Sunday, October 21, 2012

¡Y aquellos tiempos, han llegado!










Los días no son buenos, desde luego que no, el mundo entero parece tambalearse y estarse cayendo a pedazos, las grandes catástrofes naturales por las que ha debido atravesar gran parte de la humanidad, han dejado profundas y permanentes huellas no solo en los lugares donde el mar, por ejemplo, habiéndose desbordado, destruyó y pasó a llevar todo lo que encontró en su camino, también las huellas se han dejado ver en las economías de los países que concentran los más grandes ámbitos del poder, no es extraño entonces que países como Estados Unidos mismo, España, Grecia, Francia, comiencen a dar crédito a lo que La Palabra de Dios manifestaba ya desde hace miles de años atrás, no en vano todos aquellos hombres que hablaron y escribieron en el Nombre del Dios de Israel, lo hicieron porque fueron impulsados por la evidente unción del Espíritu Santo, de otra manera, nuestras convicciones en Dios, no pasarían de ser solo un conjunto de ideas, un cúmulo imaginario de principios que han dado forma a una de las tantas y tantas filosofías que en el mundo existen.


Está claro entonces, que nada de lo que ocurre en la actualidad en el plano puramente económico, escapa de la sola auscultación del Santo Espíritu de Dios, el cual lo escudriña todo, no obstante, su auscultación no se limita solo al campo de la economía mundial, sino que además, trasciende por sobre todas las limitaciones del conocimiento humano, y deja de manifiesto, que el propósito de Dios sigue delante, que la decadencia valorica y moral por la que atraviesa la humanidad toda, no puede quedar incólume a la poderosa indagación del Espíritu Santo, Dios, en todas las edades, en todos los momentos históricos vividos por el hombre, ha dejado muy en claro, y en primer lugar, que la historia humana misma, no es impedimento para que su poder, y la influencia de Su Carácter, pueda manifestarse y ejercer toda la ascendencia posible, por sobre la limitada y siempre incomprensible soberbia humana, y en segundo lugar, que a pesar de toda la angustiante situación por la cual nos encontramos atravesando, el propósito divino ha de seguir su curso, lo cual, debería dejar también en claro a los propios cristianos, que La Iglesia de Cristo, y todos sus ministros y ministerios; que aún se encuentran subsistiendo por misericordia en medio de toda esta batahola de circunstancias; no tenemos otra alternativa en el día de hoy, más que la de, intensificar todo el esfuerzo y el trabajo que desarrolla en bien del mensaje de La Cruz y de la humanidad caída, porque a pesar de la oposición e incredulidad del mundo sin Dios, La Iglesia, que es el conjunto de creyentes unidos en La Poderosa Persona y Obra del Señor Jesucristo, es, y seguirá siendo, “el único medio redentivo y salvífico avalado por Dios, para ejercer en este tiempo semejante responsabilidad”, dicha investidura se encuentra además respaldada, por La Presencia y Asistencia de Su Santo Espíritu (no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros), lo cual implica de inmediato, que dicha labor no estaría completa si la función de La Iglesia en este mundo, se centrara solamente en este puro detalle, dejando de lado otros aspectos que son sumamente importantes para la comprensión total del propósito divino como es, la función sacerdotal y profética que debe cumplir La Iglesia hasta la aparición del Salvador del mundo en esta tierra.

Basados en este poderoso hecho que se desprende de Su Palabra, podemos decir entonces, que muchas naciones del mundo, sino todas, más rápido que lentamente, han ido acoplándose al riguroso itinerario de un sistema que sabemos quién lo gobierna, tampoco es en vano el que muchos países del mundo ya hayan adoptado, casi como una moda, todo un conjunto de leyes que permiten sin ninguna clase de obstáculos, el que tanto hombres del mismo sexo como mujeres del mismo sexo, no solo puedan contraer matrimonio entre sí, sino que además, al no poder engendrar hijos propios, por una razón lógica, ellos tengan la oportunidad de adoptar legalmente a sus hijos, lo que permite en la realidad, la aparición y legalización de una forma absolutamente antibíblica de hacer o formar vida de familia. También el aborto, y un sinnúmero de otras conductas más que abiertamente transgreden los principios divinos, hoy día han terminado por sobrepasar o permear las barreras morales con que la sociedad defendió, por muchos y largos años, su relativo apego a la ley divina, el mundo, en tal circunstancia, pareciera estar dando deliberadamente las espaldas a Dios, a todo el conglomerado de principios divinos que nos han sido asignados por revelación divina a través del más potente interlocutor como es Su bendita Palabra, es como si el hombre actual dijera, ¡Dios, no deseamos más tu gobierno, es hora de que nos dejes hacer lo que queramos con nuestras vidas! Porque lo que Dios condenó en otros tiempos, hoy día parece contar con la aprobación de los políticos e intelectuales de este sistema, nada parece impedir esta progresión de hechos que solo intentan reproducir, un medio o atmósfera moral que termine por debilitar completamente, todos aquellos conceptos fundamentales por los cuales habría de caminar la humanidad toda. El tiempo hoy día, corre por lo tanto, en contra del propósito de La Iglesia; que no es solamente estar y permanecer con vida dentro de este sistema; también contra los propios cristianos, en contra del propósito mismo, pero es claro que el materialismo introducido por las castas sacerdotales denominacionales y organizativas, no va a permitir que las voces proféticas puedan sacar a la luz, verdades realmente trascendentes para el cristianismo actual, razón por la cual, el contenido de la fe cristiana se ha visto totalmente afectado, provocando, dentro de la vida misma de lo que se llama La Iglesia cristiana, una especie de mediocridad o letargo espiritual, que poco a poco ha ido caracterizando o asemejando aquella monumental realidad bíblica llamada, APOSTASÍA.

