Tuesday, April 04, 2017

EL BENDITO ARTE DE MI CANTO EN DIOS.

El influjo del Espíritu Santo en mi vida es constante, no para en ningún momento, y de eso doy gracias a Dios, se trata de una bendición el poder percibir, en medio de nuestra naturaleza fragmentada a veces por el dolor, La Presencia de un Dios que no deja de tratar con nuestras vidas. Todo ello se constituye en base para lo que es y lo que será obviamente, es que mi música, mi canto y mis letras, sólo pueden ser concebidas mediante ese trato especial que Dios nos da, de otro modo no sabría qué hacer, no se trata de inventar, de puro escribir o poner notas donde sea, no, para nada, el trabajo de un compositor de Cristo consiste, fundamentalmente, en oír primeramente, en esperar, en comprender qué cosas quiere Dios que yo diga y no en decir lo que me plazca.

Lo he dicho muchas veces, yo no escribo alabanzas, mi canto está circunscrito a otros parámetros, mis letras buscan otro tipo o forma de expresar el mensaje que Dios me ha dado, por ello me esfuerzo, por ello además, no escribo canciones como si nada, padezco muchas veces de sequía, y es en esos precisos momentos cuando más pongo atención a lo que me rodea, al clima, a las noticias, a lo que dicen los programas de tv, la CNN u otros medios de comunicación, a lo que leo en Su Palabra, a las conversaciones, que muchas veces ignoramos la importancia que una sola conversación puede tener para nuestras vidas, a los sueños, que en mi caso, componen uno de los más potentes medios por los cuales Dios habla a mi conciencia, lo cual, con el paso de los días, llega a convertirse en un 90 a 100 %, en canciones que luego aparecerán en mi trabajo musical y poético.

La Palabra de Dios dice claramente que Él habla a través de los sueños, el libro Job dice claramente esto:

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende.
Por sueño, en visión nocturna,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,
Entonces revela al oído de los hombres,
Y les señala su consejo,
Para quitar al hombre de su obra,
Y apartar del varón la soberbia.
Detendrá su alma del sepulcro,
Y su vida de que perezca a espada.
 (Job 33: 14 – 18)

A pesar del esfuerzo que hace Dios, parece ser que no siempre estamos en condiciones de entender o percibir La Voz de Dios, …pero el hombre no entiende… en mi caso, varias de mis composiciones las he recibido a través de este medio, a color y con sonido, como en una pantalla plana, como si se tratara de una película, ello se ha convertido casi como en un método, seguramente durante el día me cuesta mucho comprender, concentrarme, percibir en medio de la ciudad y el quehacer, igual que cualquiera de ustedes, lo cual para El Espíritu Santo, debe resultar sumamente complicado, ya que la urgencia de Dios por llegar a nuestras vidas, es algo inobjetable que ocurre diariamente con nosotros. De manera que al parecer, cuando ya agotados por el esfuerzo nos inclinamos en nuestros lechos, se produce allí una instancia imperdible para que Dios, con todo Su valioso consejo, pueda hablar a nuestras vidas, y de este modo, nuestra conciencia, nuestro sub consiente, nuestro propio espíritu, en algún momento del día, nos recuerde dicho consejo.

Mi canto no está de moda, nunca lo estuvo ni estará, y de eso doy gracias a Dios también, porque siento que mi vida y todo lo que forma parte de ella, vive un profundo equilibrio, lo espiritual con lo espiritual, lo que concierne a mis letras con mi música, es decir, soy parte de un verdadero y genuino proceso en Dios, un proceso que demanda mucho de cada uno de aquellos que no evaden la importancia de la formación, de la germinación y desarrollo de la vida espiritual, un solo elemento podría echar por tierra todos estos años en Dios, y así, de esta manera, obstruir lo que Dios persigue con mi vida a través de este particular hecho que es, el ser capaz de escribir o componer canciones. Cada letra de mis canciones entonces forma parte de este singular proceso, germina con alguna experiencia, con algún hecho que ha marcado mi vida en Cristo, no podría ser de otra manera, la importancia de nuestras experiencias finalmente, son en parte las imágenes en las cuales creo yo, se apoya El Espíritu Santo para hablar a nuestras vidas, no es un trato porque sí el de Dios en nuestras vidas, si Dios tiene tanto interés en nosotros como para intervenir de algún modo nuestro mundo onírico, entonces estamos en medio de una gran y verdadera bendición.

Cuando aprendemos realmente a tratar con Dios, todo se vuelve mucho más simple, más llevadero, pero en un principio no es así, solemos ser esquivos al Amor de un Ser tan grande como ÉL, no sabemos cómo será, estamos adiestrados por el sistema a concebir a Dios a través de imágenes religiosas, a través de repeticiones, de cosas muy conocidas y sabidas, sin embargo Dios, sabiendo de todas estas consideraciones, que no son tan simples de evitar, precisa de un momento como el que dice Su Palabra para hablarnos, de otro modo, no vamos a retener lo que Él quiere decirnos. Es en el sueño entonces cuando Dios me ha dado imágenes y palabras que luego yo, cuando siento el influjo de Su Espíritu para escribir una nueva canción, vienen a mi memoria, ahí, en ese momento, solo puedo hablar de algo extraordinario, algo que no estaba en mí, que al igual que en la medicina, ocupa un lugar como un implante dentro de mí, lo cual transforma nuestra experiencia en Dios, en algo absolutamente fuera de toda esta amalgama de incredulidad con la cual convivimos a diario, se trata de un milagro, o mejor dicho, de una experiencia que se ubica mucho más allá del mundo predecible.


Así, de esta manera se dan a luz mis canciones, esa es la manera en que Dios me habla, lo que Él me dice, es cosa de Él y mía, pertenecen al secreto en el cual nos comunicamos, allí, el enemigo no tiene parte alguna, no se le ha permitido intervenir, Dios tiene absoluta Soberanía para intervenir nuestro ser que yace, como ausente sobre su lecho, cuántas veces lo hace, no lo sé, cuántas veces interviene nuestros mundos para declararnos su consejo y alejarnos del peligro, no lo sé, lo que sí tengo muy claro, es que Dios muchas veces en mis sueños me ha mostrado precisamente aquello, el peligro en el cual estoy viviendo, en las cuerdas que el enemigo ha tendido para que yo tropiece, tengo claro que no podría vivir sin este recurso, aunque a decir verdad, creo que para Dios nada hay imposible, si no fuera a través del sueño, creo que Él inventaría una forma para hablarnos, de lo contrario, dudaríamos de su divinidad, de su capacidad para envolvernos como piezas valiosas dentro de una Voluntad intransablemente perfecta, una Voluntad y una Soberanía que nos permite concebir como personas e hijos de Dios, certezas y convicciones en torno a Su Persona.  

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