Thursday, June 02, 2011

No hay otro Evangelio.
























Cuando el cristiano se cansa de luchar, la comodidad de lo predecible es una de las mejores herramientas con la que cuenta el sistema para detenerlo en su búsqueda constante del amor y del propósito de Dios. Yo sé que muchos buenos cristianos se han quedado en el camino pagando favores a este cochino sistema, otros simplemente, deslumbrados por la corriente del actual sistema de la fe burgués y material, han preferido abdicar de cualquier forma de disidencia con tal de tener la oportunidad, a como de lugar, de disfrutar de algunos de los placeres que te brinda la objeción y renuncia a tan grandes verdades reveladas en La Palabra de Dios. Este es el estilo de la realidad inobjetable que determina el carácter de una apostasía generalizada y en marcha, porque ella está relacionada íntimamente con nuestras deserciones, con nuestros modos y estilos de vida, tan dependientes y copias fieles en muchos de los casos, al estilo de vida que han impuesto los predicadores vacíos de la rancia realidad espiritual norteamericana.

Nos han leído el Evangelio de Cristo a la manera de ellos, nos han vendido por muchos años sus interpretaciones, en forma de canciones, en forma de libros, en forma de predicaciones totalmente aprendidas en colegios teológicos, pero a pesar de la obviedad y su patético nicho de planteamientos, la realidad nos obliga a pensar en hechos más que en teorías, porque de eso finalmente se trata el cristianismo, de hechos, no de tantas palabras, de lo que somos capaces de hacer con el Evangelio del Señor Jesucristo por los demás, e indudablemente, también por nosotros mismos. Esto requeriría que la vida de muchos grandes y pequeños ministros de Dios, pudiesen ser conocidas, por todos, de la misma forma que hemos conocido, solo por nombrar una de ellas, la vida del Apóstol Pablo, así sabríamos quién miente, quién descaradamente utiliza el Evangelio para cualquier cosa, y menos para salvar almas o ayudar a sus hermanos que se encuentran en problemas. En lo personal, yo no tengo nada de qué jactarme, de verdad, es que desde hace mucho tiempo estoy intentando llevar una vida que me permita estar en contacto con cosas reales y no con fronteras imposibles de alcanzar, además, nuestras vidas, con todos sus defectos, con todas sus negaciones y renuncias, pueden ofrecernos la oportunidad precisa para que ninguno de estos grandes capitalistas de la fe actual, nos alcancen con sus insaciables y destructivas mandíbulas de plata, aunque mantenerlos a la distancia, como ustedes comprenderán, no es una cosa fácil, más aún si vives en medio de una realidad urbana en donde todos chocamos uno contra otro, y de este modo, aunque no quieras, te tienes que cruzar alguna vez en el día con uno de ellos, los tienen que escuchar por consiguiente, aunque sea a la pasada, cuando el semáforo te indica detenerte, solo ahí tienes la certeza, o de estar completamente separado de ellos, o simplemente dejar que digan todo lo que tengan que decir.

El cristianismo, aunque muchos no lo crean así, dejó para mi, hace mucho tiempo, de ser una experiencia comunitaria de verdad para llegar a formar ahora, todo este enorme conjunto de grandes organizaciones que pueden hasta jactarse de contar en sus registros, con todas estas cantidades de personas, tantas que casi no tienen conciencia que el tiempo no les permite ni siquiera, conocerse ni visitarse, dejando uno de los aspectos más importantes como es el de compartir, prácticamente sin uso dentro de la realidad espiritual de La Iglesia de Cristo. Las comunidades cristianas de hoy, pareciera ser que no necesitan de este tipo de prácticas, las ven octogenarias y fuera de foco, induciendo a los cristianos de hoy, a llevar vidas menos comprometidas con el dolor de sus hermanos, para poner al servicio de la comunidad, un tipo de cristianismo Light e inconsecuente que solo se remite a absorber experiencias carismáticas, y por supuesto, todas originadas y en uso dentro de la realidad templista y de adoración. Esta es una mecánica que viene dando sus frutos desde hace mucho tiempo a los mercenarios de la fe, y seguirá dándolos por muchos más, la codicia disfrazada de piedad no parece ser un problema para el cristiano que vive embebido de esa práctica, por nada del mundo, los intereses centrados en estrategias americanas de fe, suelen proporcionar cierto estatus dentro del fuero clerical, logrando enmudecer hasta las disidentes voces proféticas que intentan decir algo en contra para dar a conocer que no todo es ventura cuando se trata de alterar los principios de fe.

Tener una postura contraria y clara al respecto, es indudable que no ofrece a tan enorme realidad, ninguna clase de problema, las estructuras se han mancomunado para eludir el fuerte peso de la siempre contestataria verdad bíblica, de modo que no existe nada que pueda detenerlos en su afán mesiánico de prosperidad material, así, la concluyente y decidora plomada escritural, nos induce a pensar que el planteamiento profético tiene su hora y su cumplimiento, que al igual que las pequeñas rameras del Apocalipsis, estas realidades tienen sus días contados, porque prácticamente actúan estimuladas por el principio que movió a muchos hombres en la historia, a valerse de la vida espiritual y del alma de otros seres humanos, para tener acceso a las mal llamadas “bendiciones de Dios”, que no son otra cosa más que una deformación de la verdad que Cristo desea que todos los hombres conozcan de Su Evangelio. Pero cuando hablo de bendiciones, no estoy diciendo obviamente que las bendiciones materiales sean malas, bajo ningún aspecto, y quiero ser claro en ello, todos queremos vivir un poco mejor, todos queremos y necesitamos tener acceso a mejores sistemas de salud y educación, es una realidad inobjetable, pero cuando un predicador o un Ministro de Dios cualquiera se vale del Evangelio de Cristo para acceder a comodidades mundanas y fuera del ámbito de La Palabra de Dios, es claro que allí se está dando lugar a una especie de práctica perversa en donde no solo es responsable el que dirige, sino que además, el que es dirigido, por permitir y no cuestionar al que intenta respaldar con Las Escrituras una perversión de este tipo.

