Tuesday, July 05, 2011

Responsablemente sincero.






















Hace poco fui consultado por un hermano, de qué manera yo financiaba mi trabajo tanto en internet como mi sencillo ministerio. La verdad es que no es fácil en un tiempo como éste sacar adelante cualquier causa de este tipo, más aún si uno desea confrontar situaciones que no siempre son del agrado de muchos. Por lo tanto, esta labor, por sencilla que parezca, se torna sumamente compleja, agotadora a veces, y siendo muy sincero, en muchas ocasiones he estado a punto de dejarlo todo, por no conseguir resultados en el momento en que uno los esperaba, de todos modos, la certeza no es precisamente lo que flaquea en esos momentos, sino, tu humanidad, pues, es ella la que resulta más dañada cuando la ponzoña de algunos, logra activar parte de tus íntimas y justas defensas.

Así me las arreglo para coexistir en esta realidad entonces, con todas las prerrogativas que te impone este absurdo sistema, de modo que nunca me encuentre ocioso, de manera que nunca tenga que depender de nadie, sino, de mi propio esfuerzo, aún así, intentar hacerlo con una carga como la que debo sobrellevar a diario, se torna cada vez más difícil. Pero debo ser sincero además y reconocer, que no siempre he estado tan solo en todo esto, que siempre hay alguien que te ofrece desinteresadamente todo tipo de ayuda, a veces en lo material, como también en lo espiritual y afectivo, el caso es que debo ser una persona de esas que no siempre está tan solo como para creer que los demás no tienen nada que aportar a tu vida, para ello, el Señor me ha dado la bendición de contar en mi vida con una pequeña pero importantísima lista de grandes amigos y hermanos en Cristo, los que siempre han estado conmigo, en todas mis pruebas y tribulaciones, como por ejemplo, mi amigo y hermano Danilo, de Rancagüa, a quienes aprecio y quiero en el Señor junto a su esposa e hijos, a mi siempre fiel amigo y hermano en Cristo, hermano Claudio de Santiago, fuerza hermano Claudio, ya todo va a pasar. En un lugar especial, a mi hermano Ricardo de Valparaíso, a su esposa, mi hermana joanna, sus hijas y ese maravilloso hogar en donde siempre hay algo que compartir en su mesa, por todos ellos, y por supuesto por los que no alcanzo a nombrar, una enorme gratitud a Dios, porque sin sus vidas y sus testimonios, yo no estaría aquí ni detrás de mi guitarra, colaborando del mismo modo como lo he hecho siempre.

Pero mi trabajo, de hecho, consiste en gran parte en este blog, a tratar con las vidas de las personas, muchas de ellas segregadas por el sistema, olvidadas por los políticos y quienes tienen la responsabilidad de protegerlos y defenderlos, y que por ese olvido ético en el cual incurren deliberadamente tantos instituciones religiosas como políticas, los tenemos aislados, desprovistos de todas las posibilidades que a otros simplemente les sobra. El ser humano entonces, tiene un lugar no solo en este trabajo sino que también en mis cantos y por supuesto en mi poesía, allí sus vidas trascurren y pueden ser tratadas, desde la perspectiva que me permite el entendimiento y el compromiso con Cristo, muchos de ellos son seres humanos a los que jamás llegaré a conocer, pero que no obstante, su dolor, el valor de su humanidad y todas sus valiosas existencias, producen en mi vida, una profunda meditación que tarde o temprano llegará a convertirse en palabras que terminan ocupando un lugar en este silencioso espacio. Por cada uno de ellos, mi clamor constante, por los que no tendrán respuestas a sus oraciones, por los que no serán oídos jamás, por todos ellos, una plegaria hacia lo alto, invocando al Dios Todopoderoso para que sus propios sufrimientos, si no pueden ser mitigados, al menos sirvan para que nuestras realidades entiendan el significado de cada ser humano, el valor de cada vida que nos rodea, y de este modo, intentar mejorar, como individuos, como sociedad, y por qué no, como humanidad.

