Tuesday, August 24, 2010

Intentando mitigar el dolor de nuestros hermanos.























Pero un día supe la verdadera naturaleza de mi enfermedad, supe que ni mi dolor ni mis dolencias se debían a un invento, que las tabletas que me había dado el último Doctor para calmar mis nervios, no curarían este mal. Nódulos traqueales calcificados, traqueopatía osteocondroplástica, calcificación coronaria aislada, y suma, engrosamiento de la pared interior de mi tráquea. Descubrí que no hay tratamiento, que el Médico no tiene nada más que aportar a la sanidad ni a la mitigación de tu dolor. ¡Eso finalmente es lo real! ¿Y cómo te armas para esto? ¿Qué debes tomar cuando los dolores vuelven a tu cuerpo y te llenas de un malestar indescriptible?

He ido aprendiendo a vivir con esto, aunque los doctores piensen que el dolor no es causado por lo que te congela el pecho, y luego de oprimirte por horas, días y semanas quizás, se destruye y convierte en miles y millones de agujas que apuntan hacia tu propio organismo. Así es esta enfermedad, otros sufren otra clase de males, pero la mía, transita por el dolor, por las inflamaciones a las articulaciones, a los dedos de las manos, en todo lo que implacablemente detona en una imposibilidad para ejecutar trabajo alguno. Pero no supe de ello hasta que al Doctor se le ocurrió mandarme a hacer un Scanner, solo allí tuve la certeza que los dolores que sentía en mi pecho y los malestares que me provocaban en todo mi cuerpo, eran producidos por un enfermedad que poco sabemos de ella, es más, aún un solo médico no me ha explicado nada acerca de esto, por pura curiosidad me enteré de que son muy pocas las personas que contraen esta clase de dolencia, por lo tanto, al no haber historias clínicas, tampoco se tiene la clase de medicamentos que uno debe tomar para hacerle frente a esta circunstancia.



Escribo esto porque sé que habrá algún hermano en cualquier parte de este mundo en condiciones, sino iguales a las mías, por lo menos parecida, lo cual, a tal hermano, hará bien al saber que hay cristianos como él, que también desean ser oídos a causa de sus dolencias, con ello, pretendo, con mucha humildad lo digo, abrir un espacio dentro de este mismo blog, que solidarice con quienes debemos cargar a diario con estas muy humanas condiciones. Esto, porque de verdad creo que la sanidad en medio de nuestro pueblo, es una necesidad urgente, pero no tan urgente como para que aparezcan predicadores y burladores jugando con la fe de las personas, sino, porque en primer lugar, creo en los procesos, por lo tanto, la sanidad, como tal, debe el Señor administrarla, ya sea a través, como dije antes, de un proceso, y por medio de un instrumento escogido que Él, con toda seguridad, posee en su bendita Misericordia. Por ello pienso que hablar solamente de la enfermedad con otros hermanos, debe tener un significado profundo, sobro todo para el que padece alguna clase de mal, porque en el mundo en el que hoy vivimos, poco tiempo tiene la gente para oír hablar a otro ser humano de sus dolencias y problemas, en especial de nuestras enfermedades, estamos demasiado comprometidos y compenetrados con el sistema como para detenernos en las vidas que transcurren a nuestro lado, como para poner esa cuota de comprensión que nos haga ser más inmensos que nuestras inconmensurables y estridentes, a veces, miserias cotidianas, porque si tenemos tiempo para ver y oír programas de farándula, para oír al cantante o predicador de moda, para ver la última pomada de Hollywood, entonces, porque no habríamos de tener o hacernos el tiempo para darle algo de él y de nosotros a quienes de verdad necesitan ser oídos. ¡Dios nos libre! Es que el imperio de la indiferencia, que hoy tiene sus raíces puestas y echadas aquí, justo bajo nuestras pisadas, simplemente nos encadena, nos ata y nos vuelve metálicos y pedregosos, nauseabundos a veces, parapléjicos espirituales que solo reaccionamos si la dolencia es capaz de golpear lo que más nos duele, de lo contrario, no hay mensaje ni cristianismo que pueda sacarnos de la silla en donde yace atornillada toda nuestra férrea armadura medieval de construcciones religiosas.

