
EL EXILIO
El poeta contemporáneo tiene sólo tres armas a su disposición: astucia, silencio y exilio.
James Joyce
Entender el costo de vivir a diario una enfermedad, puede que no sea bien comprendido por aquellos que dudan del poder curador de una oración, o de una plegaria que se eleva desde lo más profundo del ser hasta la mismísima habitación en donde el Eterno Dios del cielo, guía los destinos del Universo. El dolor humano, tantas veces ignorado, tantas veces olvidado, nos ofrece una visión mucho más humana del hombre que aquella que intentan proponernos como máxima de vida, los siempre abductores y objetores de conciencia que hay por millones en nuestro entorno. Desde la más ruin y decadente propuesta comercial, hasta medios de comunicación en

donde la sensualidad y la degradación humana pretende dar cuenta de un aspecto horrible de una humanidad en la más absoluta y terrible orfandad, es lo que debemos sobrellevar a diario sin medir consecuencias, sin siquiera preocuparnos si tal o cual necesidad tiene real justificación, porque hoy día sólo importa el éxito, el cómo, no importa, lo importante, aunque sea aplastando a los demás, aunque sea degradándose en su condición, es llegar a estar en la cumbre, es lograr el éxito, sea este personal, profesional o de cualquier otra naturaleza, total, hoy día estamos en condiciones, como sociedad, de desprendernos fácilmente de toda esa atadura valórica que para algunos, todavía persiste, aunque sea como parámetro.
Por lo tanto, pretender inyectar de otra visión a un mundo plasmado de materialismo, consumismo y hedonismo como el nuestro, parece ser una idea anticuada, abstracta, ridícula incluso, una idea de locos para una sociedad que hoy día no se detiene a reflexionar en la línea de una canción, cualquiera hoy día es artista, cualquiera puede hasta jactarse de ser artista sin haber recorrido el

enorme camino que hay que andar, como decía
Machado, “… para volver la vista atrás y ver la senda que nunca se ha de volver a pisar.” Los artistas de hoy, al modo farandulesco y frívolo de la decadencia intelectual de los medios actuales, proceden de esa híbrida y extraña mezcla televisiva que los productores y visionarios de la Tv. basura han llamado, “los reality”, o simplemente son parte de uno de los cuantiosos esfuerzos que hace la Televisión Nacional de Chile, para justificar los sueldos de quienes nada han aportado en materia creativa a nuestro medio, a modo de programas tipo Rojo, o como se llamen, que pretenden darnos a conocer en formatos mediocres y carentes en absoluto de una real autocrítica en lo que respecta a calidad, de lo que son capaces de hacer algunos jóvenes en nuestro país cuando alguien sin criterio ni reflexión alguna, invita a nuestros jóvenes a mostrar, como en un circo, las gracias de lo que ellos son capaces de hacer en caso de que la oportunidad se dé.
Se trata de talentos tipo Polaroid, se trata sólo de carreras televisivas, es decir, productos inconclusos, como el fondo psicológico y existencial de los personajes de telenovelas chilensis, como la vida del chileno común, nunca terminado, siempre al tanto de todo pero sin conocer el origen y el fondo de las cosas, porque nos basta con tener sólo una opinión de las cosas, eso nada más, para no comprometer nuestra integridad demasiado, para que no se note nuestra ignorancia, en el mejor de los casos, o simplemente nuestra disidencia. Llegamos entonces a la situación de no saber qué significa ser realmente un chileno, pero allí estamos, detenidos,

inmóviles, incapaces de eximirnos, acribillados en un rincón de nuestras vidas en una especie de complicidad en la que nuestros hogares juegan un papel preponderante, porque allí es donde llegan y se manifiestan con sus talentos ultra repetidos, con sus canciones sin letras, con sus letras sin alma, y una inmensa cantidad de sensaciones que alguien con buena fortuna televisiva ha logrado plasmar en alguna canción y que luego, a fuerza de mucho corazón, más que por calidad o creatividad, pretenden sobornar con sus voces típicas y también muy repetidas, todas las conciencias que aún permanecen despiertas y en constante vigilia. Nadie sabe realmente cuánto se gasta, nadie entiende el valor y el propósito de programas como: “baile sobre hielo y toda esa mierda” en un país en donde una gran cantidad de seres humanos debe hacer un enorme esfuerzo en los crudos días de invierno, sólo para calentarse, sabemos sí que se pagan millonarias cantidades de dinero para que personajes de la farándula chilensis ocupen un lugar en ese zoológico televisivo, pero bueno, allí están, siempre dispuestos a mostrar la mejor cara, total, después la Teletón lo arregla todo, la Teletón sirve para blanquear, como los detergentes, la imagen de aquellos mediocres que circulan a diario frente a nuestras nunca bien ponderadas miradas. Pero lo verdaderamente increíble y digno de un estudio, es el hecho de darnos cuenta de la forma en que tales personajes de la farándula se han estructurado para darle un puntapié a la

autocrítica, simplemente no existe, y quienes se atrevan a tocar a las “vacas sagradas”, son exterminados a modo de termitas, por tratarse de asistémicos, por intentar satanizar a quienes con sus fogosas personalidades, son capaces de utilizar el dolor de los demás para mantener vigente en algo su condición humana. Por ello es que no sienten ningún tipo de remordimiento cuando, por sus mugres de programas, tienen que mandar a la misma mierda los grandes cismas de la humanidad y los propios problemas que aquejan en este momento a miles de chilenos que ya no saben qué ejercicio hacer para que la poca plata que se gana, alcance para el mes.

