Sunday, February 08, 2015

¿A quién sigue el cristianismo actual?




Pero a pesar del enorme expediente acumulado de quejas que me antecede y que forma parte de ésta, mi quebrajada existencia, a pesar de todo el voluminoso conjunto de incomodidades físicas que me siguen a diario, imperceptibles para la gran mayoría de hermanos que dicen amar lo que uno hace para Dios, aún a pesar de lo incongruente que pueda resultar ello para mí mismo, como un hombre de Dios, como alguien que pretende estar siguiendo las pisadas del Maestro, una persona como yo, debe sobreponerse con todas las fuerzas del alma a cada una de las más diversas situaciones que la vida le depara, aún en estas condición y no obstante a ello, una persona que ha elegido caminar desde la propia juventud por el inhóspito desierto de las realidades espirituales, sin evadir ninguna de las grandes disyuntivas que esta clase de convicciones te presentan a diario, una persona que se ha construido de esta forma y con estas características, no tiene otra posibilidad en esta vida como la de “otro u otros”, que cuando se siente cansado de la fama en Cristo, toman a su familia y se van de viaje en su propio Yate para evadir el fuerte peso de la realidad, de ningún modo, eso es para verdaderos siervos de Dios, no para un cretino como yo que se la ha pasado prácticamente toda la vida sirviendo a este noble propósito, y que por esta hermosa causa, ha sido ignorado por quienes deberían proteger este munúsculo canto de Dios. Así que no hay excusa alguna que pueda justificar, toda la enorme realidad y profundidad de mi dolor fluyendo por mis venas, nada de ello podría conmover inclusive a quienes tienen la responsabilidad de proteger y de ayudar a sobrellevar estos grandes dilemas de la existencia, a los siempre cuestionados y pequeños estamentos de la fe cristiana, quienes, a pesar del fuerte peso de la realidad confabulándose con la indiferencia de los progenitores de Gozo Artificial en el Reino de Dios, también hemos invertido todas nuestras fuerzas y esperanzas en un Retorno pronto de Cristo a este mundo, el cual indudablemente no puede dejarse esperar más. Sin embargo, es claro que existen las excepciones dentro de este Reino, siempre las habrá, es una de las inexplicables maneras de por qué nuestras convicciones aún, no logran desvanecerse, porque uno podría hasta morirse en esta lucha, y sin embargo, una gran cantidad de hermanos en Internet, jurarían ante Dios que te aman y que aman lo que haces con tanta pasión por el Señor, aunque jamás te llamaron para preguntar por tu salud, o simplemente para ofrecerte con todo el cariño del alma, algún tipo de ayuda que pueda ayudar a mitigar en parte, el inmenso dolor que la enfermedad va provocando diariamente tanto en tu cuerpo como en tu mundo interior, ello, para no convertirte en carga de los que siempre sacan la cara por los indiferentes. ¿O pensaban que los que servimos a Cristo en Chile no teníamos necesidades? ¿O basta solo con la compra de un CD y la oración? ¿O creían que en este llamado, “Reino de Dios” existía solo el Ministerio de Pastor y Apóstol, y que allí terminaba finalmente el propósito eterno de Dios?

¡No me digan!

Pues bien, si yo pudiese definir mi experiencia con Cristo en este angustioso momento, solo tengo que decir que ha sido apasionante servirlo a Él, que nada en este mundo se le parece, nada ha podido provocar en mí lo que Él provoca con Su Presencia, sí hermanos, Cristo para mí constituye una pasión inmensa que a pesar de lo quebrantado que pudiera encontrarse mi cuerpo en este momento, y debido a la aparición de un Virus poderoso que lo ha desencajado prácticamente todo en mi ser, la experiencia ha sido verdaderamente fructífera. Ahora que me encuentro un poco más repuesto y puedo valerme por mí mismo, con toda seguridad puedo decirles que en el instante en que sentí que lo único que quería era morirme, descansar finalmente de toda esta fuerte y persistente realidad de la enfermedad atosigándome con fuerzas, pensaba en los enormes y sufridos momentos que Él debió pasar por causa de nuestras maldades, y de inmediato me fortalecía, no sanaba, no me curaba, pero entendía que lo que estaba viviendo esta vez en mi cuerpo, iba a pasar, en un momento debía pasar, y al parecer, así fue, por lo menos hasta el momento en que he dejado de escribir estas líneas.

