Saturday, November 26, 2011

Cristianismo actual, o el abismo de donde no logra escabullirse.



El cristianismo actual, o mejor dicho, la forma de cristianismo en la actualidad, que goza de tantas y perversas maneras de autoprotección en contra de la verdad revelada, tiene grandes responsabilidades que enfrentar, es inobjetable, desde cualquier punto de vista, pensarlo de otro modo es una completa deslealtad que va en contra de los principios del Evangelio del Señor Jesucristo, porque finalmente, la diferencia entre Evangelio de Cristo y Cristianismo, sí existe, es teológico, hasta histórico, solo hay que pensar en esas personas que se reunían en torno a las enseñanzas del maestro y de Su Persona, y de cómo, con la aparición de esta nueva forma de Iglesia que fundó el Emperador Constantino, se perdió esa sencilla forma de existencia que intentó proteger hasta el final, una forma extinta de vivir el Evangelio de Cristo en la historia.

Los cristianos de hoy, amparados en ideas renovadoras y hasta consumistas que trajo la modernidad, no encuentran el lado oscuro a estar inmersos dentro una sociedad que todo lo traduce a números, placer y materialismo, por el contrario, han encontrado dentro del propio Evangelio del Señor Jesucristo, según ellos, las razones mismas que fortalecen esta verdadera suplantación a la verdad bíblica y revelada en Las Escrituras. No hay que ser profeta entonces para advertir los peligros en que se encuentra la cristiandad, es más, soy de los que piensa que, finalmente, se ha de cumplir exactamente La Palabra de Dios en lo referente al carácter apóstata en que se verá envuelta la Iglesia de Cristo en los llamados, “últimos tiempos”, y no por una cuestión filosófica puramente, de ningún modo, existe otra clase de parámetros que La Escritura detalla textualmente para que los verdaderos cristianos, o seguidores de las enseñanzas de Jesús, tomen muy en cuenta a la hora de reflexionar con respecto a la hora que nos encontramos viviendo. Es que desde hace mucho tiempo la verdad, como una fuerza transformadora y demoledora en contra de los prodigios de Satanás, ha pasado simplemente sin pena ni gloria dentro del ambiente de La Iglesia de Cristo, provocándose un vacío en lo que se relaciona con lo que se dice o se debe decir desde un púlpito a quienes tienen también, la responsabilidad de poner en práctica a diario la dinámica del Reino y las demandas del Evangelio del Señor Jesucristo. Hablar por lo tanto en un medio impermeabilizado contra la verdad dicha de todas las formas y en todos los tonos, se convierte en un dilema para quienes deben hacer el mayor y más importante esfuerzo que es, hacerse del mensaje y poder ponerlo en la conciencia de un cristianismo que ni siquiera sabe si está en cautividad o no.


Por pensar de este modo entonces, no me es fácil congeniar con la sementera actual de la fe, por nada del mundo, la incapacidad de ellos para comprender esta clase de fenómenos que se dan dentro la realidad espiritual, solo me hace pensar en la inmadurez de los cristianos para aceptar que no siempre se tiene la razón porque asistes a tal o cual agrupación, o porque simplemente eres pastoreado por ese enorme Ministro de Dios que algunos hasta envidian, en ello me puedo dar cuenta que, viviendo en esa circunstancia, la necesidad espiritual primeramente, no puede ser absorbida de otra forma que no sea a través del Ungido de Dios, lo que no es bíblico, y la otra, que la mercadotecnia de la fe actual se ha empoderado de las conciencias de las personas de tal modo, hasta dejarlas nulas en el ámbito de la reflexión, lo que tampoco tiene base bíblica, recuerde que el Apóstol Pablo dice, textualmente: “Examinadlo todo y retened lo bueno”, por lo tanto, el fenómeno no se detiene en ese punto, sigue creciendo, invalidando con sus conductas el carácter formativo en todos los aspectos de La Enseñanza bíblica y no solo el de algunos. El Libro de los hechos, parece ser que quedará olvidado, guardado en la gaveta de los recuerdos para no ser tomado en cuenta, ni siquiera por su mensaje espiritual, ni hablar del contextual, del mediático, es claro que dentro de una fe que ve en el curso actual de la historia como bien supremo el consumismo por ejemplo, ya dejó de ser en primer lugar, bíblico, para dar ocasión a una nueva forma de fe que no es cristianismo, porque el cristianismo verdadero, consecuencia de la predicación del Evangelio de Jesucristo, basa su experiencia en la búsqueda del bien mayor en el amor al prójimo, pero cuando los cristianos olvidan esta premisa y dan rienda suelta a sus egoístas intereses materialistas, solo queda reconocer que no existe allí la calidad moral que les permita siquiera corregirte, la falta ética es indudable, habiendo partido en una experiencia con Cristo, el propio cristianismo les brinda ahora a los cristianos actuales, los elementos que harán desertar a millones de cristianos en todo el mundo de la fe verdadera en el Señor Jesucristo. ¿O estoy lejos de la verdad?


