Tuesday, January 11, 2011

La solidaridad en una plegaria.


















No siempre tenemos la oportunidad en la vida, como países tercermundistas, de agradecer y demostrar todo nuestro respeto por aquellas naciones que, cuando nos vemos afligidos por razones de catástrofes ocurridas en nuestros territorios, inmediatamente reaccionan enviándonos toda clase de ayudas que en cierta forma, si no fuera por ellas, tendríamos que enfrentar dichas tragedias en la más absoluta y total soledad. Pero las naciones a veces, no son lo que parecen ser, y es en ese preciso instante cuando aparecen de verdad los verdaderos héroes, allí, el comportamiento del ser humano puede llegar incluso a límites impensados. No obstante, la necesidad que hoy día nos convoca, no nos pide acciones heroicas ni mucho menos, desde luego, toda actitud o maniobra, por pequeña que sea, deberá, incuestionablemente, si se trata de ir en ayuda del prójimo, llevar algo de esfuerzo, de lo contario, el bien que pretendamos sobre nuestros hermanos o vecinos, o como es en este caso, seres humanos que a pesar de contar con infraestructuras sociales y económicas absolutamente lejanas a las nuestras, podría verse entorpecido desde cualquier perspectiva, y esto es algo que nadie desea, porque tal vez sea éste el momento exacto para retribuir, como al principio planteaba, el cariño y la solidaridad que nos han manifestado en tantas y diversas oportunidades naciones como Australia, Alemania, y un sinnúmero de otras naciones más que se han visto afectadas por catástrofes enormes producidas por la naturaleza.


¿Pero qué cosa podríamos nosotros entregarles o darles a aquellos que hoy día han sido o están siendo golpeados por esta secuela de dolor que afecta a la tierra entera, en especial a estas súper potencias económicas? Es obvio que ellos tienen todos los medios para enfrentar este autentico vendaval que les ha traído la naturaleza, no hay duda de que ellos, como súper potencias, están preparados para todo, siempre ha sido así, por eso mismo es que cuando las tragedias, específicamente terremotos, asolan nuestras realidades, la ayuda venida desde esos específicos lugares del mundo, no se deja esperar. El problema que ahora nos plantea la realidad, nos debe hacer reflexionar en qué tipo de ayuda es la que podríamos nosotros enviar o generar desde este lejano lugar, a gente que aparentemente no necesitara de nada, hacerlo, es nuevamente ponernos en el lugar del prójimo, una vez más para darnos cuenta que todos los que habitamos en este planeta, somos frágiles, demasiado frágiles como para obviar la forma de dolor que hoy día nos traen las imágenes que dan vuelta en cosa de segundos, todo el circulo de la tierra.


Los seres humanos, a veces no sabemos o no comprendemos la dimensión de nuestras necesidades, incluso, a veces pretendemos ocultarlas o disfrazarlas, por cuestión de orgullo, de falsa modestia, etc., el caso es que todos, todos los que tenemos un alma, un espíritu y un cuerpo que cubrir, padecemos casi de las mismas cosas, en diferentes contextos sí, pero el alma, el alma es la misma, por lo tanto, las interrogaciones que podrían llevarnos a buscar la forma en que podemos ayudar a nuestros hermanos del mundo, deberíamos encontrarlas en nosotros mismos, en nuestras propias limitaciones, porque tal vez el hecho de no contar como nación, sin mentirnos, con una economía solidaria y humanista como debería ser, puede que nos haya dado cierta fortaleza para enfrentar este tipo de tragedias, lo que manifiesta abiertamente, que nuestras humanas fragilidades y deficiencias sociales, han permitido tal vez, a gran parte de ciudadanos de esta nación, a sobreponernos rápidamente de los embates de la naturaleza, como ha sido el último terremoto y Tsunami. La tragedia entonces, nos ha hecho fuertes, ojalá, sin tintes de soberbia, sin arrogantes actitudes ni desafiantes miradas, todo lo que nos ha ocurrido en estos años, en especial el pasado 2010, debería autorizarnos, moralmente, para ejercer cualquier tipo de conducta que vaya en beneficio, como dije antes, de quienes hoy día sufren con la inclemencia de la naturaleza.


Haití estará siempre allí para decirnos que la solidaridad, es un arma efectiva cuando se trata de dolor humano, hoy día, sin embargo, son naciones con experiencias y expectativas económicas extraordinarias, pero que cuando se trata de la naturaleza, ella no distingue entre ricos y pobres, entre blancos y negros, ese engorroso trabajo es para estadísticos, para logísticos, no para quienes tenemos la necesidad de velar cuando se trata del dolor humano, cualquiera sea su origen, cualquiera sea su condición. Ésta es pues la hora que Dios nos ha provisto para que la retribución hacia estas grandes naciones, solidarias con nuestros sufrimientos, sea una realidad, y sientan además que nos están solos, que el frío y la lluvia que asolan sus territorios, pronto pasará, que todo en un momento volverá a ser como antes, porque la fuerza de una plegaria aún puede conmover el mismo cielo, de ello no tengo dudas, tampoco del amor y la lealtad que podemos expresar a esta gente cuando, en nuestra conciencia, aún no se diluye el momento cuando los aviones comenzaron a llegar desde todas partes del mundo, para ayudarnos a aliviar en algo el dolor que nos causó nuevamente la tragedia de la naturaleza. Por ello entonces, porque sabemos de dolores y tragedias, es que debemos armarnos en nuestras vidas, en esta hora, en este mismo instante, y comenzar a clamar por nuestros hermanos australianos, por la nueva y floreciente generación de ciudadanos alemanes, la oración es una pequeña tal vez, pero poderosa herramienta que puede tocar las puertas del cielo, y de este modo, hacer que Dios ponga su mano misericordiosa sobre estos países y proporcionarles, la ayuda que sólo Él puede entregar en un momento como este.


