Tuesday, June 14, 2016

Mi oración matutina.








Todos los días, cada día, a las 5: 30 o 6: 00 de la mañana, estoy aquí mi buen Dios. Tú que lo sabes todo, Tú que lo entiendes todo, para darte gracias, para intervenir las sombras de este mundo con tu resplandor, para detener el avance del mal sobre este mundo, al menos alrededor de mi propio mundo, un mundo quebrantado y friccionado, pero un mundo al fin y al cabo, un mundo que sólo Tú, con Tu Bendita Presencia, permitas que exista. Desde estas líneas, impresas en las páginas de mi ser, pretendo llegar hasta Ti, porque sé que en Tu Misericordia, nos escuchas a todos, aún a los que más sufren, a los que nadie escucha, porque no haces diferencias, esas que hoy día pueblan el corazón de los seres humanos, eres capaz en Tu maravillosa Sabiduría, de darte un tiempo para cada uno de nosotros, y por lo tanto, no ignoras nada de lo que nos ocurre, porque a diferencia de los dioses humanos, imperfectos, temporales, inactivos, Tú gobiernas el Universo con Tu Verdad y Tu Justicia.

A Ti mi Dios Eterno, dirijo mis primeras palabras este día, mis primeras emociones de gratitud, aunque muchas veces en la vida, no escuché cuando me decías que tuviera cuidado de tal o cual situación, a pesar de aquello, me guardaste del mal, no has permitido hasta ahora que mi vida quede expuesta, al contrario, me has protegido con tus alas, tal como dice Tu Bendita Palabra, “bajo la sombra del Omnipotente Dios”, qué más podría pedirte Señor, sino que un día tomaras mi vida y me llevaras junto a Ti. Pero aquello ocurrirá, por cierto que sí, solo cuando haya terminado la tarea que Tú mediste que hiciera en este mundo, sin excusa alguna, sin pretextos de ninguna naturaleza, solo en ese momento sabré que ya está cumplido todo y que debo partir, no antes. Por ello es que te necesito Señor, cada día, en cada momento, porque no estoy solo en esta tarea, muchos son los que has puesto a mi alrededor para que te sirva, vidas, hermanos, amigos que han sido tocados por Tu Amor y que han preferido ayudar a un hombre como yo, lleno de estas ganas de servirte, a derramarse por completo en donde a veces, ni siquiera se conocen unos a otros. Por todas estas personas te ruego Señor, por sus vidas, sus propósitos, porque en el andar de cada uno de ellos, Tu Presencia bendita también les acompañe, que sientan que Tú sí vas con cada uno de ellos, a su lado, en el bus a trabajar, en el metro, cuando abarrotado de gente no somos más que una mínima parte de este enorme suburbio de personas, hazle sentir a ellos que nos están solos, que siguen siendo importantes para Ti, tal como lo haces conmigo.

No ignoro Tu quehacer en mi vida, de ningún modo, mi vida se ha doblegado fuertemente a Tu Voluntad en este tiempo, tal vez debido a todo lo que me ha tocado vivir, lo cual se podría tomar como una excusa o algo parecido, pero siempre ha sido de este modo, incluso en la vida de los grandes hombres con los cuales Tú trabajaste en el pasado, todo tuvo un inicio, un desarrollo, y después, partieron a Tu Presencia, esa es la forma en que Tu trabajas con las personas, las huellas que vas dejando en cada ser con el que asumes tu rol divino, son inevitablemente perceptibles, y yo, como siervo tuyo, también las llevo, dentro y fuera de mi, en mi alma, en mi espíritu, en mis manos, en mi ser que está hecho de cada cosa que me ha tocado vivir, en todas las respuestas y señales que has dado a mi vida para que mi fe no se quebrante, yo me he quebrantado como persona, como humano, pero de haberse debilitado mi fe, hace mucho tiempo atrás habría retrocedido, pero Tú no lo has querido, Tú no lo has permitido y es eso mismo lo que en estos minutos, he tratado de decirte mi Buen Dios, que por todas estas cosas, y muchas otras más, te amo, con todo mi ser, con toda mi alma, porque cada pensamiento que nace en mi mente, cada sentimiento, mucho antes que fuese expresado por mí, Tú ya lo conocías, y de este modo, solo nos queda amarte, por Tu Inmenso Amor, por Tu inmensa Misericordia, por cada gesto tuyo, por cada palabra, por tus cuidados, por tu ternura para con nuestras vidas, por esas infinitas horas que no vemos ni sentimos en lo que te tardas diariamente para tratar con nuestras vidas.