No es fácil pararse en una verdad de esta dimensión, para nada, yo no disfruto con ello, es más, me duele ver la forma arrogante como los cristianos defienden este sistema, sabiendo que están equivocados, sabiendo además que el alma humana no tiene precio, lo más lamentable en todo caso, debe ser la manera en que muchos de ellos se encuentran viviendo, educando a sus hijos, a creerle al sistema, a no decir no, a aceptar que todo lo que nos llega a nuestras conciencias, en primer lugar, es parte de la verdad, cuando, con una simple introspección de nuestra parte, nos podemos dar cuenta que estas pequeñas mentiras difundidas a través de los medios, son parte de un planteamiento mayor que se resiste a creer no solo en la existencia de Dios, sino que además, ignora por completo el gran propósito inserto en el Evangelio de la Gracia de Dios. Por ello es que el cristianismo tiene grandes demandas, por ello es que el Espíritu de Dios nos confronta en este tiempo a no quedarnos quietos, a movernos dentro de nuestro propio grupo familiar para afectar, desde ese limitado pero importantísimo reducto, a la sociedad toda.

Yo no tengo convenios con el mundo homosexual, con un grupo en particular, Dios me ha llamado en este tiempo a defender Su Palabra, y ella, Su Palabra, es toda La Palabra, no solo un segmento, alzarse en estos días para intentar demostrar que uno está presente solo haciéndose de una pequeña porción de su multidimensionalidad, me parece de una frescura de este porte. Pero bueno, el propio pueblo tiene la culpa, recuerde que la responsabilidad sacerdotal no es solo adjudicada al Sacerdote únicamente en el Antiguo Testamento, sino que también al pueblo, porque en el pacto quedó establecido que ellos, como Nación, aceptaban los términos del trato, y el más importante era que ellos formarían un Reino se sacerdotes, así que, la iniquidad y la falta moral que trasciende más allá del ámbito espiritual del pueblo, tiene raíces profundas en la forma o comportamiento de sus ministros y de cada individuo que compone el cuerpo espiritual. La Teocracia vivida por Israel en la antigüedad por tanto, no deja dudas en cuanto al efecto bumerang de La Palabra de Dios, la hipocresía simplemente no tiene cabida, la mentira, la falsedad, la injuria, la falta de compasión, la carencia de amor, la falta moral de la nación, y cuántas otras formas de perversión más, fueron las que terminaron por desencadenar finalmente la división del Reino, dejando expuestas a las tribus que hasta el final intentaron mantenerse fieles a los dictados de Dios.

Este ejemplo bíblico además, pone de manifiesto la gran demanda ética que les concierne a todos los seudoministros de hoy que han convertido el Evangelio de Cristo en un comercio, situando al hombre de Dios, en una especie de cabina espiritual que le exime de toda crítica y de dudas, lo que hace de tal hombre, en un ser inalcanzable aún para el propio efecto correctivo de la enseñanza bíblica y apostólica. Por ello entonces, quienes aún mantienen sus conciencias en vilo, tienen la oportunidad en este tiempo, en esta circunstancia, histórica por lo demás, de profesar o intentar por lo menos, de poner en práctica algo de lo que El Señor nos dejó, hacerlo, puede que nos convierta dentro de esta clase de imperios que produjo el sistema apostata, en seres humanos diferentes, eso nada más, todo lo demás serán solo injurias, sin embargo, desde hace mucho tiempo vengo advirtiendo de los riesgos que tiene el creer y aceptar a pie junto todo lo que la basura de este sistema intenta reproducir en nuestras conciencias, partiendo de nuestro propio cristianismo adulterado, no estamos solos para dar esta batalla, el Espíritu Santo está con nosotros, y si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros? Ello nos debe llenar de fuerza en estas horas, el sistema consumista y materialista, mientras dormimos, gasta millones de dólares en la concepción de la forma de engaño con la que intentará poner en duda, una vez más y solo para los próximos días, la verdad del Evangelio de Cristo que fue implantada por su Gracia en nuestras almas, una verdad que no debería proclamarse como se proclama, con velos, con auras, con dudas, sino, con honradez, partiendo de la autocrítica, de la autoreflexión, sin la cual, difícilmente el cristianismo podrá salir del fondo en donde hoy se encuentra.

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