Wednesday, April 12, 2017

REPRODUCIENDO LO QUE DICE LA ESCRITURA.






Existe en tanto, el canto con sentido en Dios, el canto con propósito, el que tiene algo que decir, y ello, parece no importarle al cristianismo de hoy, ni menos comprender la diferencia entre un canto y otro, todo cae en el mismo saco, todo se mete en la juguera espiritual y no se logra hacer las diferencias, como si Dios hubiese hecho todas las cosas en blanco y negro, sin colores, sin sonidos, sin parámetros, sin considerar culturas, idiomas, origen, naturaleza de los Llamamientos, es decir, un Dios sin discernimiento.

En la medida que me he visto madurar y crecer en la vida, he comprobado que al cristianismo actual, poco le interesa profundizar en su fe, en su historia, vivimos en un tiempo en donde la música y la alabanza electrónica, prácticamente absorbe casi toda la atención en los cultos y reuniones varias en donde La Palabra de Dios, sólo ocupa una pequeña instancia dentro de toda la amalgama espiritual. Son los tiempos dicen ellos, es que nosotros no nos hemos adaptado, hemos quedado atrás, aunque jamás, a ninguno de sus escritores, a ninguno de sus paradigmáticos representantes del poder protestante mundial, Dios lo haya usado para profetizar un solo evento en esta tierra, y ello constituye para mí, en un verdadero y auténtico misterio, porque si bien, la doctrina y el mensaje es algo fundamental para el desarrollo de un cristiano, la profecía y el mensaje contextual, son parte integral de todo El Gran Propósito de Dios, por lo tanto Dios, sí tiene un mensaje contextual para este tiempo, no solo para la gente que aún no comprende El Llamado que Él está haciendo tanto individualmente como a las naciones todas de este mundo, sino que además, a todo el contingente espiritual de La Iglesia de Cristo que hoy día vive, uno de los momentos más críticos y peligrosos descritos por los Apóstoles y Profetas de Dios.

Sin embargo, a cambio de comprender lo que Dios desea que La Iglesia comprenda, los movimientos espirituales recientes y ya lejanos en el tiempo dentro de la vida espiritual de La Iglesia de Cristo, han dedicado casi todo su tiempo en difundir, lo que todos ellos han llamado, “La Doctrina de la Prosperidad”, de modo que a todos nos ha quedado muy claro, digo a los que estamos de verdad interesados en el tema, cuál es la principal preocupación de los cristianos que creen y defienden este tipo de principios. Es como una línea divisoria que nos permite contemplar entonces, el enorme abismo que debe representar para cualquiera que lee Las Escrituras en compañía del Espíritu Santo, el que estas personas hayan creado y sostenido en el tiempo, semejante doctrina, no obstante, la realidad supera la imaginación, y lo que empezó con sutileza de relojería Suiza, hoy día ya está patentado y en completo uso en las infinitas divisiones con que cuenta el cristianismo protestante, para ejecutar el propósito para el cual se mantiene aún en este mundo.

Esta posición que ha asumido el cristianismo actual entonces, de ninguna manera permite que el mensaje contextual o profético, al menos cantado, pueda ser oído y recibido por un pueblo que, principalmente, no tiene ningún tipo de cuestionamientos a estos problemas que sin duda, serán de mucha importancia para cuando El Señor, tenga que pedir cuentas a un cristianismo que, en su soberbia, solo admite como dije, en la pura expresión del canto espiritual, solo la alabanza y la exaltación, dejando en la orfandad más absoluta, a todas aquellas voces disidentes que pretenden con sus letras y sus voces desgastadas por el uso, despertar la conciencia “cauterizada” de un cristianismo que no desea ese tipo de mensaje, porque esta clase de fe paradigmática, se encuentra más que segura que el dinero y el poder terrenal, son más que una evidencia de la bendición que Dios desea darle a sus hijos, de manera que nuestro trabajo, por honesto y sacrificado que sea, pasa a convertirse en una molestia para los príncipes del cristianismo que promueve este tipo de conductas y credos.

El canto con sentido, como le he llamado, viene a reunir de manera inexorable en su contenido, un sinnúmero de aspectos que a veces ni siquiera la predicación logra asumir como mensaje, ya dije, la realidad de La Iglesia de Cristo se haya impermeabilizada para impedir que el mensaje de un canto con sentido, pueda alterar de cualquier modo la tranquilidad en que se encuentra el cristianismo de las alabanzas, de modo que el cantor de textos como yo, queda fuera del sistema, carente de representatividad, lejos de la bendición material que tan necesaria es para difundir las verdades de un Evangelio que ha quedado postrado y olvidado, para dar lugar a una forma de mensaje que centra su principal preocupación, en la moda, en la forma, en la estética de la fe, pero no en el fondo o en el contenido.

Aparece entonces, otro tipo o forma de cristiano, es el utilitario, el que se adapta a todo, a todos los requerimientos, no cuestiona absolutamente nada, pues teme ser despojado de la seguridad que le brinda el ambiente sensual en que ha postrado y concentrado sus creencias. Este arquetipo de cristiano, es activista, justifica principalmente su presencia en el cristianismo, haciendo cosas, no importando que o a quién o cómo, él, lo único que desea es hacer, ir, quemar energías, con la forma de culto no podría ser de otra manera. El cristiano utilitario entonces, no sabe que según Las Escrituras, que para nosotros los cristianos son sagradas, el templo somos nosotros y no el edificio o la construcción, por lo tanto, no hay que construir nada, La Iglesia puede y debe funcionar de igual manera dentro de una casa, o en un espacio cualquiera, a él no le queda claro no solo esto, sino que un montón de otras cosas más. La Iglesia actual entonces, está llena de actividades, de un ir y venir, de construir y construirse, de ignorar y dejar de lado todo lo que debiera ser fundamento para su existencia, porque si algo tuvo en cuenta El Señor Jesucristo cuando fundó SU CONGREGACIÓN, es que si hubiese Él reafirmado de otro modo la realidad del templo que no sea más que para ser usado como casa de oración, al menos en el caso de los judíos, porque ya no habían sacrificios, hubiese dejado un espectro enorme de especulación en cuanto al tema, y desde luego el Apóstol Pablo, hubiese incurrido en un error al decir que nosotros, las personas, “somos templos vivientes del Espíritu Santo”.    

Por lo tanto, no se justifica la montaña de dinero que se ha usado en construcciones de templos, no señores, según mi Evangelio, el que trae cualquier Biblia no adulterada, dice claramente que esos dineros deberían ser utilizados en ayudar a los NECESITADOS, Dios, en La Gracia en que vivimos ahora, no necesita de estas construcciones para que le exaltemos, lo establece Su Propia Palabra, no obstante, la obstinación de sus Ministros ha llevado la cosa a extremos casi Apocalípticos, de manera que no debe quedar mucho tiempo para que le tengamos nuevamente en este mundo, y podamos ser testigos de cómo a Él, habiendo dejado todo un itinerario para La Iglesia, le hemos desobedecido, y todas estas muestras de materialismo y de enriquecimiento material en la que ha incurrido el cristianismo actual, al igual que en los tiempos cuando en la Edad Media gobernó la curia romana, no sean más que acusaciones en su contra que él hará, a una forma de fe que ha prescindido del mensaje profético como norma de vida, y ha preferido ignorarlo para dar lugar, a un tipo de vida espiritual centrada en la realidad material y profana.

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