Aquí estoy Verdadero Dios y Señor de nuestras vidas, para proclamar Tu Soberanía, delante de un mundo que no acepta el que Tú, tengas el absoluto derecho de gobernar las vidas de las personas, te resisten, se ensoberbecen, no llegan muchos de ellos a comprender que cuando derramó Jesús, Tu Único Hijo, cada gota de sangre en la cruz, lo hizo precisamente para darnos una salvación de cualquier forma de mal y pecado que traíamos o simplemente somos capaces de concebir en nuestros corazones. Y frente a esto mismo Dios Eterno, jamás voy a comprender cómo puede el corazón humano, tan lleno de Tus manos, de Tu quehacer divino, concebir o dar a luz tanto mal, tanto dolor, siendo Tú Señor, un Dios tan lleno de piedad, de Amor, deberíamos ser capaces de forjar en nuestras vidas, todo el bien y no el mal que hemos heredado de Tu Misericordia. Pero como seres humanos, desprovistos de Tu Santo Espíritu, somos incapaces de comprender la dimensión de todas estas cosas, y por lo tanto, debemos cada mañana, poner nuestras vidas a Tu cuidado, tal como si fuéramos niños, porque los peligros que nos acechan son enormes, demasiado grandes como para ignorarlos, como para desconocer que en medio de nuestro quehacer diario, hay uno que jamás nos dejará tranquilos, que desde que comienza el día y que no descansa, se ofrece para distorsionar absolutamente todo, para ponernos en entredicho con Tu Voluntad, por esa razón es que estoy aquí esta mañana nuevamente mi Señor, orando por los míos, por mis pequeños Mateo y Efraím, por Danielita, para que Tú en Tu Misericordia, les guardes, les protejas de todo el mal que nos acecha, de continuo, y más aún sabiendo que te servimos, aleja a los nuestros de los peligros, guárdalos en Tu Amor, no permitas que el mal ponga en riesgo sus vidas, de igual manera a nuestros hermanos, a sus hijos, a sus hogares, a sus familias, somos personas que necesitamos tanto de Ti, de Tu Amor, de Tu Benevolencia, y por lo tanto, no podríamos sin Ti.

Ahora que ya está amaneciendo mi Dios amado, ruego por este mundo, por los niños que hay en él, porque Tu Mano Poderosa, pueda contra los que acechan a los nuestros y a los de nuestros vecinos, guárdanos a todos, Sé con cada uno de los nuestros, no permitas que ignoremos jamás la importancia que tiene nuestro clamor delante de Tu Bendita Presencia, sería fatal, sería verdaderamente una pérdida enorme para Tu Propósito que es tener a un pueblo, sobre este mundo, preparado para enfrentar todas y cada una de las dificultades que nos aguardan como a hijos de Dios. Protégenos entonces mi Buen Señor, de todos los peligros, sé con nosotros en este día, no permitas que lo malo de este mundo se quede en nuestros corazones, límpianos de tal forma que al volver a casa nuevamente, lleguemos, aunque cansados, siempre con la disposición de abrazar a los nuestros, de hacerles sentir que aunque este mundo, confundido y lleno de tinieblas, no ha podido enturbiar el Amor con el cual un día, Tú nos atrajiste hacia Ti, hacia Tu Persona.

Guarda entonces a tus hijos, dispersos sobre este planeta, a tus siervos que te sirven en los lugares más increíbles de este planeta, toca y llena sus espíritus de fuerza, dales conforme a la disposición que hay en sus corazones, no permitas que la avaricia y el egoísmo que hoy día llena el corazón de los hombres, toquen siquiera sus vidas, para ello clamo en esta mañana, para que ese mal, tan evidente que hoy día corroe el corazón de muchos de tus siervos, no logre tocar el mío ni el de los tuyos.

Porque en Ti, y solo en Tu Amor confío, te agradezco todas las cosas, todo lo que has puesto y seguirás poniendo en mis manos. Bendíceme Señor esta mañana, porque sin esa bendición que viene de Tu Presencia, nada de lo que has preparado para que yo pueda servirte y agradarte en este día, será posible.


Gracias mi Buen y Amado Jesús…           

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