Esta misma situación ha ido permitiendo que en muchos lugares del mundo, la deserción a los mecanismos tradicionales de fe, se produzca hasta de manera masiva, lo preocupante de todo, es que, lamentablemente, muchos cristianos, haciendo caso omiso a lo que establece el principio divino, al haber abandonado estas grandes congregaciones, se han ido agregando a ciertos grupos que dirige gente inescrupulosa, muchos de ellos, verdaderos lobos disfrazados de ovejas que no les tiembla la mano ni el corazón cuando, absortos en sus sueños de prosperidad material y delirios de grandeza, son capaces de todo con tal de llegar a realizar todo lo que sus cauterizadas conciencias les indique que hagan, se trata por lo tanto, de una realidad profunda que tiene como principal objetivo, no solo permitir la deserción del cristiano en cuestión a los paradigmas tradicionales de fe, sino que también, quedar absolutamente atrapados en las garras de un cristianismo errático que fomenta el bien material, y diviniza la labor del hombre que debiera ser ejemplo de austeridad y humildad para los demás. De este modo, el camino a los seudoministros, ha quedado completamente abierto, totalmente expedito para que personas, sin ninguna clase de escrúpulos, haga, como dice con exactitud Su bendita Palabra, mercadería de los propios creyentes. Es decir, lo que La Palabra de Dios nos insta a creer, es que este tiempo, si se ha de caracterizarse por algo, será por las catástrofes naturales que habrán de seguir asolando al mundo entero, y además, por los falsos profetas y el espíritu de engaño que según establece la propia Palabra de Dios, ha enviado a este mundo el propio Dios del Universo, de manera que solo puedan ser alcanzados con la verdad de la revelación divina, aquellos verdaderos hijos de Dios que han aguardado con paciencia y hasta el final el Retorno poderosos de Cristo a esta tierra.

El problema por lo tanto, se cierne poderosamente sobre nuestro propio cristianismo, sobre el cristianismo de hoy, no el de ayer, no el de mañana, sino el de hoy, las preguntas son muchas, muchas de ellas hasta lacerantes, otras, simplemente no serán tomadas en cuenta. El caso es que los ejemplos son muchos, históricos incluso, recuerden, los profetas bíblicos fueron ignorados y perseguidos por declarar el mensaje de Dios en el tiempo que les tocó vivir, hoy día, obviamente, nadie es perseguido ni crucificado por hablar de Cristo, de manera que La Palabra de Dios pareciera ser un producto conocido y digerido por la mayoría de los integrantes de las diferentes realidades espirituales, no obstante, el mensaje profético, tiene como principal motivación de parte de Dios, el hacer reflexionar a todas aquellas realidades que han convenido con Dios, un propósito común, y también por supuesto, advertir a los creyentes y al mundo en general, de los peligros que se ciernen sobre la humanidad cuando ésta, de manera libre y circunstancial, hace caso omiso al llamado de Dios y prefiere, al ignorarlo, adoptar todo tipo de conductas que por su obcecada y repetitiva transgresión, ha de recibir con justicia el pago debido a la magnitud del extravío. La Iglesia en tanto, absorta en sus mecanismos de obtención del recurso material, también se halla en un peligro inminente, ya que el principal objetivo, que es desarrollar su labor sacerdotal en todos los estratos de la sociedad, para desde allí, poner el mensaje de la cruz al servicio de la humanidad caída, si hemos de ser honestos, no se cumple, no obstante, si en algo llegara a cumplirse, no será porque a través de una reflexión, a título de Cuerpo, se haya comprendido su verdadera labor dentro de este marco histórico, sino, porque la inspiración de Dios a través de Su Espíritu Santo, se hace inevitable, hasta en su forma más simple o humana posible, sobre todo cuando la necesidad del ser humano, por hallarse prontamente con la verdad de un Dios misericordioso que le asista, se torne absolutamente palpable como en el día de hoy, de ello no hay ninguna duda, no serán por cierto, las grandes congregaciones o instituciones religiosas existentes las que al final saldrán en defensa de los principios divinos, claro que no, Jesús ya lo dijo, “no temáis manada pequeña, que a vuestro Padre le ha placido entregaros el Reino de los cielos”, por lo tanto, como participantes de este Llamamiento divino, no debemos sentir que lo nuestro, por pequeño que parezca, carece de respaldo o de importancia frente a la monumental demostración de orgullo por parte de la majadera realidad profesional de la fe prostituida, sino que por el contrario, debemos día a día, seguir confiando en el poderoso respaldo de Su Persona, a todo lo que en principio, Dios nos ha mandado que hagamos por causa de Su Bendito Nombre.