Amigos, yo de verdad no sé cuándo voy a estar bien de salud, no lo tengo claro, ni tampoco si Dios tiene considerado en su glorioso itinerario de misericordia, que me va a sanar totalmente de esta esclavitud, Él jamás ha venido hasta mi cuarto para decirme que desde ese momento seré sano, es decir, Dios jamás me ha mentido con respecto a esta enormidad llamada TRAQUEOPATÍA OSTEOCONDROPLASTICA, tampoco me ha dicho que la experiencia que aún vivo debido a esta gran dificultad, pronto se disolverá como si nada. Debido a esto, es que la reflexión no puede pasar obviamente inadvertida por mi, de ningún modo, y es más, es en esta situación en donde tengo claras divergencias con el cristianismo actual, debido a que no sé por qué razón, la gente que se encarga de adoctrinar y de enseñar la fe, no desean que los cristianos, cuando nos hallamos en dificultades mucho más enormes que nuestras posibilidades, seamos capaces de confrontar la fe en que hemos depositado todas nuestras convicciones, es como si nos estuvieran diciendo que con ello, perjudicamos a Dios, o le hacemos daño al Señor, lo que a mi modo de pensar representa, una de las formas más violentas de impedir que un ser humano, hecho de carne y huesos, “porque todavía no tenemos alas según entiendo”, podamos expresarnos libremente con respecto a lo que nos sucede por causa de nuestras creencias, se trata, a mi modo de pensar, en una forma moderna de INQUISICIÓN que más bien pretende proteger los intereses del cristianismo comercial más que los de Dios, es decir, no dar muestra a la gente que no cree aún en Cristo que esta clase de fe, no es precisamente una taza de leche, sino por el contrario, una ruta infinita e interminable de pruebas y dificultades que en la mayoría de los casos, no se cumple para nada ese viejo precepto de que Dios, “jamás te dará una carga mayor a lo que tú puedas soportar”, al menos conmigo aquello no ha funcionado jamás, como tampoco, “todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, yo os lo daré”. Y muchas otras promesas más que por viejo ahora, está claro que no veré cumplidas en mi vida.

A veces saco mis propias cuentas, - ¿Y si hubiese sido sanado por Él? Desde luego que habría tenido menos problemas para trabajar y proteger a mi familia - Además, la tremenda inversión que uno debe hacer solo en medicamentos desequilibra cualquier frágil economía, más todavía si uno es el blanco de un Ministerio itinerante como el mío, no obstante se trata de una realidad socioeconómica que muchos compatriotas deben enfrentar a diario, pero que la cristiandad toda y simplemente, no desea tratar en profundidad, pues los cristianos de hoy, prefieren vivir de bendiciones materiales y por supuesto, disfrutar de programas baratos que entrega la televisión basura, las cuales apuntan directamente pero, con una precisión milimétrica, a una realidad espiritual mediocre que en nada contribuya a tu crecimiento espiritual ni intelectual, es como si ellos le estuvieran diciendo al mundo primero, que los cristianos no sufrimos de dolencias o enfermedades, y luego, que estamos tan llenos de amor, que cuando un miembro de este cuerpo cae en esta clase de desgracia, el cuerpo todo se quebranta y las medicinas, como por arte de magia, porque Dios no te sana, o por lo menos cuando tú lo necesitas, van a llegar a tus manos como si nada.

¡Que mierda no!

