Friday, October 15, 2010

El costo de seguir y hacer lo que Dios nos manda.















Nunca he sido un compositor de alabanzas ni de adoración, tal vez por ello no me lleve bien con aquellos que no encuentran mejor forma de enfrentar la problemática de la fe, que escribiendo textos para exaltar las cualidades de Dios. Me resulta incluso increíble, el que toda la majadera historia de los últimos años en el campo de la composición cristiana, haya estado girando en torno a lo que siente o no, tal o cual adorador de turno, y no porque el alabar a Dios esté lejos de mi ámbito, créanlo o no, vivo alabando a Dios, es parte de mi naturaleza, de mi Llamamiento incluso, pero no todo el día estoy de acuerdo con Dios ni con el mundo, ustedes ya me conocen, no tengo pelos en la lengua para decir lo que siento, y cuando analizo lo que me ha tomado llegar al final del día, no tengo fuerzas para alabar a Dios, me cuesta una fortuna sacar esas expresiones que rayan en lo absurdo cuando se dicen sin pensar en el entorno o en lo que rodea nuestro cristianismo, es que uno no puede sustraerse de tal y monumental realidad, es para mí imposible cerrar los ojos y hacer como la dictadura de la Prosperidad y el Gozo, como si nada estuviese ocurriendo a mi entorno.

Por ello es que elegí un campo mucho más complicado para desarrollar todo este tumulto de expresiones en cuanto a palabra y música, se trata de una verdadera aventura épica, una extensa y laboriosa caminata sobre un verdadero precipicio, o si se quiere, sobre un campo minado. Pero yo sabía a qué me enfrentaba, nunca estuve tan cegado como para no comprender que la tarea jamás iba a estar terminada, que no iba a contar con medios apropiados para dar a conocer todo lo que mi alma y mi vida deseaban expresar, de haber sido así, no hubiese continuado con esta labor, por lo agotadora, por lo incomprendida, así que sé muy bien de lo que estoy hablando, y sé también porque tantos cristianos en el día de hoy, optan por caminos menos engorroso para desarrollar sus potenciales creativos, si se puede hablar de creatividad, porque ahí entraríamos a hablar de cosas distintas, cosas mucho más contradictorias si tomamos como base el caudal bíblico. La alabanza en todo caso, siempre estará presente, no existe una expresión más humana como el alabar a Dios, en todo momento, cuando se está triste, alegre, cuando se está perdiendo la fe, en fin, yo mismo, cuando estoy sumamente sobrepasado, comienzo a cantar alabanzas que yo mismo invento en mi corazón, y siento una ligera unción que me ayuda en esos momentos, a sobreponerme para seguir luchando, debo agradecer a Dios, que a pesar de lo curtida que está mi piel y mi alma, aún tenga fuerzas para alabarle y bendecirle a pesar de las tragedias que a veces nos quiebran el alma y no nos permiten avanzar.
Pero tampoco estamos cegados en el alma ni en el espíritu para reconocer que uno no se puede pasar la vida alabando ni adorando a Dios, hay cosas en esta vida demasiado terrenales como para darle crédito a todos estos cantantes light que hoy día le imprimen su cuota de profesionalismo al canto de la adoración y del gozo, la impactante horda de noticias que nos sorprenden con sus sangrientas y entintadas columnas de suicidios y asesinatos, no nos dejan escape, no nos permiten soñar, hacen que veamos la vida desde una perspectiva mucho más existencial, obligándonos a actuar, de manera que nuestro cristianismo pueda ayudar en algo a subsanar, la ya decaída condición de esta humanidad. Allí un cristiano común y silvestre debe confrontar la otra realidad, no la de las alabanzas venidas desde México querido o de Centroamérica, sino, la propia, y muchos llegan a dudar incluso, de su propia fe, allí también, en forma soterrada, esos mismos cristianos hacen uso de todo lo que encuentren a su mano para no perder el equilibrio cuando las astillosas y filosas realidades del mundo suburbano, las emprende con todo su convulsionado paradigma, sin tomar en cuenta absolutamente nada, nada con lo cual el cristianismo actual ha producido para que los buenos cristianos jamás se encuentren con problemas de verdad, y así no tengan que fastidiar al Ministro de turno que les vigila el alma cuando ellos descansan plácidamente sobre sus límpidas almohadas. El registro que llevo de la gente que usa el canto nuestro en este momento, es altísimo, aunque nadie se dé el trabajo de divulgarlo o analizarlo, más aún cuando se trata de grabaciones hechas en forma undergruond, siempre al borde de lo inconcluso, por la falta de recursos que siempre ha rodeado a esta clase de Ministerios, y digo esto porque tal situación representa para mí, un pequeño prototipo o ejemplo que me hace pensar en la verdadera razón que han tenido todos aquellos cantantes de hoy para elegir el canto de alabanza como alternativa de expresión espiritual, sin duda que a muchos no les va a interesar el tema pero es necesario hacerlo, porque si te quedas sin discernimiento, como muchos, jamás vas a comprender el por qué Dios se ha dado el trabajo de entregar tantos dones a los hombres, y digo el trabajo, porque hacer comprender a un solo hombre que la humanidad no necesita alabanzas sino mensaje, es más que un trabajo, se trata de una odisea, un logro casi imposible de parte de Dios, porque simplemente nos gusta el evangelio que huela agradable y no contenga más problemas que los que podamos traer y llevar en nuestras mentes, jamás nos dimos el tiempo de pensar en los costos que deberíamos afrontar por sobrellevar ciertas verdades que nos han encajado desde chicos, aquí mismo, en nuestras sólidas conciencias, siempre nos gustó la parte agradable de Cristo, jamás nos pusimos en el lugar que nos correspondía por ser hijos de Dios en medio de este mundo, y tal vez sea esta la razón que tienen muchos cristianos para acceder en forma libre y sin ninguna objeción a los cantos de la antigua trova cristiana, allí había algo, piensan, algo les recuerda, tal vez lo que soñaron ser, lo que quisieron y no pudieron o no quisieron, de cualquier modo, se trata de una vergonzosa deslealtad, no tiene otro nombre, y más aún cuando tratan de ignorar lo que uno ha seguido haciendo a pesar de que en mi caso, desde el año 1991 ya no estoy en el Dúo Sal. De este modo, pareciera ser que lo nuestro le recuerda cierto romanticismo espiritual, con Cristo tal vez, que no encuentran en la rúbrica actual, pero yo sé que luego de este paso, vuelven a lo mismo, no se detienen a reflexionar en las razones ni menos a defenderlas, son caminos espinosos y polvorientos, inconclusos para el alma de un cristinismo lleno de deslealtades.