La Televisión estatal, que debería fomentar valores humanos, espirituales, en fin, todo lo que se relaciona con las carencias propias de un país que en su jactancia no entiende el dolor de “los

otros”, como una Puta se vende y ofrece además, mucha pero mucha Prostitución, pero no de esa Prostitución que todos conocemos, sino, una mucho más indecente, como la de cancelar sueldos millonarios a hombres jóvenes con pulmones vírgenes que no han trabajado un día a nadie, y que sólo se valen en la vida de una “cara de Huevón” para lograr lo que a otros chilenos les costaría más que una vida para lograrlo.
¡Basura! ¡Basura y nada más! ¡Sin un miserable conocimiento de la vergüenza, de lo que es el amor y los afectos del ser humano, simplemente decadente, esa es mi opinión al reflexionar en el aporte que hoy día nos hace la televisión basura! Es que no soporto la mediocridad a la que nos someten tanto canales privados como de los otros en esta especie de salvajismo intelectual, como el canal del angelito, que para mantener un buen rating, debe poner en pantalla todos los santos días del año, a esos cara duras de las comedias y de los reality que no sirven para nada, con historias triviales y frívolas que no aportan a nuestro crecimiento y que dan cuenta de lo apitutados y arreglados que son esos medios cuando se trata de vender pomadas y ofrecer millones sin medir a quién ni cómo.

Pero los cristianos, parados en medio de toda esta podredumbre intelectual y espiritual, tenemos nuestros propios problemas, poseemos nuestras propias, como he llamado en una canción escrita hace algún tiempo, ENCRUCIJADAS EN EL TIEMPO; en silencio cuando debiéramos hablar, cuando debiéramos criticar o dar algún tipo de opinión que ofrezca a los medios alguna salida para tanta decadencia valórica, y conceda además, ciertos parámetros, humanos por lo demás, que nos hagan pensar que tal enfermedad podrí tener cura en el campo de la vida espiritual. ¿Pero cómo podría el cristianismo colaborar, si nosotros mismos nos encontramos atados de

manos con un sistema que no admite reflexión alguna? Muchos no alzan la voz hoy día por temor a las repercusiones, a los castigos, a las represalias, al aislamiento y finalmente, a la soledad de un EXILIO, de un exilio que para muchos ha significado la lucha por encontrar una identidad que dignifique en el mejor de los casos, el gran honor de llamarse hijos de Dios en medio de una sociedad podrida como la nuestra. Eso es estar comprometido con Dios, el papel de observantes no nos viene bien, ello debemos dejárselo a los que ya no pueden hacer más para que este país finalmente entienda que el nuestro, es un Llamamiento de este porte que Dios nos está haciendo desde hace mucho tiempo.
El ocaso en tales circunstancias se aproxima, ni siquiera hay anarquía, si la hubiera, estaríamos hablando de disidencias, pero nadie quiere ser movido por Dios, nadie desea que su espacio de pronto cambie de posición, es más confortable saberse engañado y no presentar ningún tipo de disputa antes de morir, a la velocidad que vamos, es muy probable que ya no sean necesarios los templos protestantes, porque simplemente ya no hay nada por qué protestar, viviendo cómodamente, todo lo demás es simplemente una molestia, Inglaterra y toda su mierda clerical protestante nos habrá contagiado, al igual que la Alemania de los Teólogos Liberales y

Prostituidos de siglos atrás, los cuales, con toda su mierda teológica liberal hicieron añicos el Sentido y Propósito del Evangelio de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo. Desde esa misma realidad, desde esa misma mugre, un hombre como Martín Lutero, hace muchos siglos atrás, desafió a la mayor Puta de todos los tiempos, y por ello fue excomulgado. ¿Pero hoy día? ¿Quién desea ser excomulgado? ¿En dónde hay tanta hambre por la Palabra y la Verdad en este tiempo que alguien decida desafiar el establishment que han construido los agoreros del placer espiritual? ¿Puede un sistema comercial de fe como la Prosperidad producir y respaldar luego a los disidentes? Hoy día se habla de copias nada más, el verdadero artista, el creativo no tiene espacio dentro del sistema, la cristiandad parece más ocupada del plasma que adquirirá a fin de año cuando llegue Navidad, que del Retorno de Cristo por Segunda vez a esta Tierra.
Pero esta mugre de lo que hoy día han llamado Cristianismo, que no es otra cosa más que comercio y soborno espiritual, no posee representación alguna que nos haga pensar si alguna vez defendieron o defenderán a esta clase de cristianos, no señor, estos nuevos doctores de La Palabra jamás han sufrido hambre ni frío por Cristo, ¿cómo podrían entonces ser ellos rotulados de Apóstoles? Es que todo ha sido contaminado, el Evangelio de hoy no posee el factor determinante que movió a muchos en la historia a menospreciar hasta sus propias vidas por causa de la verdad, se trata del dolor humano, del sufrimiento, huella inamovible que caracterizó y seguirá caracterizando al verdadero cristianismo.