Lo realmente triste y doloroso entonces, no es que uno deba enfrentar constantemente la enfermedad con las de uno nada más, sino que además, es decir, sumado a ese inmenso dolor llamado cáncer o lo que sea, debes seguir luchando, pensando a diario en lo que te han enseñado desde que tienes razón, de que a pesar de todas las cosas, “Dios te ama”, si hermanos, que Dios me ama, aunque a veces me falta para todo, aunque a veces el dolor te supera y hasta tirarte sobre una cama te duele. Es ahí cuando mis problemas recién comienzan a hacer merma de mis principios de fe, porque busco desde la incomodidad de la almohada el control de la TV., y me encuentro de repente con un predicador que a simple vista, en nada se esfuerza para vivir, y curiosamente, también se encuentra hablando del amor de Dios, casi del mismo amor que me fue enseñado, pero, sabiendo éste, que una hermosa billetera y de este porte, respalda cada aspecto de tu bella y conmovedora predica, es decir, si tú te enfermas, o si son tus hijos los que se enferman, el amor que te hayan profesando te permitirá correr, a cualquier hora de la noche, hasta la cínica o al centro médico más cercano de donde te encuentres. ¿Eso es lo que te hace un hijo de Dios? ¿El que cuentes con medios para solucionar esa clase de problemas? ¿Y los que no tienen esa clase de medios, no son hijos amados de Dios? O peor, según como lo entiende la pervertida doctrina de la prosperidad, ¿el no contar con esos medios como hijo de Dios, es solamente porque le has fallado a Él, o porque estas bajo maldición? Si esto no es una perversión, entonces ¿qué es? Parece ser entonces que eso sí es amor de Dios, esa es entonces la clase de amor que a mí me habría gustado conocer en esta vida, no el de estas magnánimas incongruencias que a diario cuestionan mi forma de pensar y de creer en Él.

Con una billetera estructurada de más que buenos diezmos, podrás siempre ver la realidad desde una forma de amor que yo no comprendo, al menos no he tenido nunca la oportunidad de tener, ya que recibir diezmos no ha sido jamás una práctica que haya formado parte de mi vida ministerial, ello, en la realidad, representa una de las más patéticas falacias en el campo de la vida espiritual y del servicio honesto a Dios, ya que los señores Ministros de Dios, llámese pastores o lo que sea, se las han arreglado muy bien para que el pueblo ignorante solo discierna en la realidad de los ministerios, a los mismos pastores, y de este modo, impedir que los Ministerios itinerantes, que también nos esforzamos en servir al Señor de señores, tengamos acceso a mejores y mayores bendiciones en lo que se refiere a mejorar nuestras condiciones humanas. No obstante, a pesar de las grandes necesidades que sustentan mi experiencia con Dios, según entiendo, los diezmos en el pasado eran ofrecidos a los que de verdad necesitaban de ellos, es decir, ellos nunca debieron haberse entregado para que un siervo de Dios, tuviera la oportunidad de cambiar de automóvil o llenar de viajes su itinerario espiritual con esta clase de ofrendas, no señores, esa forma de malversación de las riquezas de Dios, están totalmente penadas en los Escritos bíblicos.

Pero bueno, como nadie me va a tomar en cuenta ni me van a llamar para que dicte alguna charla que pueda ayudar en parte a aclarar o poner en orden estas viejas practicas, quiero que sepan que yo, al igual que muchos de ustedes, también creo en el amor de Dios, por su puesto que sí, creo en sus promesas, porque de vez en cuando la bendición también, y no como una lluvia, se posa suavemente como una lenta pero persistente llovizna sobre los surcos de mi lar, lo cual, invariablemente, no me pone en la misma superficie en donde se encuentran los requete consagrados e intocables de la fe protestante actual, por el contrario, la realidad que me toca vivir a diario como MINISTRO DEL MISMO DIOS QUE EL DE ESTOS PROFESIONALES DE LA FE ACTUAL, me da clara evidencia de que nosotros, por alguien o algo, estamos siendo tratados como ministerios del tercer mundo, y nada más, que cualquier clase de pataleo al respecto no tiene sentido, porque en lo concreto, nadie, absolutamente nadie se la va a jugar por ti, por ello es que jamás nunca voy a estar de acuerdo con el enriquecimiento de ministros de Dios que a pesar del discurso bíblico, jamás pero jamás le han trabajado un día a nadie, y sin embargo, no pueden vivir con lo justo, siempre necesitan más, lo cual es lógico que termina por desarraigarlos del gran propósito de Dios, terminando excedidos de peso y con una forma de vida que al final, ni siquiera sirve para atraer a los suyos a la causa del Señor.

