Una evasión sin precedentes.

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

El argumento bíblico es elocuente, como elocuente es el triste espectáculo que han dado los exponentes de la decadente fe comercial. ¿Cómo han evadido el peso de La Palabra? ¿Cómo han podido saltarse verdades tan evidentes y profundas? - No lo sé. ¿Cómo los propios cristianos han colaborado para que estos verdaderos salteadores de la fe hagan su trabajo sin ninguna problemática?
El ofrecimiento del sistema religioso entonces ha sido mediocridad, es decir, pasar por alto el recurso bíblico, histórico y profético, con tal de estar lo más lejos posible de tal peste que invade


La ignorancia en el campo de la fe, logra además, un fuerte respaldo dentro de las propias filas de los que dicen ser discípulos de Cristo, es que no vemos el cómo un sistema tal, plagado y lleno de sobornos, logra embaucar a un cristianismo como el nuestro para desperfilar las valiosas vidas de sus integrantes. El engaño surte el efecto esperado, para ello, el ejército de engañadores está preparado, y qué mejor ayuda para él que un importante predicador como “El Chaparrito”, diga desde un púlpito y en red nacional, “que un cristiano no puede llamarse o jactarse de tal si no tiene una buena billetera, o una buena cuenta en el banco.” ¿Pero qué tiene que ver eso con la verdadera fe cristiana pregunto? ¿Cuántos discípulos del mismísimo Señor no habrían podido estar en tal congregación? ¿Y el Señor Jesucristo, que para pagar los impuestos tuvo que hacer un tremendo milagro? ¿Qué hacemos con esas páginas de La Sagrada Biblia, las sacamos y escuchamos a este zángano?
Nunca antes el pueblo cristiano fue más orgulloso y falto de entendimiento, nunca antes fue tan ignorante, las cartas del Apóstol Pablo prácticamente han desaparecido, del mismo modo como el


Sin duda éste no debe ser un buen espacio para mediocres, para satisfechos, para conformistas, para almas sobornables, el aguijón de la fe está enquistado en nuestra piel, en la piel y el corazón de nuestras palabras, en la médula de nuestras canciones y de nuestra poesía, y seguirá allí, quizás por mucho tiempo más, abriendo tal vez más la herida, hasta que sangre, hasta que se pudra, y si es necesario, hasta que provoque la irremediable muerte, una muerte que en su concepción más cristiana posible, sólo es una antesala para la otra vida que sí existe, pero que en el campo espiritual, nos prepara para un cambio absoluto de vida. Por lo tanto, si hemos de seguir fingiendo y mintiéndonos, es mejor que muramos entonces, muramos a este decadente sistema de vida que siempre nos retorna al mismo lugar de donde hemos partido y no nos deja avanzar más allá de nuestras propias certidumbres, abordando la existencia del mismo modo que si estuviésemos sobre esas duras escalas movedizas que hay en los mall, y que nos suben y bajan según sea nuestra necesidad.

Hoy necesitamos verdades absolutas para continuar viviendo, la imprecación está en todos los lugares de este mundo, volvernos atrás tal vez podría convertirnos en estatuas de sal y dejarnos