¿Cuántos habrá en esta situación dentro de este sistema? ¿Cuántos habrá que lo saben pero que no renunciarán? ¿Para ellos no hay críticas? ¿Nadie se atreve a confrontarlos? ¿En dónde están los acusadores de semejantes apostatas? ¿Cómo es que los dardos jamás apuntan a ellos? ¿Cómo es que el cristianismo actual se llenó de cobardes? Bueno, sé que mi reflexión no agradará, desde luego que no, siempre lo he sabido, mucho antes de comenzar a escribir en este blog, sé también que el cristianismo actual, no permitirá que la idea de la reflexión se propague por las vidas de las personas, culparán una vez más al que se atreve a reflexionar, no al que da motivos para que este tipo de reflexión se de dentro de nuestra realidad. Este es uno de los obstáculos más grandes que debemos enfrentar a diario los que no aceptamos convocatorias ecuménicas ni invitaciones para que nivelen nuestras realidades ministeriales en base a mediocres y siempre predecibles estrategias de hombres que no saben de costos cuando se habla del Evangelio del Señor Jesucristo, no señor, los verdaderos ministerios, no gozan de preferencias, todos quienes tenemos por Llamamiento que ejecutar una obra para engrandecer el Nombre de nuestro Señor Jesucristo en esta tierra, estamos absolutamente comprometidos, primeramente, con la vocación que se nos ha impuesto, luego, con la verdad que vigoriza tal experiencia, de manera que nuestra única alternativa se baraje dentro de la esfera de Su Palabra y no dentro del siempre vanidoso escrutinio humano.

Parece ser mucho más fácil entonces, vivir de ciertos recuerdos y no atreverse a desarrollar una cultura de nuevos valores que provean al hombre de Dios, de algún tipo de opción que le permita alternar con otras formas de expresión dentro del campo del evangelismo, por ejemplo, muestras fotográficas, exposiciones de pintura, esculturas, artesanías, poesía, y una gran e interminable lista de formas que podrían fácilmente ser utilizadas como medios para que el mensaje de Cristo no estuviese circunscrito solamente al acto de la predicación en su forma exhortativa o de púlpito. Aportillado en tal situación, el hombre de Dios actual, solo verá que sus palabras tienen algo que comunicar, y en la sola manera que él conoce y defiende, que al no existir para él la pequeña posibilidad de que estuviera equivocado o algo parecido en sus planteamientos, el dictador espiritual por lo tanto, emerge de esta realidad como una figura rutilante y llena de pragmatismo, inyectada de un personalismo atroz que no permite visionar si quiera el que otros seres humanos, a la misma hora y en un lugar diferente, Dios, en toda su sabiduría, desee utilizar otra forma de medio para expresar su Palabra y su mensaje a un mundo en constante cambio. Por esto mismo es que muchos no entienden lo que he tratado de explicar o comunicar a través de este trabajo, lo tergiversan, lo ridiculizan, hasta se atreven a escribirme a mi mail, solo porque no pienso como ellos, para decirme estupideces como que mi enfermedad se debe a un castigo divino, sin antes meditar lo que están diciendo o tratando de decir. Mi forma de entender la fe cristiana, no ha sido impedimento para darme cuenta que estamos atrasados queridos amigos, que el tiempo se nos vino encima y aún no hemos hecho nada que pueda poner a este mundo de rodillas frente a Dios, muy por el contrario, con Ministros que solo piensan en el dinero y su uso, estamos prácticamente sin armas para enfrentar lo que aún nos falta por vivir, es una realidad inobjetable que deberemos enfrentar todos y cada uno de nosotros, sin ningún tipo de excusa, porque de pronto, todo se volverá tristemente oscuro, extraño e impredecible, tanto que no sabremos cómo fue a ocurrir que creyendo estar cerca de Dios, no pudimos prever semejante realidad.

Ya no hace falta ser profeta o tener espíritu profético para darse cuenta de lo que estamos viviendo y de lo que vamos a vivir, la realidad nos ha dado tan fuertes lecciones que no podemos dejar pasar por alto ninguna de ellas, son herramientas que tarde o temprano nos serán de mucha utilidad, más aún cuando estas experiencias han llegado a nuestras vidas con el ingrediente letal de las miles de muertes provocadas por las grandes y terribles tragedias con las cuales la naturaleza a asolado a este planeta en estos últimos tiempos. La realidad por lo tanto, nos seguirá golpeando, seguiremos siendo testigos y actores entonces, de una situación predicha hace muchos siglos atrás por los santos hombres de Dios que hablaron siendo inspirados por Dios, no para decir lo que la gente deseara oír, tampoco para condescender, sino que para admitir que el propósito de Dios, en su aspecto profético, nunca dejará de tener vigencia, menos ahora que el cristianismo va cediendo rápidamente a los requerimientos de un sistema que solo ofrece alternativas de una verdad, más que profundas e irrenunciables convicciones nacidas en el corazón de un Evangelio único y genuino.

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