Saturday, January 08, 2011

La Profecía de Hoy.


Decir que la tierra hoy día, y solo hoy día gime con dolores de parto, sería una inexactitud de este porte, una mentira que solo avalaría el pensamiento clasista de la fe tradicional. El problema creo, va más allá, mucho más allá de apreciaciones súper frágiles con respecto al contenido profético que nos convoca en este tiempo. De dolores, la tierra está llena de ejemplos, desde el mismísimo día en que Dios nos echó en estas latitudes, la tierra, aunque bella, parece no ser un sitio agradable en donde poder enraizar nuestros sueños, de hecho, no estábamos destinados a vivir en este planeta, sino, en el paraíso, fuimos expulsados a esta tierra, por lo tanto, intentar eternizarnos en ella resulta ridículo. Las listas aparecidas además, acerca de grandes catástrofes acontecidas en este planeta, parece cada día darnos la razón al pensar de que jamás, pero jamás de los jamases, este territorio rodeado de mar, tuvo si quiera la intención de proporcionarnos un espacio para que desarrolláramos con tranquilidad nuestras vidas cotidianas, solo el poder redentivo del sacrificio de Cristo hizo que esta tierra se nos ofreciera en algún aspecto, confortable.


Al respecto, tengo mucho que decir, mucho porque conjeturar, a los académicos de La Palabra es lógico que una vez más, no les agradará mi reflexión, ellos de seguro querrían que uno dijera que hoy día estamos frente a una evidente demostración de que la Venida de Cristo a este mundo, es ya una realidad, solo porque un par de enormes terremotos y maremotos nos han golpeado, solo porque la naturaleza está dando claras demostraciones de que la tierra, como un ente vivo, se encuentra agotada. No obstante, el recurso bíblico en ninguna de sus interpretaciones, nos da claras muestras de que la tierra desaparecerá o algo por el estilo, el apocalipsis, el bíblico, es una instancia profética que relaciona aspectos espirituales e históricos, y que no necesariamente reflejan la realidad desde un punto de vista contextual, por el contrario, da luz y testimonio acerca del propósito universal de Dios, y obviamente lo centra en el acontecer humano, por ello es que al aplicar ciertos principios de este orden teológico y escritural, vemos que la dinámica escatológica pareciera estarnos dictando evidentes manifestaciones de que el regreso de Cristo está a las puertas. Pero siempre ha sido así, siempre ha habido catástrofes, y les recuerdo, muchas más enormes incluso que las acontecidas en estos últimos años, como la caída de meteoritos sobre nuestro planeta, la desaparición de islas y continentes, etc., es decir, las catástrofes no son propias de este tiempo, desde que la tierra es tierra, el mundo sigue moviéndose, y seguirá, por mucho tiempo incluso, hasta cuando Dios quiera, hasta cuando su poder sea entendido y respetado en esta realidad, mientras tanto, existe otros patrones en los cuales podemos afirmar nuestras convicciones para dar un mejor uso a nuestro estático cristianismo, de ello no hay duda, sin embargo, a lo opuesto que piensan muchos Ministros y teólogos en general, hay cosas dentro del plano espiritual que en definitiva no están ni estarán jamás muy claras, y no porque nos falte la fe o carezcamos del entendimiento adecuado, el caso es que nadie ha podido dar con exactitud, la fecha ni la hora en que nuestro salvador irrumpirá desde el cielo para tomar a su Iglesia y llevarla al lugar que ÉL le ha preparado desde hace muuuuuuuuucho tiempo.


La tierra entonces, no está condenada, a pesar de los estragos ecológicos, a pesar de la indiferencia con que el hombre ha tratado los recursos que ella nos ofrece, el acto redentivo de Cristo, no sólo toma aspectos relacionados con el hombre y el pecado, sino que además, incluye la realidad ecológica y todo que se relaciona con la vida y la subsistencia del hombre sobre este planeta. Esta realidad, fundamental para la comprensión del propósito salvífico en toda su real dimensión, está totalmente aclarada y explicada a lo largo de toda la Escritura, el interés de Dios no es el de destruir lo que Él mismo creó y vivificó con su eterno poder, el que se ha encargado de hacerlo, es el propio hombre, con todas sus guerras, con sus arsenales nucleares, con sus insecticidas, con los derrames de petróleo en los mares, con la extinción de animales y destrucción de la fauna y flora de este planeta, es decir, el hombre, distanciado de Dios, ha creado su propio Apocalipsis, su propio y final momento, y no porque Dios lo haya querido así, por ello es que este tema, el del retorno de Cristo y el Apocalipsis, no es tema de este tiempo solamente, los cristianos primitivos también comprendieron que estaban viviendo el Apocalipsis cuando el Imperio romano inició la gran persecución que terminó con la vida de cientos y miles de personas. Muchas generaciones vieron el Apocalipsis cumplido cuando, en el correr de su tiempo, fueron testigos de cómo la sociedad se derrumbaba, en todos sus aspectos, políticos, sociales, económicos, y acaso, ¿no esto lo que trata de transcribirnos el libro santo cuando da cuenta de cómo el hombre, con su soberbia, hace tangible una realidad que parecía solo leyenda dentro de sus páginas? ¿Cuál es el significado que le damos hoy a ciertas Escrituras que nos anuncian eventos apocalípticos? ¿Qué pensaron qué era la bomba atómica aquellos que sufrieron con su explosión? ¿Qué estarán pensando los hermanos australianos al ver su país lleno de agua? ¿Acaso eso no es un diluvio?


