Thursday, August 11, 2011

La cruz frente a las bendiciones.













Pero bien, orar es sólo el comienzo, sí, tan sólo el comienzo, yo tengo muy claro que los cristianos de hoy no desean hablar de Jesucristo a los demás, están demasiado centrados y detenidos en las bendiciondes materiales como para pensar en las almas que a diario se pierden por esta sola causa. Basados en esta filosofía de vida, es claro también que la vida espiritual de La Iglesia de Cristo no desea voces que pudieran despertarlos, el sueño parece ser apacible, tanto como para evadir descaradamente el mensaje de La Cruz, el único mensaje que puede salvar al hombre de su condición, ¿pero cuántos estarán dispuestos en este momento? ¿Cuántos dejarían de hacer ciertas cosas para que el hombre actual tuviese al menos un testimonio de la verdad inobjetable del Evangelio de Jesucristo?

A veces me apestan algunas cosas, no puedo esconderlo, El Espíritu Santo no me permite pasarlas por alto, como la religiosidad en la que viven sepultados millones de cristianos en el mundo entero, sin que ningún problema pueda sencibilizarlos lo suficiente como para dejar por fín, toda esa enorme carga de estupideces que solo hacen menos efectivo el mensaje de la cruz. Me duele ver a veces a hombres enormes en la fe haciendo cosas de pequeños, y me llena el alma darme cuenta que existe en este mundo, hombres pequeños para la religión que son capaces de hacer cosas enormes para enaltecer el Nombre de Cristo, como dejar la comodidad y salir a servir a Dios, sin importar costos, sin importar si las cosas serán o no favorables, el problema es otro, muchos cristianos no entienden que todo lo que tenemos que hacer para que nuestras vidas realmente tengan sentido en el campo de la fe, es actuar, es hacer, es no retroceder, es no quedarse mirando como el mundo toma el control de todas las cosas y nos vuelve inocuos. Para ejercer semejante verdad, uno debe bloquearse, no debe escuchar a aquellos predicadores y cantantes profesionales que solo hablan de bendiciones materiales, todo ello es simplemente basura, porquería de primera que solo puede obstaculizarnos si tomamos como parámetros las vidas de hombres que no entienden que el principal objetivo del Evangelio en nuestras vidas, es salvar almas.

Los cristianos, antes de la Venida de Cristo, habrán tomado como norma de vida la evasión, ridiculizarán a todos quienes se han atrevido a enfrentar al sistema y toda su perversa flojera, no verán en ellos a los verdaderos enviados de Dios, los expulsarán de sus congregaciones y no querrán tener entre ellos a quienes defienden la fe del Señor Jesucristo. Por ello es que a veces nos parece tan incierto el presente, aún con el Señor en nuestros corazones, no obstante, el Señor Jesucristo ha determinado en su Bendita Voluntad, todos y cada uno de los sufrimientos y pruebas que deberemos enfrentar para que nuestro cristianismo produzca los frutos que Él nos exige, y no nos quedemos solo en bellos proyectos de vida. Para ello es que las pruebas presentes deben ser tomadas como normas de vida, cualquier forma de evangelio que no tome en cuenta este tipo de circunstancias y en su defecto, centre su atención en propósitos superfluos y mundanos, debe ser considerado anatema, fuera de contexto, el cristiano verdadero no tiene otras opciones de vida, cuando Cristo retorne a este mundo, se verá la verdad de todas las cosas, mientras tanto, es obvio que el enemigo del alma seguirá ganando adeptos par que la luz de Jesucristo, no llegue al corazón de muchos seres humanos que hoy día necesitan urgentemente de Su Palabra.

La vergüenza será total, eso está más que claro, aún así, aún estando escrito, los cristianos no asumen que el tiempo que estamos viviendo, es un tiempo en donde la vida espiritual está en peligro, para que ocurriera lo opuesto, primeramente tendrían que pensar y reflexionar en la importancia de lo que Jesús nos trajo, luego, en el valor de nuestra salvación, y finalmente, ¿qué podemos hacer para que muchos conozcan al Señor y Salvador de nuestras almas? Pero para eso hay que tener mucho más que amor por Cristo y las almas que se pierden, mucho más que un sentimiento por aquellos que no están en Cristo hoy día, y en tal condición, no veo cómo podría el cristianismo de hoy, salir de su letardo y ofrecer al mundo una salida, de verdad que no, porque desde hace mucho tiempo el cristianismo dejó de salvar almas para convertirse en un negocio, en una bolsa de comercio en donde la mayor y más evidente demostración de que uno es hijo de Dios, es la bendición material. Así, las verdades más importantes del Evangelio de Cristo, se diluyen en la conciencia de aquellos que, teniendo Llamamientos poderosos para servir a Dios, prefieren la comodidad que les brinda el estar sumergido en realidades espirituales basadas en el hedonismo y en el bien estar económico.

Cristo no está siendo predicado en toda su verdadera dimensión, eso es elocuente, uno se queda con la idea de que todo podría ser diferente, pero no existe en la realidad actual, hombres de Dios decididos a tomar la demanda de Dios como un deber irrenunciable, es más, los adoradores profesionales, simplemente han llenado el corazón del cristianismo actual con una forma de pensar que no necesita la autocrítica, por lo tanto, el cristianismo se llena de adoradores y nunca se inyecta en el alma la necesidad de abordar el cristianismo como una demanda a ir en pos de los que no tienen a Cristo. Esta práctica que al parecer llegó para quedarse, simplemente me parece absurda, totalmente ijusta, sobretodo para aquellos que sí están dispuestos, con toda su alma, a servir a Dios, cual sea el tiempo, cual sea el problema que debamos enfrentar, el caso es que el tiempo corre, violentamente, provocando muertes, en todos los lugares del mundo, desdicha, por millones, soledad, suicidios, drogadicción, asesinatos, de modo que el aspecto perentorio del Evangelio de Cristo, ningún hombre pueda silenciarlo ni oscurecerlo.

La Venida del Señor es un hecho que discurre en todo el contenido de La Palabra de Dios, cosa que su sola lectura pueda ocasionar fe en la vida de los que creen en esta esperanza, largos pasajes de La Biblia anuncian que Cristo ha de retornar a este mundo, por segunda vez, los que aguardamos el cumplimiento de esta bella profecía, añoramos con el alma su regreso, mientras tanto, no vamos a claudicar porque dentro de la realidad de La Iglesia actual, Ministros incluso, no comprenden el valor de nuestros Ministerios o Llamamientos, hacerlo podría ser fácilmente llamado de deserción o cobardía, y yo, en tan situación, no voy a permitir que por la arrogancia de unos pocos, El Evangelio que me fue predicado, sea arrojado a la basura, por ningún motivo, lo he dicho muchas veces en este trabajo, no soy de los que retroceden, ni tampoco estoy en Cristo para condescender, con nadie, yo no soy quien para impedir que La Verdad del Evangelio de La Cruz, en este tiempo, bajo las circunstancias que todos hoy días estamos viviendo, emerja desde el corazón del cristianismo como la única y verdadera salida para una humanidad que a diario se precipita hacia el abismo.

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