Así parecen estar las cosas entonces, hoy día manda el billete, el mugroso y siempre pervertido billete, el que puede comprar la conciencia del más abnegado e irrenunciable ser humano, es por eso que yo me encuentro en esta situación, es por ello que muchos pastores no desean verme, a ellos, mi modo de ser en Cristo, les recuerda que el servicio a Dios, no está tan ligado a la forma de amor que ellos proclaman a los cuatro vientos, no señores, el ver a una persona como yo, aún en este tiempo de comercio espiritual en el que todo tiene valor material, subsistiendo del sonido de unas cuantas cuerdas y un manojo de canciones, les hace pensar que esta forma de servicio a Dios, atrae la pobreza.

¡Así de miserables con Dios y con la vida!

Es decir, El Evangelio del Señor ya no es para los que se encuentran enfermos y necesitan imperiosamente de un médico que pueda curar sus heridas, que es el espíritu con el cual el Señor Jesucristo hizo Su Ministerio terrenal, sino, para gente que cuente con recursos materiales onerosos, no cualquier recurso, de manera que al ministro, en esta realidad, no le falte absolutamente nada de nada, y que incluso aquello, le sirva para darse algún exquisito gusto por la vida, a eso hoy día le llaman, Evangelio. 

Una de las cosas que la encuesta CASEN no logra aún cuantificar, es el hecho de que en un país con tanta riqueza como Chile, no se justifica que un porcentaje como el que ellos han dado a conocer, sea tan pobre, porque según entiendo yo, la pobreza aquí en mi Valparaíso, no ha descendido, por ningún motivo, los pobres existen a montones, y al ser los sueldos tan miserables, no permiten a esa inmensa cantidad de seres humanos, otra clase de vida, y todo ello sucede por una sola cosa, que como les decía, la CASEN no trata, y es el hecho poderoso de que en nuestro país, lleno de grupos selectos que ganan millones y millones de pesos, a muchos de los que pertenecen a esta clase de castas, les importa un comino de que exista, en primer lugar, la estadística como tal, y luego, que un enorme conjunto de compatriotas ganen lo que este otro grupo y su entorno, se puede gastar en una sola tarde en un Restauran, o en una tienda como ZARA O FALLABELLA. De inmediato entonces comienza a tener sentido en mi mente el concepto o la idea de que la miseria espiritual, más que la material, es la que finalmente está ahogando y asfixiando a todo ese conjunto de personas que debe a diario hacer enormes esfuerzos solo para subsistir, me doy cuenta además, que la huella del inmenso monstruo que corroe y destruye a nuestra sociedad, avanza, a pasos realmente agigantados, si señores, no lo mide la casen ni alguna otra entidad que dedique todos sus esfuerzos y energía a jugar con las estadísticas, porque en cuanto a estadísticas, al parecer somos campeones mundiales, pero en el hacer por los demás, prácticamente estamos en deuda, al menos así lo demuestra la propia encuesta. Así que el verdadero Espíritu Santo de Dios, no el que promueven las dictaduras que han llegado de forma absolutamente prohibidas por LA PALABRA DE DIOS a nuestro país, como si fueran la panacea a nuestros dramas de la vida en Cristo, no guarda silencio en un país en donde estas realidades, simplemente pasan inadvertidas para quienes a diario tienen por hábito, esclavizar a sus congéneres con tal de que a ellos, no les falte nada de nada en esta vida, pregúntese:

¿Cuántos Senadores y diputados de la UDI y del partido que sea, renunciarán por Ética al Congreso después que se ha dado a conocer lo del Banco Penta?