Puedo partir solamente diciendo, que muchos buenos cristianos que aún hoy absorben la música del Dúo Sal, no han pensado en el costo que significó, no para ustedes, sino para nosotros, el haber dejado absolutamente todo para que muchas personas hubiesen tenido la oportunidad de haber conocido a Cristo a través de nuestro trabajo, ello no les importa, total, muchos de ustedes mismos están ya bendecidos y armados en la vida como para pensar en el dolor o en la enfermedad, en el valor y la hombría que se debe tener para arrojarse en tamaña empresa, por ello es que no me interesan los aduladores que siempre escriben cosas que en realidad no tienen ya sentido para alguien que debe armarse a diario para enfrentar su condición, y no la va a tener jamás, perdí el miedo a decir lo que siento, no porque me crea superior o mejor que nadie, simplemente porque Dios, a pesar de mi enfermedad y todo lo que lleva impresa esta problemática diaria, me ha indicado que no confíe más que en aquellos que han sido capaces de cruzar conmigo el lindero, y créanme, no son pocos, de tal modo que puedo decir con mucha claridad, que puedo entender a los que solo recetan alabanzas para sanar el alma, puedo comprender el por qué jamás se lanzaron en algún complicado proyecto que pusiera en dudas o contradijera en algo la realidad del mundo religioso o secular, ello me hace reflexionar en las vidas de grandes hombres de Dios, como El Apóstol Pablo, Pedro, Los Profetas, y cuántos grandes valientes que no se intimidaron cuando debieron enfrentar la realidad, y haciendo uso de las herramientas que Dios les entregó, afrontaron el conflicto en toda su dimensión, espiritual, humana y terrenal, dejando el Nombre del Señor tan alto como para no pensar en adoradores que les importa un carajo la verdad profética, y peor, jamás se ha preocupado, pudiendo y teniendo los medios, de proteger a quienes han tenido que luchar en forma limítrofe, poniendo en riesgo hasta sus propias vidas, por salvar el mensaje de Dios para el tiempo que nos ha tocado vivir. Por esta razón yo no tengo tiempo para las adulaciones o algo parecido, solo tengo tiempo suficiente para mirar lo que viene, ¿o acaso alguien se ha preocupado o le ha importado la manera en que me las arreglé para profetizar el terremoto en Chile? Seamos honestos, en un Chile como el nuestro, la farándula está de moda, y hasta las desgracias se convierten en circo, como un ejemplo, yo no sabía que a Don francisco le interesara tanto el tema de la minería en Chile, y a varios más.

Finalmente, como la canción de León G., solo le pido a Dios, que me de las fuerzas necesarias para mantenerme en pié, para no aceptar sobornos de ningún tipo, incluso de los que me dicen que el tiempo pasado fue mejor y que debería volver a hacer lo que antes hice, Dios, a lo mejor, no debe estar tan de acuerdo con ello, de lo contrario, ¿por qué aún sigo escribiendo letras y no alabanzas? Hace poco, un niño por ahí me preguntaba el por qué mis canciones duraban tanto, y yo le respondí que no era que mis canciones eran tan largas sino, que las demás eran muy cortas, de otra manera, no habría necesidad de dones para hacer trabajos tan obvios, así que, a exigir más cristianos, más de los compositores de moda, cómo saben, ¿a lo mejor Dios hace el milagro y nos dice qué es más importante en este mundo, si alabarle y adorarle, o darle a la gente que no tiene a Cristo, una porción de su verdad en algún canto que aunque rústico y humilde, se parezca un poco más a ese Cristo que anduvo en Galilea?

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