Las tempestades de la nueva civilización, arrecian.

Somos seres realmente importantes para Dios, nuestras vidas, aferradas fuertemente al gran propósito de Dios, no dejan dudas al respecto, eso hace que ningún tipo de circunstancia, pueda debilitar, el inmenso costo que debemos pagar en este mundo por creer en ÉL. Puede que pasemos inadvertidos para el sistema, practicamente olvidados, lejanos como para ser tomados en cuenta, sin embargo, aún debilitados por el peso de cualquier dolor u enfermedad que tengamos que sobrellevar, es indiscutible que Su Soberanía gobierna nuestro andar, y por lo tanto, contamos con la poderosa certeza en nuestras almas de que Dios, en su enorme misericordia, no nos va a dejar de lado, por ningún motivo, eso es suficiente para un hombre como yo, dispuesto a creer y a tener que luchar en esta realidad para conservar y defender estas convicciones.
Muchas veces yo mismo, aquí mismo, en este blog, he dado a conocer mis profundas y honestas diferencias con el sistema religioso imperante, por su ineptitud para asumir el Llamado, por su pobre capacidad de reacción, esa es una de las razones que me impulsan a no dejar de escribirles, pues se que muchos de ustedes, al igual que yo, se cansan de estar intentando navegar contra la corriente, pero es una realidad, latente, la que debemos sobrellevar, con hombría, con mucho valor, el ejemplo que Cristo nos dejó, nos debe por lo tanto marcar, si CRISTO no ha dejado una impresión imborrable en nuestros corazones el dia de nuestro convertimiento, todo lo demás y sobre lo cual edifiquemos nuestras vidas, será, indefinido, equívoco, confuso, una especie de apariencia que no prestará ningún tipo de utilidad cuando la tempestad se cierna sobre nuestras realidades, es lo que el Señor Jesús graficó tan claramente en la enseñanza de las diferencias entre el que edifica en la arena con el que lo hace sobre la roca. Estos tiempos parecen estar poniendo a prueba todo aquello, porque las tempestades de la vida simplemente se encuentran arreciando, vienen desde todas las partes, soplando con un viento potentisimo, y quien no esté edificado en el lugar que Cristo señaló, será pasado a llevar, no habrá explicaciones que valgan, los días actuales no nos permiten darnos ninguna clase de licencia, estamos señalados para ser blanco de las injurias, otra clase de vida alternativa es simplemente una elección sin el consentimiento de Él.
Naciones completas se hallan condicionadas a este tipo de confrontaciones, Estados Unidos por ejemplo, como una nación llamada a ejercer vida sacerdotal, es obvio que hoy se encuentra sufriendo en su aspecto socio político, y por supuesto en el espiritual, debido a la naturaleza de su Llamamiento y a su sistemática deserción a él, Inglaterra, Alemania, y muchas otras más, también parecen tener la misma problemática debido a su vocación, tal vez el llamamiento hecho por el Papa en su último viaje a Alemania, no sea del todo una locura en esa realidad, pensar en la fusión religiosa entre protestantes y católicos dentro de un contexto como ese, puede que sirva para que esas realidades por lo menos, tengan algo qué decir o por qué luchar en el campo de la vida espiritual. Pero también existe otras naciones que no han comprendido el valor del Evangelio del Señor Jesucristo, es más, han rechazado literalmente el mensaje salvífico, lo que pone a este enorme grupo de países, en un estado de beligerancia contra el propósito de Dios, y por lo tanto, parecen estar representando ya, en este mismo instante, a todas aquellas realidaes políticas, sociales y culturales que no solo impiden el avance del Evangelio en su concepción más honesta sobre este mundo, sino que además, componen una fuerte y metálica oposición al advenimiento del Mesías y de su establecimiento en la tierra de Israel. Por esta misma razón, es que uno no puede comprender cómo, una nación como Estados Unidos, pudo haber caído hasta donde se encuentra hoy, no es posible cuantificar el daño que solo ellos han propiciado al Evangelio de Cristo con sus deserciones, la falta de compromiso de los cantantes y predicadores de moda para abordar el problema profético en sus textos, no es un problema menor cuando vemos que a diario se suceden las cosas sin que la reacción por parte de las realidades espirituales, sean proporcionales al daño con que se ha afectado las verdades supremas que proclama el Evangelio de la Cruz.
