santo Espíritu de Dios ha establecido como Voluntad explícita de Dios. Por ello es que no podría dejar de agradece a Dios en este instante difícil de mi vida, no podría explicarles de este solo modo el cómo hace Dios para fortalecerme en medio de la pérdida, solo sé que no estoy solo, que cada uno de los que desde hace tiempo me acompañan en esta humilde labor, comprenden el valor de mis palabras, la que por ningún motivo, he pensado siquiera detenerlas, no hay tiempo para ello, Cristo Viene, el enjambre de tragedias por las que atraviesa el mundo tampoco se ha de detener, nosotros, como hijos de Dios, tenemos que cumplir fielmente con lo que Dios nos ha pedido que hagamos, encontrarnos así, es lo que Dios siempre ha deseado par sus hijos, otra circunstancia solo nos pondría en el lado más cómodo de una realidad que no desea siquiera, palpar el bendito mensaje de La Verdad proclamada por Cristo y sus santos profetas. Así que, con todo el dolor que ello pueda significar, intentaré por todos los medios de mantenerme fiel a Su Palabra, y que a pesar de lo que pueda creer o establecer la realidad de la Prosperidad, la enfermedad hasta hoy, hasta este preciso instante, con todas sus dolencias de muerte precipitándose en mi cuerpo, me ha permitido conocer y comprender que el Eterno Amor de Mi Señor, permanecerá intacto e irrenunciable junto a mí, hasta ese mismo y maravilloso día cuando Él Retorne a este mundo y nuestras vidas, finalmente sean redimidas por completo y absorbidas poderosamente, por la inmensidad y santidad de Su Bendita y la siempre eterna Presencia de Su Amor. 

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