¿Cuántos generales y almirantes ofrecerán un servicio a la patria, renunciando a parte de sus benéficos sueldos para proteger la vida de los que más sufren en esta vida y en especial, en este país?

¿Creen acaso que ellos en el Congreso se rebajarán sus sueldos debido a esta encuesta?

Y por consecuencia de esta misma encuesta, ¿creen ustedes que algo cambiará en la realidad, como los grandes dramas de la salud pública? ¡No me hagan reír, ello no tiene implicancia alguna en la realidad, se trata de un viejo hábito que aún no podemos erradicar en nuestras sociedades, porque si le diéramos más importancia a la vida del alma, de seguro ni siquiera necesitaríamos de las estadísticas!

Realmente son una vergüenza, y si la casen se preocupara de medir el estado del alma de la humanidad o de los chilenos en general, les aseguro que en cuanto a miseria espiritual, la estamos reventando, si hermanos, porque es el ser humano corrupto, y no otro, el que hoy día nos está gobernando desde su mimetizada realidad, no es el diablo de cachos y disfrazado de rojo como el que nos pinta el cine norteamericano comercial, el que hoy día hace y deshace en nuestro mundo, por el contrario, el diablo de este tiempo, fue a la Universidad, se preparó, se capacitó, eligió las palabras, y cuando tuvo la oportunidad, se contactó con los poderes fácticos de este miserable país, y los hizo sus socios, así que ahora, como uno que hizo un master en economía en una de las más ilustres universidades de la Puta norteamericana, llega a estas realidades y se viste de cuello y corbata, de manera que puede ser ubicado en casi todos los lugares donde haya presupuesto estatal para lo que sea, total los cara dura, ni siquiera se van a ir a asomar después por algún centro penitenciario, esa clase de lugar no es para esta casta de ladrones en mi país, la cárcel sigue siendo para los más pobres y marginados de la sociedad chilensis, por lo tanto hermano, este diablo actual, no el del infierno con fuego y toda esa pirotecnia, finalmente no se encuentra allí, por nada del mundo, no lo busquen ahí, el infierno no es un lugar para él aún, porque él se cree muy bien lo que pretende ser, piense en las cantidades ignominiosas que políticos de todos los partidos gastaron solamente en sus campañas hasta aquí, y se dará cuenta de porqué les cuesta tanto a estos energúmenos solucionar los problemas de la gente, al menos los de la gente común. Es triste darse cuenta que la sola campaña de Bachelett, que se dice ser socialista, costó varios millones de dólares, cuando en mi patria hay compatriotas que a veces no tienen nada que llevar a sus casas. Lo que hoy día necesitábamos, no eran más políticos, al cuerno con todo eso, lo que nuestra patria necesita, es misericordia, es piedad, es CARIDAD y no amor, CARIDAD como la expresó y enseñó el Apóstol Pablo allá en el puerto de Corinto, de manera que los Hospitales y Consultorios públicos, junto con la educación de este pueblo, realmente responda a las verdaderas expectativas de lo que nosotros esperábamos cuando se decía que la alegría ya venía. Todo aquello era solo un sueño, un bello y exorbitante sueño que sirvió para que los eternos selectos de las cúpulas sociales y políticas de este país, se convirtieran en ricos gracias a la miseria que han propagado desde los intocables e inaccesibles domos de la infame política chilensis, burgueses modernos que jamás les interesó de verdad el bien común ni menos el servicio a los que sufren en esta patria, no obstante, fuimos capaces de creer que las cosas sí podían cambiar, sin embargo, no hay que cavar tan profundo para darse cuenta de cómo políticos tanto de DERECHA como de IZQUIERDA, se han coludido para granjear enormes sumas de dinero, lo cual, en un país lleno de pobres y de personas que no tienen atención de calidad en los servicios de salud pública, constituye en una de las más vergonzosas demostraciones del estado espiritual en que se encuentra la realidad de Chile, lo cual nos deja al borde de lo enajenación como sociedad, ellos, los servidores públicos, como se ha hecho llamar, se han hecho millonarios con los problemas de la gente, eso es lo que nos ha traído la mal llamada DEMOCRACIA, una enorme y horrorosa GARRAPATA enquistada en el alma de nuestra sociedad, moviéndose con suma lentitud entre las vertiginosas realidades de nuestros conciudadanos, y esclavizando a diario a quien se le ponga por delante, recuerde que se alimenta de sangre y del alma de este pueblo, y como una ignominiosa realidad, se halla ubicada nada menos que aquí, aquí, en el mismo corazón de esta adolorida y empobrecida metrópoli, en medio de nosotros, frente a todas nuestras dolencias y tan humanas fragilidades, casi como un burla, como una constante paradoja que no nos permite mirar el futuro con verdaderas y justas esperanzas.
¿A quién beneficia entonces la política, o los políticos?