Pero todo esto no habría sucedido si las realidades espirituales se hubiesen ajustado a lo que revela La Bendita Palabra de Dios, habríamos sido impactados por la claridad con que hombre como los apostoles, por ejemplo, lograron visionar a través de sus fuertes experiencias con Dios, para ello, es obvio que habríamos tenido que renunciar a muchas cosas que hoy día simplemente forman parte de nuestras vidas cotidianas, por esta misma razón tal vez, es que a veces nos cuesta más de lo que debiera nuestra vida espiritual, es que existe una clara diferencia entre el Evangelio proclamado por Cristo y sus Apóstoles, con el que pretenden afrontar en las actuales circunstancias los cristianos de hoy, es ineludible. Las profecías en tanto, dejan bien en claro que este tiempo sería tal cual lo estamos viviendo, con todos los ingredientes políticos, sociales y espirituales que estamos observando y percibiendo desde nuestras atrincheradas realidades, no obstante, también se ofrecen como una posibilidad cierta para desperfilarnos del verdadero propósito al que hemos sido llamados, de eso no tengo ninguna duda, mientras nuestra mirada hacia el entorno que nos rodea, sea a através de Cristo y de su mensaje redentivo, y no a través de otros medios, es claro que podremos ver la realidad objetivamente desde la perspectiva bíblica, y de este modo, contar con el factor espiritual adecuado para enfrentar la circunstancia histórica, de lo contrario, seremos llevados como ovejas al matadero por quienes después, plácidamente, se acomodarán a sus verdaderas perspectivas de vida cuando, la tormenta de protestas, haya dejado de arreciar.
Edificar sobre la roca en tanto, no es tarea fácil, para nada, he tenido en mi vida la oportunidad de ejecutar muchos trabajos con mis propias manos, y créanme, la roca ofrece dificultades enormes, uno no puede explicarse el cómo los egipcios pudieron dar vida a una civilización como la de las pirámides y toda esa cultura, al igual que los persas, los cuales, para poder llevar agua hasta donde ellos se encontraban, debieron cavar dentro de la roca sólida, sendos y costosos túneles sin tener que desviarse en un pequeño milímetro o grado, en el caso de la inclinación para la extracción del agua, de lo contrario, el agua se salía de su curso, lo que habría llevado a aquella civilización, al más completo fracaso, y por lo tanto, el pueblo de Israel jamás retorna del exilio en Babilonia. Es probable entonces, que el asunto de la roca no sea tan fácil como nosotros pensamos, que para construir sobre ella, necesitamos algo mucho más enorme que el deseo o la capacidad para trabajar, el Señor lo sabía, Él lo tenía claro, sólo aquellos que se han dado el tiempo para construir sobre la roca, comprenden bien lo que estoy tratando de decir, más ahora que los vientos de la civilización del materialismo, el hedonismo y el consumismo, parecen estar arrasando con la fragilidad de quienes ni siquiera han considerado las palabras de Jesús como supremas, en el campo valorico, en el moral, en el espiritual, razón por la cual, al parecer, nuestras sociedades, convertidas al mercantilismo, incluido vergonzosamente el mundo de la fe, carecen por completo de verdaderas y profundas convicciones en Dios para enfrentar lo que se nos viene.
Para quienes tienen la certeza de haber construido sus vidas en la roca, que es Cristo, es claro que permanecer al amparo de Dios será una de las acciones más decidoras cuando todo se haya cumplido, a cabalidad, porque solo allí sabremos quiénes y cuántos, verdaderamente, fueron capaces de invertir todos sus recursos en una demanda tan bíblica y cierta como los días que estamos viviendo, Cristo, la única y verdadera roca, y no Pedro, el Papa, u otra cosa, es y seguirá siendo la piedra que desecharon los constructores, mientras, la evidente convulsión del mundo actual, propicia el momento para que sus hijos, su pueblo finalmente, se acerque a su Presencia y busque su Rostro, solo así contaremos con la ayuda necesaria para cuando el mundo, y todas sus obras con él, comiencen a ser arradicadas, poderosamente de esta tierra.