Es indudable entonces que la sociedad actual, ha empujado al cristianismo a ocupar un campo de acción sesgado y limítrofe, de eso no hay dudas, causando un daño irreparable a los mecanismos que Dios, a través del Señor Jesucristo, y solo por su Gracia, entregó a Su Iglesia para ejercer su dominio en todos los campos y disciplinas de la vida del ser humano. Pero la realidad, no es solamente que el cristianismo esté ocupando un minúsculo espacio dentro de la sociedad actual, porque si lo pensamos bien, debemos recordar que la comunidad de cristianos tuvo sus orígenes de este modo, nació como una expresión de vida, como una interrelación de un grupo de personas basado en el Amor de un Dios que se ha decidido a intervenir las vidas, desde la propia humanidad en La Persona del Señor Jesucristo, para luego convertirse en lo que todos conocemos hoy, Instituciones religiosas, estructuradas y empoderadas de una verdad que no les pertenece, porque si Dios no hubiese querido compartir con el hombre su verdad, se la guarda, pero Él, en forma Personal, vino a expandirla en todos los lugares, y así lo entendieron también sus discípulos, no nos trajo un forma de vida que pretendiera explicarlo todo y concentrar su autoridad en hombrecitos llenos de sospechosas conductas, por el contrario, jamás en la Escritura aparece el Apóstol Pedro o quien sea recibiendo títulos de magnificencia humana y transitoria como si se tratara de seres extraordinarios, ese no fue el mensaje que Cristo impartió a sus discípulos, ÉL les dijo claramente que el mayor era el que servía, todo lo demás que los cristianos apostatas y vendidos al sistema han patentado como cristianismo, es basura, basura nada más, aún en las pequeñas comunidades en las que el orgullo de la pertenencia a una determinada agrupación parece ser uno de los mayores logros, la basura está enraizada. Por ello, como decía, el cristianismo no solo se encuentra ocupando un pequeño lugar dentro de la sociedad actual, sino que además, permite que la sociedad, con toda su estructural epidemia de escepticismo, le trace la línea por donde debe dirigirse mientras dure su estadía en este mundo, olvidando el Carácter de su Llamamiento y además, produciendo un tipo de fe corruptible que no ejerce dominio alguno en los campos de la vida valórica y espiritual de nuestra sociedad.


Es claro que el sistema nunca se quedó estático en relación a la aparición del cristianismo, para nada, pareciera ser que desde un comienzo, el poder ejercido por las castas más opulentas de la sociedad en donde germinó la semilla del Evangelio, se transformó en persecución y sufrimiento para los creyentes en esta nueva doctrina. Ahora bien, si bien el sistema secular no nos ha quitado tanto espacio físico, porque templos hay en todos los lugares, y todos dicen ser cristianos, sí ha ido relegando y convirtiendo al cristianismo en una religión estática, con una movilidad casi nula en campos tan importantes y decidores como la vida valórica y ética de nuestras sociedades, sume a ello el daño que la Iglesia Católica ha hecho al mensaje de Cristo a través de todo el transcurso de la historia, con todos sus desaciertos basados en la codicia y en la perversión de sus dirigentes. Es que desde su implantación, el cristianismo ha sufrido todo tipo de embates y detracciones, el camino entonces no ha sido fácil, bajo ninguna circunstancia, las fuentes históricas también respaldan el hecho de que desde su mismo origen, la doctrina del carpintero fue producto de persecuciones y sufrimientos sin límites.