Es innegable que Apocalipsis ha habido en todos los tiempos, los judíos lo vivieron en carne propia cuando los Nazis ascendieron al poder y crearon toda esa industria de maldad que la historia llamó el HOLOCAUSTO. El juego de muchos entonces, es que la gente sienta miedo, que el temor sea la herramienta con la que veamos y entendamos La Palabra, para ser esclavos una vez más, para no acceder a lo mayor, a lo que Pablo llamó caridad, lo cual, transgrede el espíritu con el cual ella fue inspirada para que ciertos hombres pudiesen redactar sus páginas. El mayor y más importante tema al cual nos convoca este libro, simplemente se traduce a vida, a praxis, porque si hay algo en lo que nos hemos equivocado como cristianos y seguidores de su enseñanza, es en la práctica de Su Evangelio, por simples que ellas sean, cada una de sus indicaciones son una poderosa razón para intentar salir de la inercia en que nos tiene sumido el cristianismo del mercantilismo, haciéndonos creer que una sesión de cantos y alabanzas a Dios en un Domingo por la mañana, puede siquiera equilibrar en la balanza valórica nuestra ausencia en los lugares en donde sí es necesaria nuestra presencia, no creo exista en este mundo, otra razón para ser cristiano sino que para servir al prójimo, para ser puentes entre las enseñanzas de Cristo y las personas que aún no le conocen. Las calles de este mundo están llenas de hijos pródigos, hombres que alguna vez esperaron con mucha fe la Venida de Cristo a este mundo, pero que se cansaron de ello, se agotaron de creer y tener que sobrellevar una realidad semejante. Ello nos da un claro parámetro de cómo no debemos entender la fe, de cómo no debemos entender nuestro compromiso que hemos asumido con la Persona de Cristo, todos esos hijos pródigos merecen una segunda y tal vez muchas oportunidades más para enmendar sus caminos, ellos solo fueron víctimas, como muchos de nosotros, de la irresponsabilidad de muchos maestros que no consideraron que sus enseñanzas podrían dañar de tal forma la vida de las personas.


Vivimos entonces, en medio de un mundo que necesita urgentemente de nuestro cristianismo, de nuestra acción, de nuestra forma de entender y ver la realidad de Dios, la compasión y la misericordia divina debe ser uno de los más fuertes legados que podamos poner en práctica y dejar sobre este planeta, no tenemos otra manera de continuar con el trabajo que Jesús inició allá en Galilea hace dos mil años atrás, todos tenemos algo qué hacer por la causa de su Nombre, dolor, hay en todas partes, en todos los lugares, y de todas y muchas otras maneras, solo aquellos cristianos que están viviendo encapsulados y lejos de la realidad que debemos enfrentar muchos a diario, no tendrán la capacidad de asumir el costo de dicha palabra, en ello estoy cierto y seguro, pero sé que muchos de ustedes, y en ello también tengo absoluta certeza, tienen en sus vidas, la enorme necesidad de poner en práctica no solo su cristianismo sino además, la de ayudar a sanar el mal que hoy día aqueja a casi toda la sociedad en la que estamos viviendo, ésta, creo, es la manera en que debemos enfrentar cualquier atisbo de Apocalipsis que nos depare la realidad, otra cosa sería actuar con irresponsabilidad y carecer de Misericordia. La manera en que el cristianismo puede volver a ser lo que algún día fue, por lo menos dentro de nuestra realidad nacional, es cuando nosotros, todos, Ministros y hermanos, comencemos a perder el miedo al ridículo una vez más, y dediquemos más tiempo a los seres humanos, solo de este modo veremos la dimensión del daño y recibiremos de Dios el ungüento para salvar lo que aún podemos salvar.


Cristo de seguro volverá, estoy como ustedes, aguardando, y créanme, lo anhelo desde el fondo de mi alma, sin embargo, yo creo que no podemos pasar la vida entera sustentando todo nuestro discurso en base a este solo aspecto, hay mucho que hacer aún, estamos todavía detenidos, enfrascados en una forma de fe que poco menos ridiculiza a aquellos que intentan llegar al menos, con una palabra, hasta el lecho de dolor de algún ser humano que no necesariamente pertenece a nuestra realidad espiritual, ¿y por qué debería ser de otra manera, si la palabra prójimo significa próximo? Ello nos pone en evidencia que muchos de nosotros, por causa de la realidad que hoy día se encuentra viviendo el mundo entero, no somos capaces de abordar el tema porque creemos que Cristo vuelve, es mucho más cómodo, es mucho más agradable pensar que el mundo se condenará y que todos irán a parar finalmente al mismo infierno, este pensamiento no corresponde a la doctrina ni principios que enseñó Jesucristo, el hecho de que se están desencadenando grandes tragedias en el mundo, no significa que debemos apartarnos de los seres humanos, contrariamente a ello, el principio bíblico nos obliga a tener que detenernos y abordar todo el drama humano para proporcionarle la sanidad que solo Cristo puede dar. Muchas cosas hemos dejado de hacer desde que la modernidad llegó a las catedrales pequeñas y grandes de la fe cristiana, muchos buenos cristianos abandonaron el frente para dar lugar en sus vidas a todo lo que este sistema les ofrece, de este modo, pretender cambiar o afectar este mundo desde una perspectiva tan relativa y poco creíble como la que hoy día adoptó la cristiandad, es una muestra de lo equivocado que estamos, aún así, creo que muchos de nosotros, con todas nuestras humanas deficiencias, enfermedades y limitaciones sobre nuestras vidas, tenemos mucho que hacer por los seres humanos a través de La Persona de Cristo, ello nos dará fuerza para sobrellevar nuestras realidades y además, estaremos colaborando a la sanidad que tanto necesita este mundo para salir del fango en que se encuentra.

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