Esta vez, como nunca ha sido mi costumbre, ni será tampoco, me he dado fuerzas entonces para transigir una vez más, para hacer un alto en todo esto, sin embargo, no para retratar alguna situación cotidiana y de ella extraer alguna enseñanza, sino que, para invitar, a cada uno de ustedes que fielmente han seguido este trabajo, y que con su esmerada preocupación lo mantienen en pie, a preocuparse por él, más allá de tan solo leer o reflexionar junto a mi cada vez que sea posible, pensar que un ministerio de esta naturaleza carece de necesidades, constituiría un error enorme por parte de los que piensan de este modo, porque hasta el Señor necesitó de colaboradores para hacer lo que hizo con su vida, es algo innegable, está escrito, no se puede evadir. Es cierto además que ninguno de ustedes tiene obligaciones conmigo, desde luego porque este espacio no fue diseñado para ello, no obstante, tengo absoluta certeza de que a más de alguno le ha servido y por supuesto, más de alguna reflexión ha ayudado a la comprensión del tiempo que como cristianos estamos viviendo, eso es bastante a mi modo de entender.

Mi enfermedad avanza, el agotamiento que a veces me provoca tal situación, me afecta de tal modo, que no puedo desarrollar todas las labores que quisiera, si pudiera, es más, debo agradecer al Señor por las oraciones de tantos hermanos que han dispuesto de su tiempo y preocupación para rogar por la mejoría de mi cuerpo, sin embargo, estoy claro que, a pesar de ello, debo continuar luchando, creo que no es tiempo de retroceder, para nada, las cosas no marchan bien para este mundo, poco a poco, día tras día vemos cómo la realidad simplemente agobiante de este sistema, parece hallarse sobrepasada, de dolor, de miserias, de falsas expectativas, de sueños que no son más que ilusiones de una forma de vida que sin Cristo, no parece tener sentido alguno. Allí nos encontramos todos los que damos la cara, los que, sin temor al fracaso, nos esforzamos por dar algún tipo de lucha en el Nombre del Señor, valientemente, sin medir si en la próxima jugada lo puedas llegar a perder todo por Él, esa clase de personas es la que formamos muchos de los que este sistema no acepta, y es más, el propio sistema religioso cuestiona, sin disimular, sin esconder nada. Frente a ello, solo puedo decirles que mi corazón, en esta noche, abriga una cálida esperanza, una esperanza en el Glorioso Retorno de nuestro Señor Jesucristo, que al parecer, sobre mi débil humanidad, Él seguirá depositando el peso de una verdad invariable, como ha sido su costumbre, como lo hizo con Pablo, con Juan, con Pedro, con Elías, con todos ellos, a quienes siempre he admirado y por los cuales solo tengo un profundo respeto y enorme gratitud, sin olvidar a cada uno de los que han llegado a formar parte de mi propia historia, a mis padres, a mis hermanos, a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos, a los que me enseñaron la fe, a todos los que junto a mi ex compañero de canto conocí cuando recién aprendí a dar mis primeros pasos en la fe como Dúo Sal, en fin, a esos hermanos que el Viernes pasado conocí en Playa Ancha, en un departamento en donde se reúnen a orar y a dar gracias a Dios, a pesar del hielo que esa noche parecía congelar nuestras cuerpos, a los siervos de Dios, que con su cariño, permiten que estos ministerios itinerantes no desaparezcan, sino que por el contrario, sigan prestando una ayuda o colaboración a una realidad como la que he conocido gracias al entrañable amor de Cristo.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Dios le bendiga mucho mi hno Florencio,estoy muy emocionado y agradecido por considerarme su amigo tal como yo lo considero a ud mi hno,ud es muy importante en mi vida como cristiano,y si se que todo esto pasara y si no pasa se que todo terminara cuando Cristo venga por nosotros y mientras el seguira fortaleciendo mi vida como lo a hecho hasta ahora ,una vez mas gracias por ministrar mi vida atravez de blog,saludos a su hermosa familia,a mi hna Yanett,al Efra y al Mateo y a ud un fuertisimo abrazo mi hno, Dios le bendiga mucho Cristo viene.

10:15 PM  

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