El cristianismo entonces, no nace como una filosofía de vida originada en el corazón ni en la poderosa imaginería humana, el cristianismo es la respuesta divina a los problemas de una sociedad atestada de confusiones y problemas, y surge precisamente, por la propia incapacidad del ser humano de auto redimirse. El humanismo, cuyo centro de gravedad se haya precisamente en el corazón y mente de una humanidad cuyo recurso más potente se encuentra en las virtudes humanas, aparte de tener su origen en la mente del hombre caído, es la prueba más decidora de que el cristianismo se opone a esta otra filosofía de vida como es el humanismo, porque mientras el hombre no reconozca el poder redentivo de la Sangre de Jesucristo, su vida sigue entendiendo el drama de la vida, desde la perspectiva que le proporciona una mente sin revelación y comprensión del Propósito divino. La obediencia al Evangelio por lo tanto, es indubitable, su origen divino nos pone en una perspectiva espiritual que necesariamente debe ser tratada a la luz de la revelación, de lo contrario, todo esfuerzo humano, como el propio humanismo para la liberación del hombre, se torna inocuo frente a la expectativa y respuesta divina en relación al pecado del hombre.

El sistema por lo tanto, ha sabido quitarle espacio al cristianismo, como le teme a su mensaje, lo ha empujado hacia adentro, y el cristianismo ha condescendido con él, porque siendo poseedor de un mensaje y un Llamamiento celestial, ha decidido creerle al sistema y quedarse en silencio, sin cumplir roles verdaderamente proféticos, quedándose simplemente a la espera de que los acontecimientos vayan desarrollándose. Ese no es el rol que le corresponde, Dios no nos envió una media verdad para que nos encerráramos en ciertos lugares y allí nos autocomplaciéramos pensando que estamos muy protegidos mientras la sociedad, padece el desenfreno y sin que nadie haga algo grande para que la respuesta a tal problemática, llegue a sus vidas. Ese es el camino que la cristiandad eligió, el cómodo, el sin problemas, vidas realmente inutilizadas para desarrollar Ministerios poderosos se dan a luz a diario, solo algunos desean dentro de toda esta esfera espiritual, servir con toda su alma a Dios, es la crisis de la realidad actual, hombres sin compromiso fuertes con Dios y su verdad, puros planteamientos estáticos para no poner en riesgo la salud ni el dinero que nos cuesta tanto ganarlo en un sistema que no nos deja ni respirar. Adiestrados para tal desdicha, solo atinamos a criticar a los valientes, eso si, porque la majadería y la soberbia de los dirigentes religiosos es una constante, imposible de pasar por alto, de este modo, pensar si quiera en un cristianismo que vuelva a la vida en comunidad, se torna en una ilusión, en una quimera espiritual que nos hace ver la gran diferencia entre lo que ocurrió con los primeros cristianos, y las mediocres realidades que hemos construido y respaldado con nuestras pobres decisiones.

Por ello, yo soy uno de los que no tengo mucha confianza en los grandes movimientos espirituales que aparecen y desaparecen como si nada en este tiempo y en el pasado, no sirven de mucho, tal vez para levantar alguna polvareda y arreglar las siempre alicaídas arcas de los Ministros de Dios, pero en cuanto a progreso y desarrollo de vida cristiana, ya he vivido y visto demasiado. Porque los cristianos, aunque nos parezca increíble, deberíamos siempre vivir de convicciones, ya que los principios que nos legó la cristiandad apostólica, son lo suficientemente claros y objetivos como para establecer, cuál y de qué modo podríamos tratar las infinitas dolencias que asolan las vidas de nuestros hermanos, las propias, y por supuesto, las de cualquier ser humano necesitado. El cristianismo, el bíblico, nació ejerciendo su autoridad basado en el bien que debemos provocar a los demás con nuestro proceder, esa comunidad de creyentes logró capitalizar muy bien el mensaje de Cristo, no evadió su perspectiva social ni su actividad en torno a la enfermedad, se trató de una forma de vida basada en el bien y no en responder con mal el propio mal, así se desarrolló, así logró consolidarse en medio de la sociedad en la cual se dio a la luz:

11 Y vino un gran temor en toda la iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.
12 Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.
13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.
14 Y los que creían en el Señor se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;
15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y los ponían en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, á lo menos su sombra tocase á alguno de ellos.
16 Y aun de las ciudades vecinas concurría multitud á Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; los cuales todos eran curados.
Hechos 5 : 11 - 16