¿Qué beneficios nos ha traído a nosotros cuando, por la realidad de la enfermedad que padezco nada más, hace poco debí permanecer más de cinco horas en un servicio de emergencia esperando por una atención que simplemente no llegó?

¿Para qué realmente sirven los políticos si no ayudan a mejorar la condición humana de sus hermanos?

Muchos cristianos no desean hablar ni oír hablar de estos problemas, a esta clase de dramas ellos les llaman, ”dramas de los políticos”, y los cristianos obviamente, no deben inmiscuirse en política. ¡Al carajo con todo eso! Dios no nos ha puesto en este mundo podrido para que seamos contemplativos de la realidad como los tibetanos, no señores, es en el poder de La Palabra de Dios y en Su Glorioso Nombre que los PROFETAS en el pasado, hicieron oír sus voces, al costo de morir incluso por declarar mensajes contestatarios relacionados con la justicia y el derecho, no los derechos humanos, porque esa clase de derechos ya estaba declarado anatema por la actitud de los propios jueces y ricos que humillaban a los seres humanos en los tribunales de aquellos tiempos, sino, el derecho de Dios de gobernarnos.  


El silencio de la Iglesia Evangélica en Chile está más que asegurado entonces, eso sí que está más que claro para mi, todo por lo que lucharon muchos valientes hombres de Dios en el pasado en nuestra patria, se fue por el inodoro, y a ellos simplemente les ha importado un carajo, ¿por qué? Porque solo piensan en el billete, en los diezmos, en la plata, la que en tiempos del Apóstol Pablo, ya había cobrado el alma de varios y buenos cristianos. Este parece ser el destino de nuestras realidades, nos perderemos tal vez, en medio de las podridas vertientes subterráneas que llevan nuestros desechos, solo porque a unos corruptos representantes del Evangelio de la Prosperidad, les importó nada el esfuerzo y la valentía con que en este mundo, fuimos muchos cristianos honestos, capaces de defender hasta con nuestras propias vidas las convicciones que el Señor nos traspasó con Su Santo Espíritu. Así que el dolor en algún momento aumentará, el dolor del alma, porque ya no habrá necesidad de reclamar a nadie la veracidad de Las Escrituras, desde luego que no, porque para vivir una vida como la que hoy día han pretendido los propios Ministros de Dios, no se necesita tanta majadería en torno a una verdad que pertenece a otra época, a otra realidad, no a esta, no a la de Chaparro, no a la Édito Espinoza, no a la Witt, no a la de cualquier Ministro de Dios que aferrado en su corazón a las ganancias obtenidas por predicar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, hoy día dicta cátedra del amor de Dios, incluso en lugares en donde la verdad bien podría transformar la vida de esa clase de personas e infundir en ellos, una verdadera y sublime emoción que nos haga volvernos al verdadero sentido de la CARIDAD de Cristo que reside, ya no en las prédicas de los famosos, o en los cantos de los profesionales multimillonarios que hoy día hacen nata del pueblo que les acoge y les protege, sino, en las aún vigentes páginas de este antiguo y maravilloso libro que me sigue desafiando a diario, en la controvertible pero siempre admirable Persona de Nuestro Señor Jesucristo. 

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