Es claro establecer además, que la instauración de la alabanza, por parte de la industria musical cristiana internacional, en el centro mismo de la vida del cristiano actual, ha dañado ostensiblemente todo el mensaje bíblico, convirtiendo a la gran mayoría de creyentes, en verdaderas esponjas espirituales, quitándole el poder para discernir, qué o cuál mensaje realmente debería llevar o aplicar a su realidad interna y contextual. Estos temas de enorme importancia para la cristiandad, simplemente han sido obviados por los ministros en general, ellos no ven el peligro, ellos aún piensan que el sistema anticristiano de la marca en el brazo y otras señales más, son cosas del pasado, o en el peor de los casos, algo que jamás se habrá de cumplir con precisión de relojería suiza en este mundo, pero lejos están de la verdad, tanto como para ignorar el llamado de Dios, tanto como para denostar a los verdaderos siervos de Dios, a todos esos profetas que anuncian lo que La Palabra dice, aún así, La Iglesia cristiana ha preferido mantenerse en silencio, guardar una conducta de apariencia y de concomitancia con los poderes humanos, nunca para darles a conocer el mensaje de Su Palabra, siempre para poder con ello, tener acceso a cierta forma de influencia que solo puede obtenerse manteniendo una cercana unidad con los representantes de este sistema corrupto. Nada parece por lo tanto hacer cambiar a los cristianos de hoy, ya no se trata de congregaciones o instituciones en general, el problema de la fe hoy día, se traslada por lo tanto al campo de la vida personal, de las decisiones íntimas que se deben tomar en el ámbito de las convicciones, así por lo menos lo establece La Divina Voluntad de Dios expresada claramente en los términos de Su Palabra, no obstante, y muy por el contrario, los grandes interlocutores de la soberbia espiritual, prefieren ignorar el mensaje divino, pasar por alto el enorme fundamento de los apóstoles y continuar, seguir adelante en esta loca carrera por la adquisición de fama, dinero y poder, nada es suficiente, nuestras reflexiones en nada contribuyen a este tipo de cristianismo, prefieren ignorarlo, a lo más, ridiculizarlo, nada les dice el hecho de que un solo hombre, un solo profesional de esta nueva forma de hacer fe, prácticamente se haya convertido en millonario gracias a la utilización de la alabanza como medio de enriquecimiento. El no querer comprender que es incompatible dicha condición con la verdad profética, es solo un angustioso síntoma de la precaria y miserable situación que vive la realidad evangélica actual, la interrogación en cambio, es y seguirá siendo para los disidentes de tal majadería, la mejor herramienta para descubrir y manifestar al mundo sincero de Cristo, que no todo lo que brilla es oro, menos en el campo de la fe, en donde el latrocinio, el engaño y todas las más degradantes prácticas, han sido utilizadas en el curso de la historia, para la adquisición de bienes temporales, y el empoderamiento de hombres corruptos en nombre de una fe decadente y prostituida, tal y cual lo declara el Bendito consejo de Su Palabra. ¿No será tiempo ya de mirar lo que La Palabra dice? ¿Serán los miles o millones de dólares de los enriquecidos predicadores y cantantes cristianos actuales, una buena señal de la bendición de Dios? La Iglesia de Cristo está en la obligación de exhibir las pruebas si estos representantes de la fe cristiana, están en lo correcto, de lo contrario, está totalmente justificado si es que no hay una defensa puramente bíblica al respecto, el que cada uno de nosotros comience a preparar, todo el argumento bíblico necesario para confrontar y debatir, como también lo expresa Su Palabra (contended ardientemente por la fe) a estas ya pervertidas y seducidas realidades espirituales.


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