Tal vez no estemos de acuerdo en nada, tal vez la religión nos haya puesto en diferentes montículos de orgullo para no fortalecernos y crear un cristianismo real y vivo, aún así, debemos responder, responder a Dios por lo que no quisimos hacer o no tuvimos ni siquiera la necesidad de hacer por quienes hoy día tanto precisan del amor de Dios y de su gran Misericordia. Cada cual deberá dar cuenta de sus propias negligencias, aún así, estoy seguro que la oración de quienes sienten el dolor de los demás como propios, estará en estas noches dirigida en parte, hacia aquellos que no han querido estar ausentes en la hora de nuestros propios dolores, ellos son valiosos, ellos procederán como héroes, sin que los noticiarios de la CNN, o de quien sea, pueda advertir semejante muestra de cariño y solidaridad para con nuestros hermanos. Dios, de seguro, oirá, una vez más, porque al corazón quebrantado Dios no deshecha, porque Él mismo está construido de quebranto, de dolor, de soledad, y la aflicción del ser humano, seguirá siendo una enorme y poderosa razón para enviar a sus mensajeros a este mundo, y ofrecer aquella calma que en la pequeña nave de Galilea, nos sigue ofreciendo el Señor con su mansedumbre y su gran amor por la humanidad que sufre.

2 Comments:

Blogger Juan Miranda said...

Florencio,
Buen día.

Me llamo Juan, he leído algunos de sus blogs, y si bien no he llegado al que talvez mencione cuál es la enfermedad que padece, lo que me queda claro es que una enfermedad incurable para los médicos, muy crónica y dolorosa, que aveces los recursos no alcanzan para los medicamentos y perdóneme el no tener más claridad y exactitud para los demás detalles que he alcanzado a leer y los demás que desconozco.
Lo lamento. Lamento su enfermedad mi hermano. Pienso en sus dolores y temo, pues no quisiera padecerlos. Si embargo, mi hermano, no sé si usted lo quiera, pero debo visitarle. Talvez en algo pueda yo servirle.
No tengo el don para sanar. He rogado al Señor me lo dé para sanarle a usted también, pero hasta ahora no me lo ha concedido. He rogado por usted y su salud; porque la gracia y la paz de nuestro Dios y Padre sobreabunde en usted y halle alivio en su dolor. Tengo plena certeza que son muchas las aflicciones de los que él ha justificado y que practican su justicia, y que de todas ellas él los libra; y que tenemos por bienaventurados a los que sufren, como el justo Job, y que habiendo aguardado con paciencia alcanzó salvación y aliviio a su terrible condición. También tengo el testimonio de los santos profetas, y todos los justos que fueron perseguidos y sufrieron muchos dolores, aflicciones, angustias, y por si esto no fuera suficiente, el menosprecio y oprobio de una generación y mundo que eran dignos de ellos. También su promesa inamobible que a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien, para aquellos que, de acuerdo al propósito que él mismo se planteó en su sola potestad, llamó para darles la forma de su amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, puesto que de él mismo escribió en su santa palabra diciendo: ...varón de dolores, experto, experimentado en quebrantos y más encima nosotros como que escondimos nuestro rostro de él.
Cómo me atrevo a esribir esto! Miserable de mí! si el testimonio de todas las Escrituras comenzado desde Moisés y pasando por todos los profetas y los Salmos, dan fe de los padecimientos de nuestro Señor Jesucristo, pero de la misma manera, de las glorias que vinieros tras ellos.

Mi hermano, no obstante todo lo anterior, deseo su salud. Ruego a nuestro Dios le alivie por completo. Tal vez, he pensado, si estamos juntos, nos ponemos de acuerdo, invocamos el nombre de nuestro Señor Jesucristo nuestro salvador y nuestro sanador, y suplicamos con lloro y lamento, afligiendo nuestras almas delante del único y verdadero Dios, él se apiade de nosotros y le envíe su salud, de la cual hay en abundancia en él, de la misma forma que lo hizo con Ezequías el día que en su aposento, hechado sobre la pared, lloró y rogó por su vida, cuando Dios ya le había sentenciado su fin. Pero nuestro Dios, que es bueno y justo, y se deleita en hacer misericordia y defiende la causa del huérfano y la viuda, pero también el derecho de los afligidos, le oyó, y le mandó a decir con el profeta que escuchó su oración, sus ruegos y sus lágrimas. Así también lo hizo con su propio Hijo, recuerda? Por que como está escrito: Cristo en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas al que le podía librar de la muerte, fue oído, no por se Hijo, sino por su temor reverente, pues no consideró su condición de Hijo como cosa a qué aferrarse, al contrario se despojó a sí mismo, y se humilló tomando forma de un miserable como yo.

No escribiré más. Deseo verle si le sirvo de consuelo y para algo más. Si le sirvo para humillarnos juntos y suplicar la ayuda de Aquel que se duele del castigo y de las miserias del hombre. Y luego que nuestro Dios haya manifestado su gracia e inagotable poder para usted, poder conversar acerca de muchas cosas que tengo en mi corazón a causa de lo que le he leído.

Estaré atento a su respuesta y espero buena acogida.

Que la gracia y la paz de nuestro Dios y Padre, el salvador de todos los hombres, y el amor de su Hijo nuestro Señor y Salvador Jesucristo sean con usted.

5:13 AM  
Blogger florencio said...

Hermano Juan,

agradezco sus palabras desde lo más hondo de mi corazón, agradecería me enviase su dirección de correo para que detallemos una visita a mi casa porfavor.

Florencio Navarro.
elrecolector

florencio_navarro@hotmail.com

8:34 AM  

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