No obstante, el bien mayor que necesitamos hacer, debe comenzar primero por nosotros mismos, ahí es donde debemos descubrir el valor del prójimo, el cual, también fue creado a la imagen del mismo Dios en el cual creemos nosotros. Este principio, rabínico, proveniente de La Torá, es uno de los pilares inamovibles e irreemplazables con que cuenta el cristianismo histórico para corregir los errores ya cometidos en el pasado, el prójimo, no debe, por ningún motivo, ser dañado en lo más mínimo, por el contrario, El Decálogo, en sus rigurosas pero comprensibles estrofas, apunta directamente a la preservación del espíritu de La Torá en la persona del prójimo, a quien no conocemos, en quien nunca pensamos, por lo tanto, evadir conceptos tan fundamentales como este, equivale darle en la realidad, las espaldas al mismísimo Dios, porque Él, en su infinito Amor, no discrimina, no mira a nadie por debajo de su condición, es más, Jesucristo, como Señor y Salvador, es la más innegable demostración de cómo siente y responde Dios a las necesidades de los seres humanos, es bíblico e inobjetable.

Las enfermedades por supuesto, tienen su propio origen, desde que el pecado entró al corazón del hombre, pero también desde ese momento, Dios proveyó al hombre de una salida, el hombre nunca se quedó solo, Dios siempre ha estado allí para socorrerlo, el sacerdocio mismo pretende, sino sanar las enfermedades, por lo menos que quienes adquieran alguna de ellas, tengan tratamiento en el campo de la vida espiritual y moral, es el hombre quien, armado de un orgullo y una soberbia incomprensible, desencadena con su desobediencia, todas las lamentables acciones que Él ha tenido que ejercer para que la humanidad no se quede sin parámetros de vida. La ciencia no cree esto, es más, se opone a ello, niega la existencia de Dios, con ello, autentifica la veracidad del libro de Romanos en donde abiertamente el Apóstol Pablo sostiene que la ciencia, se ha envanecido, que con una actitud soberbia, se ha autoconvencido que sus propios razonamientos le pueden aclarar todas las dudas al respecto.


Creo que una de las formas en que podemos ayudar a la mitigación del dolor desde este humilde espacio, y lo planteo como una posibilidad real, es que si alguien cree poseer una enfermedad, y en ella pasa grandes horas del día luchando para sobreponerse a sus efectos, a veces en un entorno de soledad absoluta, sería muy bueno que escribieran y aportaran con sus experiencias todo lo que deben sobrellevar y han tenido que vivir hasta ahora. Estoy dispuesto a publicar en este pequeño pero importante espacio que Dios nos hadado, cada una de las experiencias vuestras, por ello partí contando la mía, porque creo que es necesario en este tiempo, hacer algo por el dolor de lo hermanos, además, muchos de ustedes que leen este blog, y que por gracia de Dios, carecen de enfermedad alguna, ayudará a que comprendan y puedan ponerse en el lugar de aquellos hermanos que sí tienen mucho que decir y porque orar en esta circunstancia.

Deseo todo el bien y la bendición de Dios a todos aquellos hermanos que sufren a diario con una enfermedad que a veces no les deja ni trabajar, yo no ofrezco sanidad automática como hacen muchos predicadores de radio y televisión en la actualidad, solo estoy diciendo que si somos capaces de escuchar a otros seres humanos lo que les está sucediendo, estaremos ejecutuando un acto liberador, y además, que es lo que yo deseo, al ser capaces de oír a otras personas con dramas parecidos o peores a los nuestros, ayudará a que nuestro cristianismo cobre el sentido que realmente desea el Señor que tenga, en medio de una sociedad decidida a dar la espalda a Dios en la persona del prójimo.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Hola Florencio. Que bien que escribas tu sentir. Oye, he tratado de ubicarte cuando he viajado a Viña, pero no tengo tu número cel. , si es que me lo pudieras anotar por favor, Gracias.
Christian Román D., Rancagua.

8:33 AM  

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